Los hábitos comunes que pueden elevar el cortisol, según la endocrinología

Simran Malhotra y Maram Khalifa explicaron cómo estos comportamientos alteran el ritmo diario de la hormona y qué consecuencias metabólicas puede tener esa desregulación sostenida en el tiempo

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Ilustración de acuarela de una persona sentada en una silla de madera con un libro sobre su rostro y los brazos cruzados.
El estrés crónico sostiene la activación del organismo y desordena el ritmo diario del cortisol. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ritmo del cortisol puede alterarse por dos hábitos cotidianos: el estrés crónico y el mal sueño. Según EatingWell, esa desregulación no convierte al cortisol en un enemigo en sí mismo, pero sí puede asociarse con riesgos metabólicos y de salud cuando su patrón diario se altera.

El texto explica que ambos factores modifican el ritmo circadiano normal de esta hormona y pueden relacionarse con resistencia a la insulina, peor tolerancia a la glucosa, alteraciones del ánimo y otros problemas de salud.

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La doctora Simran Malhotra, experta en medicina del estilo de vida y salud hormonal, explicó al medio citado que el cortisol ayuda al cuerpo a despertar por la mañana, responder al estrés, manejar el azúcar en sangre y regular la inflamación. Añadió que actúa como un sistema de alarma del organismo: sus niveles alcanzan un pico por la mañana para ayudarnos a despertar y descienden por la noche para permitir el sueño.

Una mujer de 30 años, con cabello oscuro recogido y ropa deportiva, se cubre el rostro con las manos mientras se sienta agotada en un banco de gimnasio.
El eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal se regula por señales como luz, comidas, ejercicio y descanso. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La endocrinóloga Maram Khalifa indicó al medio que los hábitos diarios influyen de forma sustancial sobre esta hormona porque el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal está regulado por los ritmos circadianos. El sueño, la exposición a la luz, las comidas, el ejercicio y el estrés actúan como señales que indican cuándo liberar cortisol y cuándo reducirlo.

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Khalifa añadió que los niveles elevados de cortisol junto con hipertensión no controlada, diabetes, dislipidemia u osteoporosis requieren atención médica. También aclaró que las alteraciones leves del ritmo natural y las elevaciones moderadas a menudo pueden mejorar si se corrigen los hábitos que más impacto tienen.

Cómo el estrés crónico altera el ritmo del cortisol

Hombre con ropa oscura sentado en el borde de una cama sin hacer, con las manos en la cabeza y el rostro oculto, iluminado por luz lateral de una ventana.
La curva diaria del cortisol alcanza su pico por la mañana y desciende hacia la noche. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La carga diaria de tareas, la revisión constante del correo, las preocupaciones económicas o los conflictos personales pueden sostener un nivel de tensión que muchas personas terminan por considerar normal. Esa presión continua difiere de los picos breves de estrés que activan una respuesta útil ante una emergencia.

Khalifa explicó que, a corto plazo, el estrés eleva el cortisol de manera útil, pero el problema aparece cuando esa activación persiste. En ese caso, el organismo mantiene el cortisol elevado durante más tiempo del habitual y altera su ritmo diario, sobre todo al aumentar los niveles nocturnos cuando deberían ser bajos.

Esa prolongación dificulta que el cuerpo entre en una fase de relajación y recuperación. Según EatingWell, este patrón puede aumentar el riesgo de enfermedad cardíaca, ansiedad, depresión y resistencia a la insulina.

Mujer con cabello recogido y camisa vaquera sentada en un escritorio de oficina con las manos entrelazadas y los ojos cerrados, junto a monitores y un portátil.
La desregulación del cortisol se asocia con cambios metabólicos y alteraciones del estado de ánimo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La American Psychological Association ha advertido que la exposición prolongada al estrés puede producir una liberación sostenida de cortisol, lo que eleva el riesgo de desarrollar afecciones como obesidad, enfermedades cardiovasculares y trastornos del ánimo.

