Cómo fue el operativo argentino contra el hantavirus en 2018 y las claves que la OMS busca replicar

La experiencia del país tras el gran brote en la localidad de Epuyén, en la provincia de Chubut, demostró la eficacia de un sistema de contención riguroso y puso a los infectólogos argentinos como referentes globales frente a posibles contagios en el crucero MV Hondius

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LA OMS busca contener a posibles contagios en el crucero MV Hondius que partió de Ushuaia con 150 personas (REUTERS/Dado Ruvic/Ilustración)
LA OMS busca contener a posibles contagios en el crucero MV Hondius que partió de Ushuaia con 150 personas (REUTERS/Dado Ruvic/Ilustración)

En 2018, la localidad patagónica de Epuyén, en la provincia de Chubut, donde viven aproximadamente 4000 personas, fue escenario de un brote de hantavirus que desafió a las autoridades sanitarias argentinas y movilizó a especialistas de todo el país.

La magnitud del episodio, la velocidad de propagación y la capacidad de transmisión interhumana de la cepa Andes impusieron una respuesta sanitaria inédita y rigurosa cuyo éxito llamó la atención de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que busca contener a posibles contagios en el crucero MV Hondius que partió de Ushuaia con 150 personas y ya reportó 3 fallecidos y 8 contagios. Y también replicar allí la experiencia argentina.

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Mientras la nave se dispone a evacuar a los tripulantes y pasajeros en Tenerife, España, los expertos internacionales recurren a las claves del operativo argentino para definir cómo cortar la cadena de transmisión.

Infografía del brote de hantavirus en Epuyén, Argentina, con una ilustración del virus, mapa, número de aislados y estrategias de contención.
Argentina implementó un exitoso modelo de contención y aislamiento en el brote de hantavirus de Epuyén en 2018, convirtiéndose en referente global para la OMS. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El brote en Epuyén se originó cuando un peón rural local, que había recolectado hongos en áreas rurales durante el mes de octubre de 2018, comenzó a presentar fiebre y síntomas gripales a los pocos días. El 3 de noviembre de 2018 asistió a un cumpleaños de una adolescente de 14 años al que concurrieron más de 100 cien personas, permaneciendo aproximadamente hora y media en el lugar. El 14 de noviembre llegó la confirmación diagnóstica: hantavirus.

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Los días siguientes fueron decisivos. Entre el 20 y el 27 de noviembre, cinco participantes de esa fiesta desarrollaron síntomas compatibles con la enfermedad. En las semanas posteriores, nuevos contagios trazaron una cadena epidemiológica compleja que obligó a repensar los protocolos de alerta y respuesta.

El 9 de diciembre se conoció un nuevo parte donde se registraron los primeros tres casos sospechosos: los afectados fueron monitoreados de forma ambulatoria y presentaron buena evolución. Y para el día 10 de diciembre ya había 5 casos confirmados, de los cuales 2 correspondían a pacientes internados en terapia intensiva del Hospital Zonal de Esquel. Al otro día se confirmó la primera de las 11 muertes registradas por el brote.

Primer plano de un ratón silvestre en una superficie de madera, con partículas virales flotando a su alrededor y una mano enguantada en la parte superior derecha.
El principal vector de la enfermedad es el roedor silvestre, en especial el ratón colilargo, que elimina el virus por saliva, orina y heces (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las investigaciones demostraron que el paciente cero, de 68 años, contagió a varias personas en el evento social. El análisis del “caso índice” permitió reconstruir minuciosamente los contactos: se comprobó la transmisión a individuos que estaban a menos de un metro de distancia, pero también a otra persona con la que solo intercambió un saludo rápido.

El estudio publicado en el New England Journal of Medicine remarcó que la mayoría de los contagios ocurrió por “inhalación de gotículas”.

La aparición secuencial de casos, la presencia de “super-propagadores” y la evidencia de transmisión persona a persona encendieron las alarmas en la comunidad científica. Tres personas con alta vida social generaron la mayor cantidad de infecciones, y la cadena se extendió a través de velorios, encuentros familiares y contactos casuales.

