Una adolescente de catorce años llena de ira y la ejecución de un deseo: “Le puse tres a mi madre y tengo tres más para mi padrastro”

El martes 19 de marzo de 2024, Ashley y Carly discutieron de nuevo. La confrontación despertó el encono de la hija: fue al cuarto de su madre, tomó el arma que sabía estaba debajo del colchón y no dudó. Todo quedó registrado por las cámaras de seguridad de su casa y por el mensaje que le mandó a su amiga, material que terminaría siendo determinante para su condena a cadena perpetua

La cámara de seguridad de la casa de Carly la filma el día del crimen en la cocina de su casa yendo y viniendo tranquilamente. Antes y después de matar a su madre Ashley. Los perros van y vienen. 16 horas 14 minutos 28 segundos se escucha el primer tiro y luego un grito. Segundos después Carly reaparece en la imagen para escribir en los celulares.
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On. La cinta corre.

Carly Gregg (14) entra a la cocina de su casa con sus perros. Va con remera azul donde se lee en amarillo la palabra Nirvana. Sale del cuadro hacia la derecha y vuelve a aparecer al fondo para ir hacia la izquierda. Los dos Golden Retriever andan moviendo la cola por ahí. Carly vuelve, esta vez tiene los brazos colocados en su espalda y no se ven sus manos, se asoma a la cocina y va hacia la derecha una vez más. La cocina vuelve a quedar vacía.

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Segundos después se escucha una detonación seguida de un alarido. Un ruido metálico y enseguida, dos sonidos más iguales al primero. Los perros pasean nerviosos por el vano entre la cocina y el living. Carly vuelve y se sienta en un banco negro de espaldas a la barra de mármol. Comienza a escribir mensajes por teléfono.

Parece la misma chica que se ha ido dieciséis segundos antes. Pero ya no es la misma. Acaba de volarle la cara a balazos a su madre Ashley Smylie, 40, profesora de matemáticas.

(Descripción de lo que se ve en un segmento del video grabado por la cámara de seguridad instalada en la cocina de la casa de los Smylie en la ciudad de Brandon, Mississippi, Estados Unidos. Corresponden al martes 19 de marzo de 2024, entre las 16 horas, 13 minutos y 33 segundos y las 16 horas, 14 minutos y 50 segundos).

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Carly entre Heath y Ashley
La adolescente Carly Gregg asesinó a su madre Ashley Smylie de varios disparos dentro de su casa en Brandon, Mississippi, el 19 de marzo de 2024

El día de la locura

El martes 19 de marzo de hace dos años la familia Smylie volcó dentro de su propio hogar en las afueras de Brandon, cuando Carly Madison Gregg ejecutó lo que tanto deseaba: matar a su madre. Lo hizo con una Magnum Taurus .357 con la que en un instante logró borrar el rostro de Ashley. Ocurrió -está grabado a las 16 horas, 14 minutos y 26 segundos- con un primer disparo.

Sigamos la cinta. Luego de matar a mamá, ella regresa a la cocina, se sienta en un banco negro y deja algo apoyado detrás de ella. Por el teléfono de la víctima le escribe a su padrastro Heath Smylie, 39 años en ese momento en el que trabajaba como terapista físico, fingiendo ser su madre: “¿Cuándo vendrás a casa querido?”.

No se la nota alterada. Incluso acaricia a uno de sus perros. El siguiente mensaje lo envía desde su propio celular a una íntima amiga, B.W., a quien le pide que vaya urgente hasta su casa.

Luego vuelve a desaparecer dentro de su residencia, hacia el lado de donde provinieron los balazos. Los perros no van tras ella, se quedan en su sitio, como desorientados. B.W. le pregunta qué pasa, pero Carly le responde que no puede decírselo por teléfono.

Carly con uno de sus perros
El crimen quedó registrado en video por una cámara de seguridad ubicada en la cocina, mostrando la fría actitud de Carly antes y después del asesinato

Cuando su amiga llega a las 16.58 la hace entrar hasta el cuarto de su madre y le pregunta: ¿Alguna vez viste un cadáver?“. La madre de Carly parece acomodada sobre el suelo, boca arriba, con los brazos cruzados sobre el pecho. Tiene la cara tapada por una toalla teñida de rojo.