Un informe de la entidad detalla que “el estrés crónico altera la función inmunitaria y favorece procesos inflamatorios” que perjudican la salud general.

Qué efectos tiene el mal sueño sobre el cortisol y el metabolismo

Un joven de cabello oscuro acostado en una cama con sábanas blancas, cubierto por un edredón, mirando una televisión encendida en una habitación oscura.
El mal sueño eleva el cortisol nocturno y reduce el contraste natural entre el día y la noche. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dormir poco o acostarse tarde por pasar horas frente a la pantalla, ver series o seguir con el trabajo puede desajustar aún más el cortisol. Malhotra resumió ese vínculo al señalar que las personas con una duración crónicamente corta del sueño nocturno muestran niveles más altos de cortisol por la noche.

En condiciones normales, el cortisol toca uno de sus puntos más bajos al comienzo de la noche y luego sube hasta su pico matutino. Cuando el sueño escasea de forma constante, la distancia entre el nivel más alto y el más bajo se reduce y la curva diaria se aplana.

Khalifa advirtió que ese nivel relativamente alto de cortisol por la noche favorece la resistencia a la insulina, empeora la tolerancia a la glucosa y altera hormonas vinculadas con una mayor ingesta calórica. También contribuye a la acumulación de grasa visceral y al síndrome metabólico, según el periódico.

Dormitorio con cama blanca y persona durmiendo. Ventana abierta con cortinas ondeando, mostrando un atardecer. Un libro y una lámpara en mesita de noche.
Mantener horarios constantes para dormir y despertar favorece un ritmo circadiano más predecible. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un análisis en 95 adultos jóvenes reforzó esa relación. Los investigadores midieron el cortisol por la mañana y a la hora de dormir durante dos semanas, y observaron que quienes tenían niveles más altos antes de acostarse dormían menos horas y mostraban una curva más plana que quienes descansaban más y con mejor eficiencia.

El texto advierte además que el mal sueño y el cortisol desregulado pueden alimentarse mutuamente. Por eso, Khalifa recomendó apuntar a entre 7 y 9 horas de sueño constante y de calidad, con horarios regulares para acostarse y despertarse.

Un estudio publicado en la revista Sleep analizó a más de 2.700 adultos y halló que quienes dormían menos de seis horas por noche presentaban mayores niveles de cortisol al despertar y una mayor incidencia de síndrome metabólico.

Un hombre con barba y camiseta blanca yace despierto en la cama, apoyado sobre su brazo, con expresión de cansancio y frustración; un reloj digital marca las 2:47 AM.
La atención plena y la respiración profunda ayudan a modular la respuesta del cuerpo al estrés. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los autores concluyeron que “la restricción crónica del sueño se asocia con una desregulación significativa del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal” y con un perfil hormonal propicio para el aumento de peso y la resistencia a la insulina.

Hábitos que ayudan a regular el cortisol

Entre las medidas propuestas por los expertos figuran el manejo del estrés, la meditación de atención plena, la respiración profunda y la terapia cognitivo-conductual. Khalifa también mencionó actividades de cuerpo y mente como el yoga, que han mostrado capacidad para reducir el cortisol incluso en presencia de estrés.

Mujer mayor sonriente con cabello gris, chaqueta marrón y ropa deportiva azul, caminando en un sendero al aire libre, con lago y montañas de fondo.
La actividad física moderada y sostenida mejora la capacidad de adaptación del organismo ante el estrés. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La especialista señaló que el ejercicio intenso por la noche puede elevar el cortisol de forma temporal, pero distinguió ese efecto de la práctica habitual. Añadió que la actividad moderada y constante mejora la respuesta del organismo al estrés y puede ayudar a normalizar los patrones de cortisol.

La constancia en las rutinas también aparece como una señal relevante para el ritmo circadiano. Según EatingWell, mantener horarios estables para dormir, comer, hacer ejercicio y exponerse a la luz puede ayudar más que los suplementos costosos o los protocolos complejos a sostener un patrón saludable de cortisol.

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