La esposa de uno de los super-propagadores se sintió mal durante el velatorio de su pareja y allí se produjeron otros diez contagios. Los datos revelaron que el día en que un paciente desarrolla fiebre es el más crítico para la transmisión, y que el aislamiento temprano de los sintomáticos es clave para frenar el avance del virus.

El contagio en humanos ocurre principalmente por la inhalación de partículas virales en ambientes contaminados, tanto en áreas rurales como en espacios cerrados con presencia de roedores (REUTERS/Dado Ruvic/Illustration)
El contagio en humanos ocurre principalmente por la inhalación de partículas virales en ambientes contaminados, tanto en áreas rurales como en espacios cerrados con presencia de roedores (REUTERS/Dado Ruvic/Illustration)

El operativo de contención y aislamiento fue la respuesta central del sistema sanitario argentino. Más de 80 profesionales de la salud, incluyendo médicos, enfermeros, microbiólogos, epidemiólogos y trabajadores sociales, participaron en el control del brote. A pesar del contacto estrecho con pacientes infectados, ninguno de los profesionales resultó contagiado, lo que refuerza la eficacia de las medidas implementadas.

El Laboratorio Nacional de Referencia para Hantavirus de la ANLIS Malbrán confirmó mediante secuenciación genética que el brote fue causado por la cepa Andes Sur, con características que sugerían un potencial de dispersión superior al registrado en brotes anteriores.

Cuarentenas, vigilancia y acompañamiento comunitario

A fines de diciembre de 2018, ante la expansión del brote y la evidencia de transmisión interhumana, las autoridades decidieron implementar el Aislamiento Respiratorio Selectivo (ARS).

En el brote de Epuyén el aislamiento respiratorio selectivo alcanzó a 142 personas en una localidad de solo 3 mil habitantes con vigilancia clínica diaria (AP Foto/Misper Apawu, Archivo)
En el brote de Epuyén el aislamiento respiratorio selectivo alcanzó a 142 personas en una localidad de solo 3 mil habitantes con vigilancia clínica diaria (AP Foto/Misper Apawu, Archivo)

Esta medida consistió en que toda persona asintomática que hubiera sido conviviente o contacto estrecho de un caso confirmado debía permanecer en su domicilio y utilizar barbijo de alta eficiencia. Sobre todos los contactos se mantuvo una estricta vigilancia clínica y un acompañamiento psicoemocional, fundamental para garantizar el cumplimiento y evitar el aislamiento social extremo.

El ARS se estimó primero en 30 días, pero luego fue extendido a 45 días cuando se detectó que algunos pacientes presentaban períodos de incubación más largos. En el pico del operativo, más de 140 personas estuvieron bajo aislamiento en una localidad de poco más de 3 mil habitantes. El impacto en la vida cotidiana fue profundo: hubo familias enteras en cuarentena, comercios y escuelas que adaptaron su funcionamiento, y una movilización permanente de recursos sanitarios.

La cepa Andes del hantavirus fue responsable de la transmisión persona a persona y motivó el desarrollo de nuevos protocolos de contención en Argentina (REUTERS/Dado Ruvic/Illustration)
La cepa Andes del hantavirus fue responsable de la transmisión persona a persona y motivó el desarrollo de nuevos protocolos de contención en Argentina (REUTERS/Dado Ruvic/Illustration)

En los primeros días de enero de 2019 surgieron 13 casos más, confirmando un cuarto eslabón en la cadena de contagios. El seguimiento epidemiológico permitió identificar nuevos casos rápidamente y cortar los nexos antes de que se multiplicaran. El operativo incluyó entrevistas diarias, toma de muestras, controles de temperatura y visitas domiciliarias. El equipo de salud también ofreció contención emocional a los aislados, en muchos casos enfrentando temores, incertidumbre y el peso del estigma social.

El brote mostró la importancia de una red de laboratorios equipados y protocolos claros para el envío de muestras y diagnóstico rápido. El ANLIS Malbrán secuenció el genoma completo de la cepa y detectó cambios exclusivos que podrían explicar la alta transmisibilidad observada en Epuyén. El trabajo conjunto de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), las autoridades nacionales y provinciales y la comunidad local resultó fundamental para sostener el sistema de vigilancia y contención.

