¿El músculo recuerda? Cuáles son los factores que influyen en la rehabilitación física, según un estudio

Nuevos descubrimientos señalan que los procesos adaptativos difieren entre generaciones, abriendo posibilidades para optimizar la recuperación y preservar la movilidad

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El estudio evidencia que el
El estudio evidencia que el músculo esquelético conserva una memoria molecular que varía según la edad y condiciona la respuesta muscular a la inactividad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Recientes hallazgos han revelado que el músculo esquelético conserva una memoria molecular que condiciona su respuesta ante la inactividad, y que este mecanismo varía ampliamente entre jóvenes y adultos mayores, abriendo nuevas perspectivas para personalizar la rehabilitación tras periodos de inmovilización.

Diferencias clave en la respuesta muscular según la edad

Un estudio internacional, coordinado por Adam P. Sharples, profesor de la Escuela Noruega de Ciencias del Deporte, analizó la memoria molecular del músculo esquelético en adultos jóvenes y mayores.

El equipo empleó comparaciones en personas jóvenes sometidas a inmovilizaciones repetidas de las extremidades inferiores, así como en modelos animales envejecidos, para examinar cómo la edad afecta la adaptación muscular. La investigación se desarrolló en Oslo y contó con participación internacional.

La investigación internacional liderada por
La investigación internacional liderada por la Escuela Noruega de Ciencias del Deporte analizó respuestas musculares en jóvenes y adultos mayores frente a inmovilización (Imagen Ilustrativa Infobae)

El análisis se centró en los efectos de la inactividad muscular, especialmente tras enfermedades, lesiones o caídas, situaciones que tienden a aumentar con el envejecimiento de la población. Los resultados mostraron que, en adultos jóvenes, la repetición de periodos de inmovilización genera una atrofia muscular similar en ambos episodios, pero con una diferencia clave en la respuesta molecular subyacente.

La memoria molecular protectora en adultos jóvenes

Los músculos jóvenes desarrollan una memoria molecular protectora tras el primer episodio de inmovilización.

Los genes relacionados con la función oxidativa y mitocondrial presentan menos alteraciones cuando el tejido vuelve a enfrentar la inactividad, lo que indica que el músculo adapta sus mecanismos de resiliencia y logra una mejor recuperación en futuros periodos de reposo.

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Los adultos jóvenes desarrollan una memoria molecular protectora ante períodos repetidos de inmovilización, mejorando la recuperación muscular futura (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sharples explicó que, tras una primera inmovilización, el músculo registra modificaciones en rutas moleculares vinculadas con la producción de energía y la reparación celular. Estos cambios permanecen en el tejido, generando un “historial” que reduce el impacto de una segunda inmovilización sobre la pérdida muscular.

La investigación evidenció que los genes encargados de la actividad mitocondrial mantienen una mayor estabilidad durante episodios repetidos de inactividad, lo que podría ser clave para diseñar estrategias de intervención en jóvenes tras lesiones o caídas.

Mayor vulnerabilidad del músculo envejecido ante la inactividad

El panorama es diferente en adultos mayores. El estudio detectó que, en este grupo, la repetición de la inactividad origina una atrofia muscular más aguda y una disminución significativa de la función mitocondrial, un componente esencial para el metabolismo energético. Además, los investigadores observaron una activación marcada de vías relacionadas con el daño en el ADN, señal de una mayor susceptibilidad a la atrofia acumulativa.

Los adultos mayores presentan una
Los adultos mayores presentan una atrofia muscular más aguda y reducción de la función mitocondrial tras la inactividad, aumentando la vulnerabilidad del músculo envejecido (Imagen ilustrativa Infobae)

En personas de mayor edad la memoria molecular muscular se traduce en un recuerdo de vulnerabilidad: la inactividad deja huellas que intensifican el deterioro, dificultando la recuperación funcional y metabólica.

Estas tendencias fueron comprobadas tanto en humanos como en modelos animales, confirmando que el envejecimiento reduce la capacidad del músculo para recuperar su estado previo tras periodos de inmovilización.

Implicancias para la rehabilitación y el diseño de tratamientos personalizados

La investigación subraya la importancia de comprender cómo el músculo registra experiencias previas de uso e inactividad para optimizar la recuperación física. Sharples destacó que estos avances permitirán “no solo determinar el momento oportuno para la rehabilitación, sino también seleccionar el tipo y la intensidad de ejercicio más adecuados”.

La optimización de estrategias contra
La optimización de estrategias contra la pérdida muscular por edad o enfermedad requiere comprender cómo el músculo registra experiencias previas (Imagen Ilustrativa Infobae)

En colaboración con la Fundación Novo Nordisk, el equipo busca identificar qué modalidades de ejercicio activan más eficazmente las señales de memoria beneficiosa en las mitocondrias, especialmente en el músculo envejecido.

Nuevos enfoques para combatir la pérdida muscular relacionada con la edad

Las conclusiones del estudio resaltan la necesidad de considerar la historia molecular individual del tejido muscular al abordar la pérdida de masa por enfermedad, lesión o envejecimiento. Los hallazgos abren el camino hacia el desarrollo de protocolos personalizados que optimicen la recuperación y mitiguen los efectos adversos de la inactividad.

Profundizar en el conocimiento de la memoria molecular permitirá diseñar estrategias más precisas, adaptadas a las distintas etapas de la vida, para apoyar la rehabilitación muscular y preservar la función física en la población que envejece.