Cuál es la fruta recomendada por una oncóloga que podría ayudar a reducir el riesgo de desarrollar tumores

La especialista Tingting Tan destacó los beneficios de este alimento, cuyos compuestos bioactivos demostraron en revisiones científicas la capacidad de silenciar procesos inflamatorios severos y reforzar los mecanismos defensivos en tejidos digestivos vulnerables

Un frutero de mimbre con plátanos, manzanas rojas, naranjas y ciruelas en una encimera blanca, con uvas verdes y una naranja cortada al lado.
Está en todos los fruteros y la ciencia la asocia con la prevención de tres tipos de tumores (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Una fruta que suele pasar inadvertida en la góndola del supermercado podría ser una de las aliadas más accesibles en la prevención del cáncer de mama, colon y esófago, según especialistas en oncología citados por la revista Parade. No se trata de los frutos rojos ni de ningún superalimento exótico, sino de un clásico presente en casi todos los hogares, con propiedades que la ciencia respalda cada vez con mayor contundencia: la manzana.

“¿Conocen el viejo dicho de que una manzana al día mantiene al médico alejado? Hay verdad en ello”, afirmó la doctora Tingting Tan, oncóloga médica y hematóloga del centro oncológico City of Hope en Newport Beach, California. La especialista explicó que esta fruta reúne dos componentes fundamentales para la defensa celular: antioxidantes junto con fibra dietaria, lo que contribuye a reducir el riesgo de varios tipos de cáncer, entre ellos el de mama, el de colon y el de esófago.

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Los antioxidantes presentes en la manzana actúan contra los radicales libres, moléculas inestables capaces de provocar daño en las células si se acumulan sin control. La fibra, por su parte, favorece el tránsito intestinal, ayuda a moderar procesos inflamatorios en el organismo y alimenta las bacterias beneficiosas del microbioma intestinal, un factor que la investigación médica vincula cada vez más con la salud general.

Ese doble mecanismo cuenta con respaldo científico. Una revisión publicada en Molecules por investigadores de la Universidad Estatal de Milán (Italia) analizó cómo los fitoquímicos de la manzana —en especial la quercetina, las procianidinas y el ácido clorogénico— activan la vía Nrf2, el principal sistema de defensa antioxidante de las células, y al mismo tiempo inhiben la vía NF-κB, asociada a la inflamación crónica que favorece el desarrollo tumoral.

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En cuanto al papel de la fibra, un estudio experimental publicado en Food & Function por científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España demostró, en un modelo animal de colitis, que una dieta enriquecida con orujo de manzana —rico en pectina, la fibra soluble predominante en esa fruta— redujo el marcador inflamatorio TNFα, atenuó el daño histológico intestinal y estimuló el crecimiento de bacterias beneficiosas productoras de ácidos grasos de cadena corta, compuestos que constituyen la principal fuente de energía de las células del colon y fortalecen la barrera intestinal.

Una manzana roja entera con gotas de agua y la mitad de una manzana cortada con semillas sobre una superficie de madera
Los antioxidantes neutralizan los radicales libres celulares y la fibra dietaria favorece el microbioma intestinal (Imagen Ilustrativa Infobae)

Claves para una alimentación saludable

Más allá de las propiedades específicas de la manzana, la Dra. Tan subrayó que la verdadera protección proviene de hábitos sostenidos en el tiempo y no de soluciones puntuales. “Comer sano no se trata de privarse. Se trata de encontrar un enfoque equilibrado que puedas disfrutar y mantener a largo plazo”, señaló la oncóloga.

La especialista de City of Hope reconoció que incorporar opciones saludables a la rutina diaria requiere cierta planificación, algo que ella misma practica a pesar de las exigencias de su agenda médica. “Me mantengo alejada de los alimentos procesados en la medida de lo posible y, en su lugar, preparo comidas con verduras frescas, legumbres, granos integrales, frutas y fuentes magras de proteína”, compartió.

Cómo incorporar manzana a la dieta diaria

Convertir esta fruta en un hábito cotidiano no demanda grandes esfuerzos. Una opción sencilla consiste en cortarla en rodajas y acompañarla con un puñado de frutos secos o con una porción de yogur griego sin azúcar añadida. La combinación de la fruta con grasas o proteínas saludables ayuda a mantener estables los niveles de glucosa en sangre y prolonga la sensación de saciedad hasta la siguiente comida.

“Pruébenlo y verán que comer para prevenir el cáncer puede ser fácil y delicioso”, enfatizó la Dra. Tan, para quien elegir una manzana fresca cada día representa un gesto simple pero con potencial de impacto real en la salud a largo plazo.

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