7 recursos para encontrar bienestar durante una crisis, según una experta de Stanford

En una conversación con Mel Robbins, la investigadora Kelly McGonigal sostuvo que el cuerpo, la memoria y los vínculos permiten recuperar sentido incluso ante pérdidas, guerra o situaciones límite

Una mujer con chaqueta de mezclilla sentada frente a un micrófono, con notas, un vaso y una taza sobre la mesa de un estudio
La investigadora de la Universidad de Stanford clasificó la alegría en cuatro categorías basadas en la conexión social, los valores, la belleza y las actividades predilectas (Captura de video de The Mel Robbins Podcast)
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La conductora Mel Robbins presentó en un episodio del The Mel Robbins Podcast una conversación sobre cómo reconectar con la alegría y encontrar sentido en los momentos más difíciles de la vida, de la mano de la doctora Kelly McGonigal, investigadora de la Universidad de Stanford especializada en estrés, resiliencia y bienestar.

En el encuentro, la entrevistada explicó qué es la felicidad desde una perspectiva científica, cuáles son sus fuentes más comunes y cómo los seres humanos tienen recursos internos para acceder a ella incluso en contextos de crisis.

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La investigadora diferenció dos formas de desesperación que las personas suelen experimentar: una dirigida hacia el exterior —el estado del mundo, los demás— y otra más silenciosa e íntima, que lleva a preguntarse si la propia existencia tiene valor.

“Cuando somos capaces de reconocer y confiar en las partes mejores de nosotros mismos, compartirlas con el mundo es un acto valiente y transformador”, señaló la especialista. La doctora definió la alegría como la sensación opuesta a recibir una mala noticia: el corazón se eleva, el cuerpo se aligera y el momento cobra sentido.

Cuatro personas de distintas edades se abrazan y sonríen en un sendero de tierra rodeado de árboles con hojas amarillas.
La toma de elecciones orientadas a la conexión restituye la sensación de agencia y autonomía ante situaciones críticas (Imagen Ilustrativa Infobae)

A partir de miles de testimonios recopilados en investigaciones globales, identificó cuatro categorías principales de alegría: sentirse conectado a otros, hacer algo que refleje los propios valores, notar algo bello en el mundo y disfrutar de una actividad que se ama.

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La alegría existe porque la vida es difícil

McGonigal fue enfática en que la alegría no es un premio reservado para cuando todo va bien. “La alegría existe porque la vida es dura. Su función principal es hacerte querer estar vivo”, explicó.

Mencionó que participantes en sus clases —incluso desde zonas de conflicto activo o atravesando situaciones de cuidado extremo— reportaron haber sentido felicidad y conexión genuina en esos mismos contextos.

Un estudiante describió haber vivido uno de los momentos más alegres de su vida mientras hablaba con vecinos en un refugio antiaéreo, a pesar del contexto de terror. Estos casos, dijo la experta, ilustran que la capacidad humana de experimentar alegría no depende de las circunstancias externas.

Para que quienes atraviesan situaciones difíciles puedan acceder a esa capacidad, la investigadora identificó siete recursos disponibles en toda persona: el cuerpo, el cerebro, la atención, los instintos, las emociones, las elecciones y las relaciones.

El cuerpo fabrica moléculas de esperanza al moverse

Pintura en acuarela de una mujer que baila con los brazos abiertos en una habitación con ventana, planta, radio y sillón.
La música activa zonas cerebrales ligadas a la motricidad y produce dopamina y endorfinas en pocos minutos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El primer recurso es el cuerpo. McGonigal explicó que los músculos no solo sirven para mover huesos: también funcionan como una farmacia interna que produce sustancias beneficiosas para la mente.

A estas moléculas las llamó “moléculas de esperanza”, compuestos que se liberan con la contracción muscular y actúan como antidepresivos naturales al llegar al torrente sanguíneo y, luego, al cerebro.

“Cada vez que usas tu cuerpo para comprometerte con la vida, accedes a esa farmacia que quiere darte un poco más de coraje, resiliencia y esperanza”, afirmó. La investigadora aclaró que no es necesario ir al gimnasio: caminar, bailar en la sala o simplemente levantarse de la silla ya activan este mecanismo.

Agregó que la música es otro disparador potente, ya que escuchar una canción que se ama genera dopamina y endorfinas en cuestión de minutos, y que incluso escucharla sin moverse activa las zonas del cerebro asociadas al movimiento.

