El segundo look que eligió Lali Espósito para su casamiento con Pedro Rosemblat: vestido de encaje y un tocado de pedrería

La cantante sorprendió con una propuesta rockera y atrevida para la fiesta en San Telmo, con un accesorio de cabeza que robó todas las miradas y que, literalmente, terminó en manos ajenas

Una mujer con vestido blanco y un hombre con traje beige se miran frente a una columna de piedra rodeada de enredaderas
Lali Espósito y Pedro Rosemblat celebraron su casamiento el 31 de octubre en la histórica casona Casa Carlos del barrio de San Telmo
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Lali Espósito no se guardó nada para su boda. Tras decir “sí” al mediodía del sábado 31 de octubre en Casa Carlos, la histórica casona del barrio porteño de San Telmo, la cantante protagonizó uno de los cambios de look más comentados de la noche: dejó atrás el vestido de ceremonia y apareció ante sus invitados con un mini dress de encaje blanco, brillos y un tocado de cristales que se convirtió en la imagen del festejo. Y que, además, terminó protagonizando una anécdota insólita que Pedro Rosemblat se encargó de contar al aire, días después.

Para la etapa de fiesta, Lali eligió un minivestido strapless de encaje blanco con lentejuelas bordadas que devolvían la luz en cada movimiento. La pieza, de corte ajustado al cuerpo y estilo lencero, contaba con breteles finísimos y un borde festoneado tanto en el escote como en el dobladillo. El conjunto se completó con botas altas y lentes de sol negros de marco cat-eye, un contraste que terminó de inclinar la balanza hacia la estética rockera que caracteriza a la artista. Hasta el momento, el nombre del diseñador de la segunda propuesta no trascendió públicamente.

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Para la fiesta posterior, la artista eligió un minivestido strapless de encaje blanco con lentejuelas bordadas, botas altas y lentes oscuros
Para la fiesta posterior, la artista eligió un minivestido strapless de encaje blanco con lentejuelas bordadas, botas altas y lentes oscuros

El cambio de registro fue deliberado. Mientras el primer vestido —un diseño de Guevara Ocampo en tono off white, con espalda descubierta, falda evasé y velo largo— apuntó a la solemnidad de la ceremonia, el segundo look priorizó la libertad de movimiento y la celebración sin límites. Las imágenes de Lali en la pista de baile, con el brazo en alto y una sonrisa abierta, circularon rápidamente en las plataformas digitales y generaron una inmediata repercusión entre sus seguidores.

El accesorio principal del segundo cambio consistió en un tocado de red confeccionado con cadenas finas, cristales facetados y flecos sobre la frente
El accesorio principal del segundo cambio consistió en un tocado de red confeccionado con cadenas finas, cristales facetados y flecos sobre la frente

La pieza que concentró todas las miradas fue el tocado: un mesh hat construido con una red de cadenas finas y cristales facetados de distintos tamaños y formas —algunos rectangulares, otros esféricos, otros en gota—, del que colgaban flecos que enmarcaban el rostro y caían sobre la frente. La construcción remitía a las cofias joya de otras épocas y funcionó como contrapunto del vestido: mientras el encaje aportaba textura al cuerpo, el accesorio llevaba todo el peso visual hacia arriba. En el círculo íntimo de la pareja, sin embargo, el objeto recibió un nombre menos sofisticado.

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Pedro Rosemblat relató en el programa de streaming Industria Nacional que la pareja revisó los videos de las cámaras para rastrear el tocado
Pedro Rosemblat relató en el programa de streaming Industria Nacional que la pareja revisó los videos de las cámaras para rastrear el tocado

Fue el propio Rosemblat quien lo bautizó “casco” al momento de contar, en su programa de streaming Industria Nacional (Gelatina), lo que ocurrió después de la fiesta. Según relató al aire, a la mañana siguiente de la boda Lali se despertó y no encontraba el tocado. Las preguntas se sucedieron: “¿Vos viste que me lo saqué? ¿En algún momento se lo di a alguien?”. Ante la incertidumbre, la pareja decidió revisar las cámaras de la salida del salón.

Lo que encontraron en las imágenes cerró el misterio de manera incontestable. Ian, productor de Industria Nacional, se había retirado de la casona de San Telmo con el mesh hat de Lali puesto en la cabeza y había subido a un auto. Con el video como prueba, el propio productor dio la cara frente a las cámaras del ciclo y leyó el mensaje que le había enviado a Rosemblat en la madrugada: “Tengo el coso que se puso tu Lali en la cabeza. Te lo doy el martes. Fiestón”. El conductor, entre risas, había abierto el relato con una definición contundente: el tocado fue “una parte imprescindible del look de la novia”.

Luego de la boda íntima con Lali Espósito en San Telmo, Pedro Rosemblat usó su sentido del hurmo para contar la particular actitud que tuvieron sus compañeros con las cámaras desechables que repartieron para la ocasión (Industria Nacional - Gelatina)

Lejos de terminar en conflicto, la situación derivó en una de las anécdotas más celebradas del episodio. Ian reconoció su responsabilidad, se defendió con humor ante el público del streaming y el tocado volvió a manos de su dueña. “Perdón Mariana”, fue la primera frase del productor al tomar la palabra, en referencia al nombre real de la artista, antes de leer el mensaje que lo había puesto en evidencia.

El gusto de Espósito por los cristales y las cadenas no fue una elección improvisada para la ocasión. Pocos días antes de casarse, en la gala de los Premios Billboard de la Música Latina, la artista había elegido un minivestido de cadenas doradas y plateadas de Gabriella Capucci, acompañado de joyas de Swarovski. La boda en San Telmo, en ese sentido, fue la continuación natural de una estética que ya venía consolidando.

La ceremonia, íntima y circunscrita al círculo más cercano de la pareja, reunió a familiares y amigos del ámbito de la cultura, el periodismo y el espectáculo. La ambientación de Casa Carlos acompañó la mística del barrio, con detalles que combinaron elegancia y una puesta pensada para prolongar el festejo hasta las primeras horas de la madrugada. El primer look nupcial se completó con un velo largo y una rosa de cobre que ocupó el lugar del ramo tradicional —y que reapareció, en versión reducida, sobre la cintura del vestido—, con maquillaje a cargo de Maru Venancio y peinado de Juan Manuel Cativa.

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