Nadar en agua fría podría aliviar los síntomas de la perimenopausia, según la ciencia

Más allá del ejercicio, esta práctica brinda beneficios inesperados ante los malestares vinculados con esta transición hormonal. La importancia de la consulta con un profesional de la salud

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Mujer en ropa deportiva, descalza, junto a una pileta de madera con agua humeante. Fondo de bosque y atardecer. El deck es de madera.
El nado en agua fría se posiciona como nueva tendencia de autocuidado femenino en la perimenopausia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La perimenopausia representa una transición biológica compleja donde la fluctuación de estrógeno y progesterona impacta directamente en el sistema nervioso central.

Según la Clínica Mayo, esta etapa puede manifestarse a través de trastornos del sueño, sofocos y alteraciones persistentes del estado de ánimo. Ante este escenario, investigaciones publicadas en ScienceDirect sugieren que la inmersión en agua fría actúa como un potente regulador térmico y metabólico, ayudando a estabilizar la respuesta del organismo ante el estrés hormonal.

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Este tipo de intervenciones no solo mitigan síntomas físicos, sino que, como indica un estudio en el Journal of Postreproductive Health, ofrecen una vía no farmacológica para mejorar la calidad de vida y el bienestar psicosocial de las mujeres en la mediana edad.

Nado en agua fría: un cambio en primera persona

Una abuela realiza ejercicios de natación en una piscina, demostrando la importancia del mantenimiento físico en la tercera edad. Su compromiso con la salud y el bienestar a través del cuidado del cuerpo es un testimonio de amor propio y determinación. (Imagen ilustrativa Infobae)
La exposición al agua fría muestra beneficios para la salud mental y física en mujeres de mediana edad. (Imagen ilustrativa Infobae)

Descubrir el nado en agua fría como terapia marcó un cambio inesperado en la vida de la periodista británica Jenny Holliday. Al aceptar el reto de sumergirse en una piscina al aire libre durante el otoño, notó mejoras físicas y un alivio profundo de síntomas emocionales, según relató a Hello! Magazine. Para ella, la experiencia fue un recurso eficaz contra la ansiedad y la niebla mental.

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Esta vivencia se alinea con hallazgos de la revista Ecopsychology, que destacan cómo la conexión con la naturaleza y el choque térmico promueven la resiliencia emocional. La experiencia personal de Holliday tuvo lugar en el lido público de Chipping Norton, donde decidió nadar a pesar de la bajada de temperatura tras el apagado de calderas en invierno.

En su primer intento, el frío le provocó una mezcla de temor y excitación, describiendo un cosquilleo eléctrico que luego se transformó en una sensación de alerta y alegría duradera. Antes de incorporar este hábito, Holliday había probado distintos métodos para cuidar su salud mental, como la terapia hormonal y el entrenamiento de fuerza, sin lograr el alivio que sí obtuvo con el nado.

La joven, según los testigos, se habría lanzado a la piscina durante la fiesta, minutos antes de perder el movimiento - crédito Imagen Ilustrativa Infoabe
La preparación mental y el acompañamiento potencian la resiliencia ante los retos de la perimenopausia. (Imagen Ilustrativa Infoabe)

“En esas aguas frías, todo se desvanecía: la ansiedad, la autocrítica y la confusión mental quedaban atrás”, afirmó la periodista. Numerosos estudios respaldan esta influencia positiva, como los mencionados, ya que la inmersión regular reduce los niveles de estrés al estimular la liberación de endorfinas y noradrenalina.

Además, investigaciones del European Journal of Applied Physiology sugieren que esta práctica fortalece el sistema inmunológico y favorece la adaptación fisiológica al estrés ambiental, aportando beneficios concretos en la gestión del malestar y la autoimagen.

Consejos y comunidad para nado en agua fría

Involucrarse en la comunidad local de nadadoras potenció los beneficios para Holliday y otras mujeres. Los consejos de integrantes como Julie Wood, del grupo Chippy Chilly Dippers, fueron clave para establecer una rutina segura. Wood recomienda comprometerse a nadar durante toda la temporada para aprovechar no solo la adaptación física, sino también el componente social que ofrece el grupo.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Estudios científicos asocian la inmersión en agua fría con la reducción de ansiedad y mejora del ánimo (Imagen Ilustrativa Infobae)

El acompañamiento es fundamental tanto para la seguridad como para el apoyo emocional, aumentando el sentido de pertenencia y logro tras vencer el miedo inicial, resaltaron las mujeres consultadas. Las nadadoras aconsejan usar equipamiento adecuado, como calcetines especiales y abrigos gruesos para después de la sesión, preparándose con orgullo para enfrentar el reto térmico cada semana.

La comunidad insiste en la regularidad y actitud abierta para adaptarse al frío. Reunirse facilita la aclimatación y fomenta la interacción social, permitiendo celebrar cada avance. Además, destacan que preparar el momento del nado, dejando el teléfono a un lado y alejándose del ruido digital, es crucial para alcanzar la calma interior.

Lecciones de bienestar y salud mental en la perimenopausia

Sumergirse en aguas gélidas aporta enseñanzas aplicables a la vida diaria; destacan las mujeres consultadas. Mientras que Holliday observa que entrar “poco a poco y con propósito” representa una metáfora útil ante nuevos proyectos o retos laborales. Este enfoque promueve una actitud serena, valorada especialmente en la etapa de la perimenopausia.

Vista submarina de una nadadora con gorro y traje azul, impulsándose en una piscina con carriles. La superficie del agua y palmeras son visibles.
La comunidad de nadadoras refuerza el bienestar social y emocional durante la transición menopáusica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Es que cada una de las consultadas destaca que la calma mental puede surgir de pequeños actos de valentía. Apagar el teléfono y centrarse por completo en la actividad crea un espacio de pausa real, donde la tranquilidad ocupa el lugar del malestar emocional.

El interés médico en la hidroterapia fría ha aumentado por su potencial para aliviar síntomas hormonales. El Royal College of Psychiatrists del Reino Unido señala que la exposición controlada puede ser útil al promover una disminución de la ansiedad y mejorar la calidad del sueño.

Este efecto se atribuye a la activación del sistema nervioso parasimpático, facilitando una recuperación emocional más eficiente. Para Jenny Holliday, el aprendizaje principal es encontrar equilibrio y enfrentar metas personales con una perspectiva más centrada.

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