Vivir sin olfato: las causas del trastorno que afecta la calidad de vida y cómo detectarlo a tiempo

Aunque suele pasar desapercibido, el cuadro afecta a millones de personas y representa un desafío tanto para la salud física como emocional

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La anosmia puede ser congénita
La anosmia puede ser congénita o adquirida y afecta la calidad de vida de millones de personas (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ingeniero Daniel Schein (neoyorquino) propuso un Día Mundial de la Anosmia para educar y sensibilizar a las personas acerca de cómo es vivir sin olfato. De hecho, él nació sin este sentido (anosmia congénita).

Es un trastorno sensorial poco comprendido, que tiene un profundo impacto en la calidad de vida de las personas. El olfato es un sentido esencial para la seguridad, la nutrición, las emociones, la memoria (evocación de recuerdos), detección de humo o escape de gas.

De esta manera se busca generar conciencia: este sentido propiamente dicho está ligado al bienestar nuestro diario y cotidiano.

Aunque suele pasar desapercibida frente a otras discapacidades sensoriales, la anosmia tiene una prevalencia significativa.

El olfato cumple funciones clave
El olfato cumple funciones clave en la seguridad, como la detección de humo o fugas de gas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) previas a la pandemia, alrededor del 5% de la población mundial vive con pérdida total del olfato y entre el 15 y el 20% presenta algún grado de disfunción olfativa (generalmente hiposmias) extrapolado a la población argentina, esto implica que más de 2 millones de personas podrían estar afectadas.

El sentido del olfato es más que un placer sensorial:

  • Es un sistema de alerta.
  • Brinda seguridad.
  • Influye en el apetito.
  • Es un biomarcador temprano de enfermedades neurocognitivas.

Es por esto la importancia de generar conciencia sobre este sentido invisible y frecuentemente muy subestimado.

La anosmia se define como la pérdida completa de la función olfatoria y las causas de la anosmia súbita son solamente tres:

  • Traumatismos cráneoencefálicos con o sin pérdida de conocimiento.
  • Tumores ( por ejemplo, meningiomas).
  • Virosis.
Según la OMS, hasta el
Según la OMS, hasta el 20% de la población mundial presenta algún grado de alteración olfatoria (Imagen Ilustrativa Infobae)

Muchas son las patologías que pueden comenzar con una disminución - Hiposmia Leve, Moderada o Grave hasta llegar a la Anosmia propiamente dicha, y entre ellas, debemos mencionar especialmente a la Rinosinusitis Crónica con Poliposis (RSCcPN), patología con un proceso inflamatorio que lleva a la formación de pólipos en las cavidades nasales y paranasales, y además está acompañada por otros síntomas.

La anosmia (falta de olfato) representa un problema de salud pública debido a múltiples consecuencias:

  • Aumento del riesgo de accidentes domésticos.
  • Pérdida de peso.
  • Deterioro en el disfrute y placer de comer.
  • Impacto en la calidad de vida.
  • Impacto en la salud emocional.
  • Depresión.
  • Aislamiento social.

El olfato ganó muchísima notoriedad durante la pandemia, ya que del escepticismo pasó a ser protagonista, y tuvo la atención de la población en general y del mundo académico.

Las personas anósmicas hablan de un gran vacío al no poder oler a su pareja, a sus hijos, a su casa o a los lugares que frecuentan.

En Argentina, más de dos
En Argentina, más de dos millones de personas podrían vivir sin la capacidad de percibir olores (Imagen Ilustrativa Infobae)

Es por tener tanta relevancia en la vida, que ante la anosmia se requiere la consulta, y los especialistas otorrinolaringológicos hacemos una anamnesis completa incluyendo:

  • Historia clínica detallada.
  • Fibroscopía nasal.
  • Imágenes (tomografía o resonancia)

En nuestro país contamos con validación internacional aprobada por ANMAT de una herramienta sumamente útil el Test Olfatológico Argentino, el KITAN D, kit con el cual se realiza la prueba de olfato conocida con el nombre de Olfatometría (medición de la capacidad olfatoria)

Perder el olfato es perder el placer de oler y también algunas veces de saborear (ya que el olfato da el 80 % del sabor) lo que significa la posibilidad de conocer una parte del entorno personal, pero también de quedar expuestos ante situaciones que pueden comprometer la vida por no contar con este sistema que advierte.

Concientizar sobre la anosmia es valorar un sentido que suele pasar inadvertido hasta que se pierde. Y detectar su pérdida puede mejorar el pronóstico y proteger la salud integral.

*Dra. Stella Maris Cuevas MN: 81701. Médica otorrinolaringóloga - Experta en olfato – Alergista. Expresidenta de la Asociación de Otorrinolaringología de la Ciudad de Buenos Aires (AOCBA)