Carly le cuenta a su amiga que ha disparado tres veces y que tiene tres balas más para cuando llegue su padrastro. Le pide que vaya hacia el patio trasero y espere. B.W obedece aterrada.

A las 17.03 Heath Smylie abre la puerta y desactiva la alarma de la casa. No puede hacer mucho más porque Carly está lista para proseguir con su plan. Le apunta y gatilla con menos puntería que antes. La primera bala no lo toca. La adolescente vuelve a disparar y lo hiere en un hombro. Heath forcejea con ella y logra quitársela. Carly sale corriendo de su casa por el patio trasero. Su amiga despavorida ya se ha ido.

Heath herido sube al cuarto y descubre a Ashley muerta en el piso de la habitación principal. Llama al 911 con voz desesperada. En esa comunicación se lo escucha decir “... mató a su madre”.

Ashley con su hija Carly
Durante el juicio, fue condenada a prisión perpetua sin libertad condicional, más diez años adicionales, siendo juzgada como adulta

La policía llega en pocos minutos y media hora después, mientras un helicóptero sobrevuela el vecindario a baja altura quebrando la calma, Carly es capturada en los alrededores del barrio.

El arma usada para el crimen era la que Ashley y Heath tenían, por seguridad, guardada bajo el colchón de su cama en el cuarto principal. Ya se sabe que a las armas no las cargan los ángeles.

Imposible dejar pasar el detalle de la palabra estampada en el frente de la remera de Carly y que se ve con claridad en las imágenes de la cámara de seguridad: Nirvana en amarillo sobre fondo azul. ¿La habrá elegido especialmente para “su día”? No parece algo casual. Nirvana es una palabra que viene del sánscrito y se utiliza en algunas religiones como el budismo o el hinduísmo. Este concepto en lo espiritual vendría a significar algo así como la “extinción” del sufrimiento, terminando con los apegos, los odios y los deseos, para de ese modo lograr la liberación total y alcanzar la paz. Claro que conseguir el estado de paz y liberación no significa para todas las mentes seguir un mismo camino.

Carly Gregg, de 15 años, está acusada por los fiscales de disparar fatalmente a su madre
El caso dividió a la familia: su padrastro y abuelos paternos piden clemencia y tratamiento psiquiátrico, mientras los abuelos maternos temen por su peligrosidad (Escuela secundaria Rankin del noroeste)

Precuela de un día fatal

Ashley se casó por primera vez con Kevin Gregg con quien tuvo dos hijas. Carly que nació el 23 de abril de 2009 y Natalie que llegó en 2012 con Atrofia Muscular Espinal y vivió solamente 18 meses. Cuando Carly era pequeña Ashley y Kevin se divorciaron. Ella rehizo su vida con Heath Smylie, un separado con varios hijos más grandes quien se convirtió en el mayor referente paterno para la menor.

Kevin no formaba parte cotidiana de la vida de su hija y la veía muy poco.

Si bien Carly tenía problemas de depresión, iba a terapia y estaba medicada por Trastorno Límite de la Personalidad (en castellano TLP, en inglés BPD Borderline personality disorder), nadie esperó jamás un desenlace de esta magnitud.

Algunos alumnos del colegio secundario Northern Rankin contaron luego de los hechos que la joven solía hablar con odio de su madre y que les había dicho que la mataría. Pavadas de adolescentes, creyeron ellos; deseos reales, terminaron descubriendo. Varias semanas antes del crimen Carly cortó su pelo largo y rubio y empezó a vestirse de otra manera.

Carly llora
Tras asesinar a su madre, Carly intentó matar a su padrastro Heath Smylie, quien resultó herido pero logró desarmarla y llamar a la policía

Esa mañana de marzo Ashley y Carly fueron juntas como siempre al colegio donde una trabajaba y la otra estudiaba. Salieron a las 7.30 de su casa. Durante el día, un compañero de Carly, que estaba muy preocupado por el consumo de drogas y los cambios de actitud de su amiga, le avisó a Ashley: la adolescente tenía bastante marihuana escondida en su habitación, fumaba hierba, vapeaba y tenía celulares ocultos.

En el regreso a casa esa tarde la madre habría confrontado a su hija.

