
El olor corporal no solo implica una molestia social, sino que puede advertir sobre problemas de salud como la diabetes, enfermedades hepáticas o insuficiencia renal, de acuerdo con la Dra. Nish Manek, citada en Science Focus. Investigaciones recientes sugieren que el aroma corporal podría tener utilidad como herramienta diagnóstica incluso antes de que aparezcan otros síntomas.
El olor corporal puede revelar indicios tempranos de enfermedades. Cambios persistentes en el aroma de la piel o el aliento pueden asociarse a condiciones como diabetes mal controlada, insuficiencia hepática o renal, infecciones o trastornos hormonales. Estas señales deben motivar la consulta médica, ya que facilitan la detección precoz y la prevención.
PUBLICIDAD
El origen del olor corporal está vinculado al sudor y al microbioma cutáneo. Las glándulas apocrinas, situadas principalmente en axilas e ingles, producen un fluido espeso y rico en proteínas que apenas tiene olor por sí solo.

Sin embargo, al entrar en contacto con bacterias de la piel, este sudor se descompone y origina un aroma reconocible y fuerte. En cambio, las glándulas ecrinas, presentes en casi todo el cuerpo, segregan agua y sal que, al no tener olor propio, solo contribuye al aroma si existe una proliferación bacteriana.
PUBLICIDAD
Enfermedades que pueden cambiar el olor corporal
Según la Dra. Nish Manek, médica de cabecera en Londres, quien ha escrito artículos para The Guardian y la revista Pulse, cambios sutiles en el olor corporal pueden indicar problemas de salud. Una diabetes mal controlada puede producir un olor dulce y afrutado en el aliento o la piel, semejante al de peras confitadas o quitaesmalte.
Esta manifestación puede advertir de una cetoacidosis diabética, que representa una emergencia médica. Las enfermedades hepáticas suelen relacionarse con un olor almizclado o incluso fétido. A su vez, la insuficiencia renal puede provocar un aroma a amoníaco.
PUBLICIDAD

Las infecciones y los cambios hormonales —incluidos el embarazo, la menstruación y la menopausia— también pueden modificar el olor natural del cuerpo. La Dra. Nish Manek destaca en Science Focus que la comunidad científica investiga si el olor humano podría ofrecer un diagnóstico temprano y preciso de enfermedades.
En el caso de la enfermedad de Parkinson, investigaciones recientes han detectado que algunos compuestos orgánicos volátiles liberados por la piel se alteran mucho antes de que produzcan síntomas neurológicos evidentes.
PUBLICIDAD
Uno de los detonantes de estos estudios fue el caso de una mujer que notó un olor musgoso inusual en su esposo años antes de su diagnóstico médico.
Influencia del estilo de vida y la alimentación

No todos los cambios en el olor corporal constituyen un motivo de alarma. Factores como la dieta y los hábitos cotidianos también influyen de forma notable en el aroma.
PUBLICIDAD
Según la Dra. Nish Manek, ciertos alimentos —como el ajo, la cebolla y el curry— contienen compuestos volátiles que se eliminan a través del sudor. El consumo de alcohol, cafeína y algunos medicamentos puede modificar el olor de la persona.
El estrés influye en la composición del sudor y puede afectar el aroma corporal. Además, el microbioma cutáneo —conjunto de bacterias presentes de manera natural en la piel— es determinante; por eso algunas personas huelen más fuerte que otras pese a hábitos de higiene similares.
PUBLICIDAD
Medidas para controlar el olor corporal y cuándo buscar ayuda médica

La higiene frecuente con agua y jabón, sobre todo en las zonas donde predominan las glándulas apocrinas, es fundamental para reducir el olor corporal. Los antitranspirantes contribuyen a disminuir la producción de sudor, mientras que los desodorantes solo enmascaran el olor.
Usar prendas de algodón o tejidos transpirables puede limitar la proliferación bacteriana, especialmente durante el ejercicio físico. Mantenerse hidratado y seguir una dieta equilibrada también ayuda a moderar los cambios en el aroma.
PUBLICIDAD
La Dra. Nish Manek, en Science Focus, advierte que, aunque la mayoría de los cambios en el olor corporal no suelen indicar problemas graves, es esencial prestar atención a las variaciones persistentes y sin causa aparente, especialmente si se presentan junto a otros síntomas o en personas con enfermedades crónicas.
Si el olor corporal experimenta cambios constantes, inexplicables o se acompaña de otros síntomas —sobre todo en presencia de diabetes, enfermedades hepáticas o insuficiencia renal—, se recomienda buscar orientación médica para descartar problemas subyacentes.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
El ejercicio activa una vía cerebral que puede ayudar a frenar el deterioro cognitivo
La investigación identificó un mecanismo que involucra a los astrocitos, células del cerebro que se contraen en respuesta a señales del músculo y favorecen la neurogénesis

Caminar y bailar, dos hábitos que la ciencia vincula con un cerebro más activo
La investigación en salud y neurociencia coincide en que mantener una práctica corporal habitual ofrece efectos positivos sobre el desempeño mental y la calidad de vida

Sueño y bienestar: qué cambio desde la tarde puede ayudar a descansar mejor
Una transición más ordenada desde el final del día, con menos estímulos y horarios estables, aparece como un apoyo para mejorar el descanso

Infarto en mujeres: cuál es el síntoma frecuente que puede confundirse con estrés o agotamiento
Los especialistas consultados por The Washington Post explicaron las características que debe reunir esta señal para diferenciarla del cansancio cotidiano y qué otras molestias pueden aparecer

Dolor muscular post entrenamiento: cómo reconocerlo y aliviarlo sin dejar de moverse
La rigidez y el malestar que surgen tras actividades físicas poco habituales pueden controlarse con estrategias simples y evitando el reposo absoluto, según especialistas consultados por medios internacionales



