El ruido nocturno del tráfico elevaría los niveles de colesterol, alerta un estudio

Los resultados de la investigación vinculan la contaminación acústica en las ciudades con modificaciones en perfiles sanguíneos. Por qué la vida urbana representa un nuevo desafío para la prevención de enfermedades cardíacas

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El ruido nocturno del tráfico
El ruido nocturno del tráfico eleva el colesterol LDL en adultos, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares según un estudio europeo (Imagen Ilustrativa Infobae)

La contaminación sonora, un enemigo invisible en las ciudades, suma evidencia como factor de riesgo para la salud cardiovascular. Un extenso análisis multinacional revela que el ruido nocturno del tráfico, incluso en niveles que no resultan molestos, puede elevar el colesterol LDL y otros lípidos sanguíneos, lo que incrementa la vulnerabilidad de millones de personas a enfermedades cardiovasculares.

El estudio, que abarcó a más de 270.000 adultos de Europa, advierte que el umbral de riesgo comienza en apenas 50 decibelios, nivel superado habitualmente en entornos urbanos y suburbanos.

Efectos sobre el colesterol y perfiles lipídicos

El trabajo, dirigido por Yiyan He de la Universidad de Oulu, reveló una relación directa entre la intensidad del ruido nocturno del tráfico y el aumento de colesterol LDL en sangre. Según los datos difundidos por StudyFinds, “la exposición al ruido del tráfico rodado nocturno, a partir de 50 decibelios (dB), se asocia con alteraciones en el colesterol sanguíneo y los perfiles lipídicos en adultos”.

Aunque el incremento medio en el colesterol total fue de 0,41 miligramos por decilitro, el impacto poblacional resulta considerable por el volumen de personas expuestas.

El análisis multinacional encontró una
El análisis multinacional encontró una relación directa entre niveles de ruido nocturno del tráfico superiores a 50 dB y un aumento sostenible del colesterol LDL en sangre (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los investigadores no identificaron diferencias significativas en los perfiles lipídicos por debajo de los 50 dB. En el rango de 50 a 55 dB ya se observaron aumentos sostenidos de colesterol LDL y otras lipoproteínas implicadas en el riesgo cardiovascular, tendencia que se intensificó por encima de los 55 dB.

Además del colesterol LDL, las partículas IDL y el colesterol total mostraron valores superiores en los tres países analizados

El mecanismo principal identificado se vincula a la fragmentación del sueño por el ruido. StudyFinds señala que el ruido nocturno fragmenta el descanso, sin necesariamente provocar despertares conscientes, lo que activa las vías de respuesta al estrés del organismo y desencadena la liberación de cortisol, hormona que regula los lípidos y el metabolismo del colesterol. Reiteradas alteraciones pequeñas del sueño, acumuladas a lo largo del tiempo, pueden incidir en los niveles de colesterol LDL.

Magnitud del problema en Europa

De acuerdo con datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente citados por StudyFinds, cerca del 15% de los residentes urbanos europeos estuvo expuesto en 2020 a niveles de ruido nocturno iguales o superiores a 50 dB. Esto representa a millones de personas en riesgo de alteraciones metabólicas vinculadas a enfermedades cardiovasculares.

El aumento del colesterol LDL
El aumento del colesterol LDL vinculado al ruido nocturno no presenta diferencias por peso corporal, sexo o nivel educativo entre los participantes estudiados (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación combinó información de tres grandes cohortes: el Biobanco del Reino Unido, el Estudio de Róterdam y la Cohorte de Nacimientos del Norte de Finlandia de 1966, sumando a 272.229 adultos mayores de 31 años. Se vincularon muestras de sangre con mapas nacionales de ruido ambiental en los domicilios, permitiendo estimar la exposición individual al ruido del tráfico durante el sueño.

Detalles del análisis y factores de ajuste

El análisis de sangre se realizó mediante resonancia magnética nuclear, técnica que evalúa 155 tipos de grasas, proteínas y otras moléculas. Los participantes se agruparon según su nivel de exposición, desde menos de 45 dB hasta 55 dB o más, usando como referencia el grupo con menor exposición. Los resultados fueron ajustados por factores como contaminación del aire, peso corporal, tabaquismo, sexo y nivel educativo, lo que permitió aislar el efecto específico del ruido respecto de otras variables ambientales.

El equipo liderado por Yiyan He verificó que el aumento de colesterol LDL se mantuvo constante en todos los países incluidos y no se detectaron diferencias por peso, sexo o nivel educativo. No se hallaron vínculos entre el ruido nocturno y el colesterol HDL ni los triglicéridos, lo que, según les expertos consultados por StudyFinds, refuerza la hipótesis de que el ambiente acústico nocturno tiene efectos metabólicos mensurables y específicos.

El entorno sonoro urbano se
El entorno sonoro urbano se consolida como un factor de riesgo cardiovascular relevante, más allá de la dieta o el estilo de vida, según evidencia científica reciente (Imagen Ilustrativa Infobae)

El entorno sonoro urbano surge como un factor de riesgo cardiovascular difícil de modificar para los habitantes. El alto porcentaje de población afectada y la consistencia de los resultados en distintos países resaltan la magnitud del fenómeno y ponen en cuestión la tradicional atribución del riesgo de colesterol exclusivamente a la dieta o al estilo de vida.

Para quienes viven cerca de vías con tráfico, el ruido nocturno externo se convierte en un factor invisible capaz de alterar la química corporal, más allá de cualquier intervención dietética. El control del entorno acústico nocturno aparece como un desafío pendiente para la salud pública, según subraya StudyFinds.