Llegaron a las 15.54. A esa misma hora Ashley le mandó un mensaje a su marido diciéndole que ambas saldrían a comprar comida para la noche. Después entró al dormitorio de Carly y empezó a revisarlo. Sacó cajas con vapeadores y otros objetos debajo de la cama. La furia de Carly crecía. La situación terminó de decidirla: se quitaría de encima a sus padres cuanto antes. Ya.

Entró a los perros Wyatt y Finn. Fue al cuarto de su madre y tomó el arma que sabía estaba debajo del colchón. Para evitar que la cámara de seguridad instalada en algunos sitios de su casa la registrara, colocó sus manos con la pistola en su espalda. Lo que sigue, ya lo contamos.

Una menor, un juicio y un padrastro magnánimo

El 16 de septiembre de 2024 comenzó el juicio contra Carly Gregg: fue acusada como adulta por asesinato en primer grado, intento de homicidio y manipulación de evidencia. Luego de dos días de testimonios, incluido el de su padrastro, el 20 de septiembre el jurado leyó el veredicto: culpable de los tres cargos. La sentencia resultó en condena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, más diez años adicionales por el tercer cargo. Desde el 24 de septiembre quedó tras las rejas en la Unidad Juvenil del Correccional Central de Mississippi, en Rankin.

Durante la lectura de su sentencia, Carly lloró. Su padrastro Heath le decía con señas, como podía, que la quería y que la apoyaba.

El fiscal de distrito, John “Bubba” Bramlett, no se conmovió en absoluto. Sostuvo frente a todos los presentes que la acusada era una persona “malvada”. Y agregó: “No es fácil de decir, pero lo cierto es que la maldad a veces viene en paquetes demasiado jóvenes”.

Entre los elementos probatorios que se presentaron ante el jurado, durante el proceso, estuvo el video perturbador donde se ve a Carly caminar de lo más tranquila antes y después de matar a mamá. Fue decisivo.

Los abogados defensores pretendieron argumentar que su cliente era insana, que enfrentaba problemas mentales, que bien pudo ser un brote y que no sabía lo que había hecho. La fiscal adjunta, Kathryn Newman, retrucó con fiereza con el testimonio que había dado la amiga de Carly que había visto el cadáver y la había escuchado decir “le puse tres a mi madre y tengo tres más esperando para mi padrastro”. Newman cerró su alocución diciendo: “¿Ustedes creen que esa frase suena como de una persona insana? No”.

Carly Gregg, de 15 años, está acusada por los fiscales de disparar fatalmente a su madre
Carly utilizó una Magnum Taurus .357, que estaba guardada bajo el colchón de sus padres por razones de seguridad

Heath, contrariamente a lo que podríamos pensar, nunca dejó de apoyar a Carly. Aun sabiendo que estuvo cerca de matarlo. A pesar de que existía una orden judicial para que no pudieran estar comunicados, él impugnó esa decisión y logró mantener el contacto. Heath y sus padres, abuelos paternos postizos de Carly, siguen pidiendo clemencia para ella.

Para Heath, Carly atravesaba una enfermedad psiquiátrica grave y no es en absoluto una chica malvada. Aseguró que no le tenía miedo, que siempre había sido una persona dulce que quería a su madre. Aseguró que Ashley, de estar viva, diría lo mismo que él y querría que su hija no estuviera encarcelada de por vida sino con un buen tratamiento. Siguen apelando la sentencia y pretenden que se anule la condena. Esto sigue pendiente hasta que la corte se expida. Y se conformó grupo liderado por Heath llamado Carly’s Warriors (los guerreros de Carly) y pagan los abogados con donaciones y una web Justice for Carly Gregg.

Kevin Gregg, el padre biológico de la joven, llevaba un año y medio sin verla cuando ocurrió el crimen. En unas entrevistas que dio cuando tuvo lugar el juicio, dijo que se sentía avergonzado y triste por lo ocurrido, estar convencido de que ella sí sabía lo que hacía y que espera que se arrepienta. No ha vuelto a manifestarse públicamente.

Los abuelos maternos, los padres de Ashley, están parados en la vereda opuesta a la de Heath. No quieren saber nada con que Carly salga de prisión. Temen que su violencia sea incorregible y que siga siendo una persona peligrosa.

La cinta de la vida de Carly, por ahora, está detenida. Off.

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