6 pasos para dormir mejor y dejar atrás el insomnio, según expertos

Mayo Clinic recomienda una rutina nocturna simple para conciliar el sueño más rápido, descansar toda la noche y con una mejor calidad

Plano cercano de una persona durmiendo en la cama con ojos cerrados y sonrisa. Un edredón estampado la cubre. Al fondo, una ventana con luz azul nocturna.
Mayo Clinic recomienda una rutina nocturna de seis pasos para dormir mejor, conciliar el sueño más rápido y dejar atrás el insomnio (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Dormir mal no siempre se resuelve con acostarse más temprano. Mayo Clinic sostiene que una rutina nocturna de seis pasos puede ayudar a conciliar el sueño más rápido y a dormir toda la noche, una recomendación que apunta a ordenar hábitos diarios que influyen en la calidad del descanso.

El planteo parte de una base conocida por la medicina del sueño. Un adulto necesita, en general, entre 7 y 9 horas de descanso por noche para sostener funciones cognitivas, regular la energía y reducir riesgos asociados al cansancio crónico. Cuando eso no ocurre, pueden aparecer fatiga, dificultad para concentrarse, irritabilidad y más estrés durante el día.

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Aun así, el problema no siempre pasa por la falta de intención. Muchas personas llegan a la noche con ansiedad, pendientes o pensamientos repetitivos que interfieren con el descanso. Frente a eso, la recomendación no es quedarse en la cama intentando dormir a la fuerza, sino ajustar la higiene del sueño con una serie de medidas concretas.

1. Mantener horarios estables para dormir

Un reloj digital muestra 23:47 sobre una mesita de noche de madera. Una lámpara moderna ilumina tenuemente, y un hombre duerme en la cama, difuminado.
Mayo Clinic aconseja mantener horarios estables para dormir y levantarse porque esa constancia refuerza el ciclo de sueño-vigilia (Imagen Ilustrativa Infobae)

El primer paso de la rutina consiste en sostener un horario fijo para acostarse y levantarse, incluidos los fines de semana. Según Mayo Clinic, esa constancia refuerza el ciclo de sueño-vigilia y le da al cuerpo una referencia más previsible para iniciar el descanso.

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La institución también advierte que, si una persona se acuesta y no logra dormirse en unos 20 minutos, conviene salir de la habitación y hacer una actividad tranquila, como leer o escuchar música suave. La indicación es volver a la cama cuando aparezca el sueño y repetir ese esquema las veces que sea necesario, sin alterar la hora habitual de levantarse.

2. Cuidar las comidas y las bebidas

Lo que se consume en las horas previas a dormir también influye en la facilidad para conciliar el sueño. La recomendación es evitar acostarse con hambre, pero también con el estómago demasiado lleno, en especial después de comidas pesadas o abundantes dentro de las dos horas previas al descanso.

La clínica señala además tres factores de cuidado frecuente: nicotina, cafeína y alcohol. En el caso del café, el efecto estimulante puede durar varias horas. Una referencia habitual es tomar la última taza al menos 4 a 6 horas antes de dormir, sobre todo si se trata de cantidades moderadas o altas de cafeína.

Con el alcohol ocurre algo distinto. Puede generar somnolencia al comienzo, pero después interrumpir el descanso en la segunda parte de la noche. Esa alteración puede traducirse en despertares, sueño fragmentado o una menor sensación de recuperación al día siguiente.

3. Crear un ambiente de descanso

Una mujer duerme en una cama con mantas grises dentro de un dormitorio oscuro con una ventana al fondo.
Un dormitorio oscuro, fresco y silencioso favorece el descanso, y la exposición a pantallas durante la noche puede dificultar el inicio del sueño (Imagen Ilustrativa Infobae)

El tercer paso apunta al ambiente. La habitación debe ofrecer condiciones que faciliten el descanso y reduzcan estímulos. La recomendación incluye mantener el dormitorio oscuro, fresco y silencioso, tres variables que suelen influir de manera directa en la posibilidad de dormirse rápido.

La exposición a la luz durante la noche, en especial la de pantallas, puede dificultar el inicio del sueño. Por eso, la sugerencia es limitar el uso prolongado de celulares, computadoras o televisores justo antes de acostarse. También se pueden usar cortinas opacas, tapones para los oídos o ventiladores si eso mejora las condiciones del lugar.

A ese entorno físico se suma una preparación mental. Leer, meditar o realizar actividades tranquilas antes de dormir puede ayudar a bajar el nivel de activación del cuerpo y de la mente, algo relevante para quienes llegan al final del día con tensión acumulada.

4. Limitar las siestas durante el día

Dormir durante el día no está descartado, pero sí requiere límites. Mayo Clinic sostiene que las siestas demasiado extensas o tomadas muy tarde pueden afectar los patrones de sueño nocturno y hacer más difícil dormir a la hora habitual.

Como referencia, recomienda que no duren más de 1 hora.. El objetivo es evitar que el descanso diurno reduzca demasiado la necesidad de sueño durante la noche. Esa advertencia cobra más peso en personas con insomnio o con dificultades frecuentes para conciliar el sueño. En esos casos, incluso una siesta breve puede modificar la presión de sueño acumulada a lo largo del día.

5. Sumar actividad física durante el día

Un hombre de cabello canoso con camiseta azul levanta una mancuerna en un playón deportivo al aire libre.
La actividad física regular y la luz natural ayudan a regular el ritmo circadiano y a mejorar la calidad del sueño, aunque se debe evitar el ejercicio intenso antes de acostarse (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ejercicio aparece como otro de los ejes de la rutina. La actividad física regular ayuda a reducir el estrés, ordenar los ritmos del cuerpo y mejorar la calidad del sueño. No se trata solo de cansancio físico, sino de un efecto más amplio sobre el bienestar general.

La recomendación es incorporar movimiento durante el día y, si es posible, hacerlo al aire libre. La luz natural contribuye a regular el ritmo circadiano, mientras que el ejercicio suma un estímulo saludable para sostener horarios más estables de descanso.

Como pauta general, la Organización Mundial de la Salud aconseja al menos 30 minutos de ejercicio por día. De todos modos, la advertencia es evitar la actividad muy intensa cerca de la hora de acostarse, porque puede dejar al cuerpo en un estado de activación poco favorable para dormir.

6. Manejar el estrés

El sexto paso se concentra en uno de los factores más repetidos detrás del insomnio: el estrés. La recomendación es resolver durante el día, en la medida de lo posible, las tareas o preocupaciones que suelen aparecer de nuevo cuando llega la noche.

Si quedan pendientes, una estrategia útil puede ser anotarlos para el día siguiente. Ese gesto simple permite sacar esas ideas de la cabeza y darles un lugar concreto en la agenda, en vez de seguir repasándolas mentalmente al acostarse. Mayo Clinic también sugiere organizar la jornada, establecer prioridades y delegar tareas cuando sea posible. A eso suma prácticas como la meditación, que puede ayudar a disminuir la ansiedad.

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