Cuando el estreñimiento se convierte en emergencia: qué es el megacolon y cómo se trata

Dos gastroenterólogos advierten que hay síntomas que nunca deben ignorarse, y que la diferencia entre un malestar común y una urgencia puede medirse en horas. Qué tener en cuenta

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Ilustración médica 3D de un abdomen humano abierto mostrando órganos internos. Se observa un colon severamente dilatado que llena el centro de la cavidad.
El megacolon es una dilatación anormal del colon sin obstrucción física y puede convertirse en una emergencia médica en pocas horas (Imagen Ilustrativa Infobae)

El colon mide aproximadamente un metro y medio y su función es mover los desechos hacia el exterior. En casos poco frecuentes, sus paredes se dilatan de forma anormal hasta perder esa capacidad —como una banda elástica que ya no recupera su forma—, y el resultado no es estreñimiento: es una emergencia médica con nombre propio.

Se llama megacolon, y puede volverse mortal en cuestión de horas.

Así lo advierten Mohsin Butt, investigador clínico en neurogastroenterología (una subespecialidad de la gastroenterología) de la Queen Mary University of London, en un artículo publicado en The Conversation, y David Manuel, gastroenterólogo del Digestive Health Center de Loyola University Health System, en Medscape. Ambos especialistas coinciden en que distinguir el megacolon del estreñimiento común es una diferencia que puede salvar una vida.

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El megacolon no es una sola enfermedad, sino un término que describe una dilatación del colon muy por encima de los valores normales, sin que exista una obstrucción física que la explique.

Ilustración médica de dos intestinos gruesos. El de la izquierda es un colon sano de tamaño normal. El de la derecha es un colon extremadamente dilatado y distendido.
El diagnóstico de megacolon se confirma con radiografía abdominal y tomografía computarizada con contraste para descartar una obstrucción mecánica (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según Manuel en Medscape, se considera megacolon cuando el ciego supera los 12 centímetros de diámetro, el colon ascendente supera los ocho centímetros o la zona rectosigmoidea rebasa los 6,5 centímetros. El diagnóstico se confirma mediante radiografía abdominal y, cuando es posible, tomografía computarizada con contraste para descartar obstrucción mecánica.

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Tipos y causas del megacolon

Manuel clasifica el megacolon en tres categorías: megacolon agudo o pseudoobstructivo, megacolon crónico —que incluye causas congénitas, adquiridas e idiopáticas— y megacolon tóxico. Cada una tiene un mecanismo, una velocidad de instalación y un abordaje terapéutico distintos.

La forma congénita más frecuente es la enfermedad de Hirschsprung, que se manifiesta desde el nacimiento por la ausencia de células nerviosas en una sección del colon. Según Butt, esa ausencia impide que el tramo inferior del intestino impulse las heces con normalidad, lo que provoca retención fecal y distensión de los segmentos superiores.

Los recién nacidos con este diagnóstico pueden presentar dificultad para evacuar, abdomen abultado y vómitos; el tratamiento habitual es la cirugía para retirar la zona afectada.

Un paciente masculino sentado en una camilla de hospital se sujeta el abdomen con dolor, mientras un médico revisa tomografías en una pantalla.
Los especialistas clasifican el megacolon en agudo o pseudoobstructivo, crónico y tóxico, con causas y tratamientos diferentes (Imagen Ilustrativa Infobae)

El megacolon adquirido aparece en la edad adulta. Manuel señala que sus causas principales incluyen la enfermedad de Chagas, alteraciones neurológicas —entre ellas la neuropatía diabética y el Parkinson—, enfermedades sistémicas, trastornos metabólicos como el hipotiroidismo y la hipopotasemia, y el uso de ciertos medicamentos como risperidona, clozapina o loperamida.

La fisiopatología es multifactorial e involucra alteraciones en los nervios entéricos, el músculo liso y las células intersticiales de Cajal, aunque los mecanismos exactos no están completamente definidos.

El síndrome de Ogilvie o megacolon pseudoobstructivo agudo es frecuente en pacientes hospitalizados tras cirugías mayores, infecciones o traumatismos. Sin obstrucción física, el colon deja de moverse correctamente y puede generar una distensión peligrosa en poco tiempo.

El megacolon tóxico, en cambio, es una emergencia asociada a inflamación intensa, como la colitis ulcerosa o infecciones por Clostridioides difficile. Butt advierte que, en estos casos, el colon puede ensancharse en cuestión de horas.

Síntomas, diagnóstico y riesgos

Seis profesionales médicos con mascarillas y guantes azules rodean a un paciente adulto mayor acostado en una cama de hospital, evaluando su abdomen.
El síndrome de Ogilvie aparece con frecuencia en pacientes hospitalizados tras cirugías, infecciones o traumatismos y provoca una distensión peligrosa del colon (Imagen Ilustrativa Infobae)

La presentación clínica habitual incluye estreñimiento, distensión abdominal y timpanismo. El examen rectal puede revelar impactación fecal o, paradójicamente, diarrea por desbordamiento.

En el megacolon tóxico se suman fiebre, taquicardia y deterioro general del estado clínico; los criterios diagnósticos exigen además evidencia radiológica de colitis aguda y al menos tres de los siguientes hallazgos: fiebre superior a 38,6 °C, frecuencia cardíaca superior a 120 latidos por minuto, recuento de glóbulos blancos superior a 10.500 por microlitro o anemia, según la guía de práctica clínica de BMJ Best Practice, actualizada en mayo de 2026.

Según Manuel, las complicaciones más graves son: perforación espontánea, que ocurre en alrededor del 3% de los casos; úlceras estercorales por presión fecal; insuficiencia respiratoria por distensión abdominal; y síndrome compartimental abdominal. Butt subraya que nunca debe subestimarse un abdomen hinchado y doloroso, en especial si se acompaña de fiebre o deterioro general.

Tratamiento según el tipo y la gravedad

Un médico de bata blanca señala estudios de imágenes médicas en una pantalla a un paciente sentado en una consulta. Hay un portátil y documentos en el escritorio.
El tratamiento del megacolon depende de la causa y la gravedad, e incluye corrección de alteraciones, neostigmina, descompresión endoscópica, internación urgente o cirugía (Imagen Ilustrativa Infobae)

El tratamiento se determina según la causa y la gravedad del cuadro. Ante un megacolon agudo o pseudoobstructivo, la primera medida es corregir las alteraciones subyacentes —deshidratación, desequilibrio electrolítico— y suspender la medicación que dificulte el tránsito intestinal. En casos que no responden a ese manejo inicial, puede administrarse neostigmina para estimular la función intestinal o realizarse una descompresión endoscópica para liberar el gas acumulado.

Ante un megacolon tóxico, el paciente debe internarse de urgencia para recibir fluidos intravenosos, corticoides y antibióticos de amplio espectro. Alrededor del 50% de los casos responde al tratamiento médico; el resto requiere cirugía, según la Cleveland Clinic.

Si no hay mejoría en aproximadamente 72 horas o aparecen complicaciones como perforación o sangrado masivo, la extirpación del segmento afectado puede ser la única opción. La tasa de supervivencia global es de alrededor del 93%; cuando se produce una perforación, esa cifra cae al 75%.

En personas con enfermedades de base como la colitis ulcerosa, Butt subraya la importancia de consultar sin demora ante fiebre, diarrea con sangre o distensión abdominal marcada. La actuación temprana reduce el riesgo de complicaciones y mejora el pronóstico de manera sustancial.

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