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6 conductas diarias que pueden favorecer la caída del cabello, según especialistas

Algunos hábitos pueden influir en el ciclo de crecimiento y afectar la apariencia, el volumen y la fortaleza del pelo, por lo que conocer sus efectos es clave para prevenir daños a largo plazo

Primer plano de una mujer de 50 años con pelo morocho y algunas canas, frunciendo el ceño mientras sostiene y examina un mechón de su cabello.
La caída del pelo no siempre responde a la genética y ciertos hábitos cotidianos pueden acelerar el desprendimiento capilar (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La caída del pelo no siempre responde a la genética. Aunque perder entre 50 y 100 cabellos por día entra dentro de lo normal, según la American Academy of Dermatology, hay hábitos cotidianos que pueden acelerar el problema y afectar la salud capilar a largo plazo.

Con fuentes especializadas, GQ repasa seis conductas frecuentes que pueden favorecer la caída del cabello y explica qué cambios conviene hacer para reducir el daño. El foco no está solo en cuánto pelo se pierde, sino en las señales que da el cuero cabelludo y en las rutinas que se sostienen con el tiempo.

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1. Alimentación pobre en proteínas y nutrientes

Dos manos con uñas naturales separan cabello oscuro en la parte superior de la cabeza, mostrando el cuero cabelludo
Una alimentación pobre en proteínas, hierro y Omega-3 puede debilitar el cabello y favorecer la caída del pelo (Imagen Ilustrativa Infobae)

El cabello está formado en gran parte por queratina, una proteína que depende de una alimentación adecuada para mantenerse fuerte. Si la dieta no cubre las necesidades básicas del organismo, el cuerpo suele priorizar funciones vitales y deja en segundo plano procesos como el crecimiento capilar.

Según detalló GQ, el Sparsh Hospital advierte que las dietas restrictivas pueden derivar en afinamiento del pelo y mayor caída, sobre todo cuando reducen el aporte proteico. Esa situación también puede aparecer en planes alimentarios con muy pocas calorías o con un recorte fuerte de grupos enteros de alimentos.

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A eso se suman otras deficiencias y excesos que afectan la salud del pelo, entre ellos la falta de hierro, el bajo consumo de Omega-3, el abuso de azúcar y la presencia constante de ultraprocesados. Corregir esos desequilibrios puede ayudar a mejorar la resistencia de la fibra capilar.

2. Lavado demasiado frecuente o insuficiente

Persona lavando su cabello con abundante espuma blanca bajo la ducha. Se observan manos en la cabeza y agua cayendo desde el cabezal.
El lavado demasiado frecuente o insuficiente altera el cuero cabelludo y puede afectar el crecimiento normal del cabello (Imagen Ilustrativa Infobae)

La frecuencia del lavado influye tanto en la apariencia como en la fortaleza del pelo. Un exceso puede arrastrar los aceites naturales que protegen el cuero cabelludo, mientras que una higiene insuficiente favorece la acumulación de grasa, sudor y residuos.

Minerva Clinic, citada por GQ, señala que el lavado diario con shampoos agresivos deja las hebras secas, frágiles y más expuestas al quiebre. Esa pérdida de protección también puede empujar al cuero cabelludo a producir más grasa, lo que altera el equilibrio natural.

En el extremo opuesto, espaciar demasiado el lavado puede obstruir los folículos, irritar la piel y favorecer cuadros como caspa o infecciones. Esa combinación crea un entorno menos favorable para el crecimiento normal del cabello y puede traducirse en una mayor caída.

3. Elegir un shampoo que no se ajusta al tipo de cabello

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Elegir un shampoo que no se ajusta al tipo de pelo puede irritar el cuero cabelludo y aumentar la caída del cabello (Imagen Ilustrativa Infobae)

No todos los shampoos cumplen la misma función ni sirven para todas las personas. La elección del producto tiene impacto directo sobre el cuero cabelludo, la hidratación del pelo y la resistencia de la raíz.

Minerva Clinic recomienda prestar atención a ciertos ingredientes, en especial sulfatos, parabenos y fragancias artificiales. Esos componentes pueden barrer los aceites naturales y dejar el pelo más seco y quebradizo.

El efecto no se limita a la fibra capilar. Los productos inadecuados también pueden irritar el cuero cabelludo, debilitar la base del pelo y estimular una producción excesiva de grasa. Elegir una fórmula acorde al tipo de cabello y a la sensibilidad de la piel reduce ese riesgo.

4. Abusar de herramientas de calor

Mujer con cabello mojado y bata blanca secándose el pelo con un secador gris frente a un espejo en un baño con azulejos blancos y estantería de madera.
El uso repetido de secadores, planchitas y otras herramientas de calor reseca el pelo y favorece la rotura capilar (Imagen Ilustrativa Infobae)

Secadores, planchitas y rizadores forman parte de la rutina de muchas personas, pero el uso repetido de calor elevado puede alterar la estructura del pelo. La consecuencia más visible suele ser la resequedad, seguida por puntas abiertas y rotura.

Minerva Clinic ubica al calor frecuente entre los factores que más castigan la fibra capilar. La exposición constante elimina humedad y vuelve al cabello más vulnerable frente al cepillado, el peinado y la fricción diaria.

El deterioro no siempre aparece de inmediato. En muchos casos, el daño se acumula y se hace visible con el paso de las semanas, cuando el pelo pierde cuerpo, brillo y resistencia. Reducir la temperatura y limitar la frecuencia de uso puede ayudar a contener ese desgaste.

5. Dormir mal y vivir con estrés alto

Mujer con expresión de angustia acostada en la cama oscura, con los ojos abiertos. Un reloj digital en la mesita de noche marca las 3:33 AM.
Dormir mal y sostener niveles altos de estrés puede alterar el ciclo capilar y provocar una caída del pelo más intensa (Imagen Ilustrativa Infobae)

El descanso y la salud mental también tienen relación con el pelo. El estrés sostenido puede alterar el ciclo capilar y favorecer una caída más intensa, incluso en personas que no tenían antecedentes previos.

Mayo Clinic, mencionada por GQ, explica que el estrés puede empujar a los folículos hacia una fase de reposo, lo que facilita el desprendimiento del cabello. También puede vincularse con ciertos tipos de alopecia o con conductas compulsivas como arrancarse el pelo.

La falta de sueño se suma a ese cuadro porque afecta los mecanismos de reparación del organismo. Cuando el cuerpo no descansa lo suficiente, pierde capacidad para sostener procesos de recuperación y equilibrio, entre ellos los que intervienen en la salud capilar.

6. No detectar a tiempo la causa del problema

Una mano sostiene un cepillo para el cabello con hebras de pelo enredadas sobre las púas. Fondo de baño.
Detectar a tiempo la causa de la caída del cabello mejora las posibilidades de prevención y tratamiento ante una pérdida persistente (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aunque la lista de hábitos ayuda a ordenar posibles factores, la caída del pelo no responde a una sola explicación. Puede haber componentes genéticos, enfermedades de base, déficits nutricionales o rutinas que agraven una tendencia previa.

La American Academy of Dermatology advirtió, según recogió GQ, que cuanto antes se identifica la causa, mejores suelen ser los resultados del tratamiento o de la prevención. Esa recomendación apunta a no normalizar una caída persistente ni a dejar pasar cambios evidentes en densidad o grosor.

Cuando la pérdida supera lo habitual, aparece en mechones, deja zonas despobladas o se acompaña de picazón e irritación, la consulta profesional gana peso. Revisar los hábitos puede ser un primer paso útil, pero el diagnóstico preciso sigue siendo la herramienta central para definir qué hacer.

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