Los beneficios poco conocidos de la sandía para la salud, según expertos en nutrición

Su alto contenido de agua, su perfil calórico bajo y dos compuestos con potencial cardiovascular la convierten en una fruta más compleja de lo que su reputación indica

Primer plano de una persona sonriente mordiendo una rebanada de sandía roja y jugosa al aire libre, con gotas de líquido cayendo y un fondo de vegetación.
La sandía se consolida como una fruta hidratante por su contenido de más de 91% de agua y su bajo aporte calórico (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La sandía gana espacio entre las frutas por una razón simple: hidrata, aporta pocas calorías y no tiene tanta azúcar como suele creerse. Expertos citados por The New York Times añaden que también hay interés por sus posibles efectos sobre la salud cardiovascular, aunque la evidencia en humanos sigue siendo limitada.

La sandía tiene más de 91% de agua; una taza aporta 46 calorías y alrededor de 9,5 gramos de azúcar, por debajo de la manzana y los arándanos; sus beneficios cardíacos potenciales existen, pero no están demostrados de forma concluyente.

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Una porción promedio, de unas 10 onzas, equivale en la práctica a una taza de agua. La doctora Tamara Hew-Butler, científica de medicina deportiva de Wayne State University, explicó a The New York Times que el organismo aprovecha las moléculas de agua sin importar de dónde procedan.

Cómo ayuda la sandía a la hidratación

La hidratación sostiene funciones básicas del cuerpo, desde el flujo sanguíneo hasta la regularidad intestinal. “Nuestros cuerpos reconocen y utilizan las moléculas de agua sin importar la fuente”, dijo Hew-Butler a The New York Times. “Los alimentos húmedos como la fruta, las verduras y las sopas se consideran fuentes de agua”.

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La hidratación que aporta la sandía ayuda a sostener funciones básicas del cuerpo como el flujo sanguíneo y la regularidad intestinal (Imagen Ilustrativa Infobae)

La especialista Amy Ellis, dietista y profesora asociada de nutrición de la University of Alabama, señaló que las personas mayores pueden beneficiarse especialmente de este tipo de alimentos. Según Ellis, ese grupo suele sentir menos sed y beber menos, lo que eleva su riesgo de deshidratación y de enfermedades relacionadas con el calor durante una ola de calor.

Para quienes tienen más dificultades para beber suficiente líquido, obtener parte de esa ingesta a través de la fruta puede resultar más fácil y agradable. Ahí la sandía ofrece una ventaja práctica por su alto contenido de agua y por su consumo habitual en climas cálidos.

Qué aporta en azúcar, calorías y saciedad

La idea de que la sandía tiene demasiada azúcar no coincide con los datos citados por los expertos. Como está compuesta sobre todo por agua, también mantiene un contenido calórico bajo.

“Algunas personas creen que tiene un nivel altísimo de azúcar porque sabe muy dulce, pero en realidad es muy moderado”, afirmó Ellis. Una taza de sandía en cubos contiene unos 9,5 gramos de azúcar, frente a los 13 gramos de una taza de manzana picada y casi 15 gramos en una taza de arándanos.

Vaso con cubos de sandía, hielo y hojas de menta sobre una mesa de madera. Sandía entera y cuenco con trozos de sandía en el fondo.
Los expertos señalaron que una porción promedio de sandía equivale en la práctica a una taza de agua para la hidratación (Imagen Ilustrativa Infobae)

La profesora Joanne Slavin, dietista y profesora de ciencia de los alimentos y nutrición de la University of Minnesota, sostuvo que esa cantidad probablemente no provocará picos de azúcar en sangre. El dato matiza una percepción extendida sobre esta fruta.

El Mount Sinai Hospital también aporta un límite práctico a su valor nutricional. Samantha Dieras, dietista y directora de servicios ambulatorios de nutrición del hospital, advirtió que la sandía por sí sola no da al cuerpo la energía suficiente.

Dieras añadió que, dentro de una alimentación equilibrada, sí puede favorecer la saciedad. Su contenido de agua y su sabor dulce ayudan a que la fruta resulte satisfactoria sin aportar demasiadas calorías.

Lo que se sabe sobre la salud del corazón

La sandía no contiene grasa ni sodio, dos rasgos que juegan a favor de la salud cardiovascular. Aun así, Slavin aclaró que todavía no está resuelto si esta fruta reduce de forma activa el riesgo de enfermedad cardíaca.

Un hombre y una médica en un consultorio observan una pantalla médica. Sobre el pecho del hombre, un corazón semitransparente muestra actividad eléctrica azul brillante.
La sandía no contiene grasa ni sodio y concentra L-citrulina y licopeno, compuestos asociados al estudio de la salud cardiovascular (Imagen Ilustrativa Infobae)

Slavin, Ellis y Dieras apuntaron a dos compuestos presentes en abundancia en la fruta: la L-citrulina y el licopeno. Según los expertos recogidos por The New York Times, ambos tienen una base biológica que justifica su estudio.

Los científicos saben que los riñones transforman la L-citrulina en óxido nítrico. Ese proceso puede relajar las paredes de las arterias y reducir la presión arterial. El licopeno, una sustancia presente en ciertas plantas, puede reducir la inflamación asociada a la enfermedad cardíaca. Aunque suele vincularse al tomate, la sandía contiene más, según The New York Times.

Ese posible mecanismo no basta para presentar la fruta como una herramienta terapéutica. Los estudios en humanos financiados de forma independiente y centrados de manera directa en su efecto sobre la salud del corazón no mostraron mejoras medibles.

La sandía puede encajar bien en una dieta con alimentos densos en nutrientes y resultar útil en días de calor, pero no sustituye tratamientos ni justifica exagerar sus efectos médicos.

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