El uso de nuevas guías de control de infecciones, protocolos de aislamiento y hasta la evaluación de un tratamiento experimental con ribavirina formaron parte del arsenal de medidas. La respuesta incluyó reuniones diarias de equipos interdisciplinarios, actualización constante de la población y elaboración de materiales de difusión para promover el cumplimiento de las medidas.

El ARS se mantuvo hasta fines de marzo, período durante el cual 142 personas pasaron por el aislamiento en distintas etapas del brote que dejó 34 personas contagiadas y 11 fallecidas para marzo de 2019, cuando terminó el brote de hantavirus, que llegó a localidades como Bariloche y Palena, en Chile.

Ilustración 3D fotorrealista de una partícula de Hantavirus esférica con superficie de glicoproteína, sobre un fondo oscuro de laboratorio con luces neón azules y verdes.
No existe una vacuna para el hantavirus, la prevención se basa en evitar el contacto con roedores y la limpieza cuidadosa de los ambientes (Imagen Ilustrativa Infobae)

La OMS y la comunidad internacional reconocieron la eficacia del modelo argentino. “Si seguimos las medidas de salud pública y las lecciones que aprendimos de Argentina podemos romper esta cadena de transmisión”, afirmó Abdi Rahman Mahamud, director del departamento de coordinación de alertas y respuestas de la OMS.

El antecedente de Epuyén se convirtió en referencia para la gestión de nuevos brotes en Europa y otros continentes. Los expertos argentinos, como Gustavo Palacios, colaboraron en la elaboración de directrices internacionales y asesoraron a la OMS sobre el abordaje más eficaz para cortar la cadena de transmisión de la cepa Andes.

El informe de la SADI remarcó varios aspectos positivos: la eficacia de las medidas epidemiológicas, el trabajo conjunto de distintos actores, la respuesta de los equipos de salud, la obtención de datos científicos de alto valor y el desarrollo de protocolos que hoy se consideran modelo para el mundo.

El caso Epuyén mostró que el aislamiento domiciliario de los casos, la cuarentena de los contactos y el rastreo epidemiológico constituyen la base para frenar la diseminación del hantavirus en escenarios de transmisión interhumana.

Qué es el hantavirus y cómo se transmite

La enfermedad por hantavirus es una zoonosis emergente producida por virus ARN de la familia Bunyaviridae. Su principal vector son los roedores silvestres, en especial el ratón colilargo, que elimina el virus por saliva, orina y heces.

El contagio en humanos ocurre principalmente por la inhalación de partículas virales en ambientes contaminados, tanto en áreas rurales como en espacios cerrados con presencia de roedores. También puede transmitirse por contacto directo o mordedura.

hantavirus - Infobae

En América, la forma más grave es el Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH), caracterizado por fiebre, dolor corporal, y progresión a dificultad respiratoria y shock. En Asia y Europa, el cuadro más frecuente es la Fiebre Hemorrágica con Síndrome Renal.

El virus se mantiene en los reservorios animales como infección crónica asintomática, pero en humanos puede alcanzar tasas de mortalidad de entre 20 y 50 por ciento según la cepa y la respuesta sanitaria.

La transmisión persona a persona, aunque infrecuente, fue confirmada en el brote de Epuyén y se asocia a la cepa Andes. Por eso, el manejo de fluidos y secreciones humanas en contextos de brote debe ser extremadamente cuidadoso, y todas las medidas de aislamiento y protección resultan prioritarias para cortar la cadena de transmisión.

El hantavirus es un recordatorio de la importancia de la vigilancia epidemiológica, la capacitación de equipos sanitarios y la preparación de la sociedad ante enfermedades emergentes.

El caso argentino, convertido en referencia internacional, demuestra que la respuesta rápida, coordinada y basada en la evidencia puede marcar la diferencia frente a amenazas sanitarias inesperadas.

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