Construir significado a partir de recuerdos

Mel Robbins con gafas y blusa oscura con puntos apoya las manos en su cabeza frente a un micrófono de pódcast y un escritorio
Kelly McGonigal explicó en el podcast de Mel Robbins que la función principal de la alegría es impulsar a las personas a querer estar vivas (Captura de video de The Mel Robbins Podcast)

El cerebro fue presentado como el segundo recurso. Según la experta, además de monitorear funciones corporales, el cerebro rastrea constantemente preguntas existenciales: ¿alguien me importa?, ¿lo que hago tiene valor?, ¿hay belleza en el mundo?

Cuando el contexto es adverso, ese monitoreo se ve saturado de señales negativas, y los pequeños momentos de alegría —aunque parezcan insignificantes— funcionan como contrapeso necesario.

En ese marco, propuso usar la memoria como herramienta: traer a la mente un recuerdo que genere bienestar —no necesariamente felicidad, sino significado— produce un aumento inmediato en la sensación de esperanza.

Robbins compartió su propio ejemplo: el recuerdo de dos amigas que la sorprendieron en la sala de neonatología de un hospital de Boston hace 21 años, cuando su hijo recién nacido había sido trasladado de urgencia; le recuerda que no estuvo sola en uno de los momentos más aterradores de su vida.

La atención es un músculo que puede entrenarse

Pintura en acuarela de una mujer sentada frente a una taza, un florero y una ventana abierta dentro de una habitación desordenada.
La evocación de recuerdos significativos eleva la esperanza ante situaciones adversas y equilibra el monitoreo de señales negativas del cerebro (Imagen Ilustrativa Infobae)

El tercer recurso es la atención. McGonigal explicó que la mente descarta constantemente información por exceso de estímulos y que muchas personas tienen un sesgo negativo automático, lo que las lleva a enfocarse en lo que amenaza o falla.

Sin embargo, ese filtro puede modificarse con intención: “Puedes elegir qué traer a tu atención. Si te dices a ti mismo que vas a buscar evidencia de que alguien hizo algo bueno por ti, tu cerebro empezará a encontrarla, aunque siempre haya estado ahí”.

Compartió su propia experiencia: cuando su padre fue diagnosticado con un cáncer terminal y su madre atravesó una crisis de salud simultánea, aprendió que para sobrevivir necesitaba al menos un momento al día de risa, contacto afectivo o pequeño alivio.

Ante la imposibilidad de controlar el caos, usar la atención para identificar un punto de luz diario, un “momento destacado”, se convirtió en su estrategia de sostén.

Los instintos, las emociones y las relaciones como fuentes de felicidad

Pintura en acuarela de una mujer tejiendo con lana en el suelo junto a un gato dormido, una estantería con libros, una planta y un sillón.
La interacción con animales domésticos propicia espacios de juego y contacto afectivo en entornos de dolor como los cuidados paliativos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigadora identificó en los instintos otro recurso subestimado: aquello que cada persona ama más allá de toda explicación racional. “Deberías confiar en lo que amas. Es una parte hermosa de quién eres”, indicó. Señaló que actividades como tejer, jugar o cuidar mascotas satisfacen necesidades humanas profundas y no requieren justificación.

Citó investigaciones que muestran que la interacción con animales, especialmente las propias mascotas, es el contexto en que los seres humanos con mayor frecuencia experimentan juego, risa y contacto afectivo, incluso en entornos de sufrimiento como hospitales o cuidados paliativos.

En cuanto a las emociones, McGonigal advirtió sobre el bloqueo emocional: cuando el cerebro percibe que no hay salida, puede intentar “proteger” a la persona, volviéndola menos presente ante lo que vive.

Una mujer sentada frente a un micrófono con el logotipo del pódcast de Mel Robbins, junto a una taza y papeles sobre una mesa
El direccionamiento deliberado de la atención permite neutralizar el sesgo negativo que descarta información positiva en momentos de caos (Captura de video de The Mel Robbins Podcast)

Ante eso, propuso un enfoque de entrenamiento gradual, usando situaciones de incomodidad manejables para ir construyendo la capacidad de tolerar las más difíciles. Describió su propio proceso para superar el miedo a volar: asistió a clases de ciclismo bajo techo para practicar tolerar el corazón acelerado y la sensación de no poder salir, hasta poder aplicarlo en un avión.

Sobre las elecciones, señaló que cada acción orientada a crear conexión, significado o alegría devuelve a quien la realiza la sensación de ser capaz y de tener agencia, es decir, la capacidad de tomar decisiones y actuar para influir en la propia vida.

Y respecto de las relaciones, subrayó que pedir ayuda no es una carga: es una oportunidad que también beneficia a quien ayuda. “Tu existencia en este mundo es algo bueno”, fueron sus palabras finales para concluir con el capítulo.

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