
Despertar en mitad de la noche con el pijama y las sábanas empapadas puede generar desconcierto y preocupación. Aunque el sudor es una respuesta fisiológica para regular la temperatura corporal, en ocasiones, este síntoma nocturno puede alertar sobre condiciones de salud que requieren atención.
Según un informe de Science Focus, los sudores nocturnos no solo afectan el descanso, sino que pueden funcionar como indicio de alteraciones médicas, hormonales o neurológicas.
Muchas personas evitan consultar por vergüenza o porque consideran que es un mal menor, pero los expertos advirtieron que cuando la sudoración nocturna es persistente y no se asocia a factores evidentes, conviene evaluar sus causas junto a un profesional de la salud.
La doctora Linda Grosser, investigadora del sueño en la Universidad del Sur de Australia, explicó que el número de afectados probablemente esté subestimado debido al estigma social y a la falta de consultas médicas.
¿Cuándo el sudor nocturno es normal y cuándo no?
La transpiración durante el sueño puede deberse a causas benignas como una habitación calurosa, ropa de cama poco transpirable, fiebre o el consumo de comidas picantes y alcohol.

El mecanismo lo activa el hipotálamo, responsable de mantener la temperatura adecuada para el funcionamiento del organismo. Sin embargo, si la sudoración persiste durante al menos dos semanas sin un motivo aparente, los especialistas coincidieron en que se justifica acudir al médico.
El profesor Adam Friedman, de la Facultad de Medicina y Salud de la Universidad George Washington, declaró a Science Focus: “Si alguien experimenta sudoración excesiva de repente y persiste durante al menos dos semanas, vale la pena consultar a un médico“. El análisis clínico puede ayudar a descartar afecciones más complejas que pueden manifestarse con este síntoma.
Enfermedades y condiciones detrás de los sudores nocturnos
Algunas patologías pueden motivar la sudoración intensa mientras se duerme. Entre las causas más frecuentes se encuentran los trastornos respiratorios del sueño, como la apnea obstructiva del sueño (AOS).
Esta condición provoca que los músculos de la garganta se relajen y dificulten el paso del aire, lo que interrumpe la respiración y lleva al cuerpo a liberar hormonas del estrés, como la adrenalina, elevando la temperatura y desencadenando el sudor.

Un estudio realizado en Islandia, citado por Science Focus, estableció que las personas con AOS presentan una probabilidad tres veces mayor de sudar por la noche en comparación con la población general.
Otra causa relevante son los trastornos neurológicos y del sueño, tales como el insomnio, el síndrome de piernas inquietas y la narcolepsia. Estos trastornos activan el sistema nervioso simpático y la respuesta de lucha o huida, elevando el ritmo cardíaco y promoviendo el sudor.
La tuberculosis figura como la infección más común asociada al síntoma, ya que durante la respuesta inmune se eleva la temperatura corporal, incrementando la sudoración por la noche. Otros cuadros infecciosos o inflamatorios también pueden producir este efecto.

En casos menos frecuentes, ciertos tipos de cáncer pueden presentar sudores nocturnos como uno de sus síntomas, aunque los especialistas insistieron en que este signo rara vez aparece de manera aislada. “En muchos casos, la sudoración no será el único síntoma“, advirtió Friedman en diálogo con Science Focus.
Influencia hormonal y medicación
Las alteraciones hormonales constituyen uno de los motivos predominantes, especialmente en mujeres durante la menopausia. La disminución de estrógeno puede llevar al hipotálamo a interpretar señales erróneas y provocar sudoración intensa.
Según información recopilada por Science Focus, hasta un 10% de las mujeres llegan a la menopausia antes de los 45 años, y los síntomas pueden comenzar incluso una década antes.
La profesora Myra Hunter, especialista en psicología clínica de la salud en el King’s College de Londres, describió que el ciclo de preocupación por la sudoración nocturna puede agravar el insomnio, generando un círculo vicioso de ansiedad y mal descanso.

La terapia de reemplazo hormonal (TRH) y la terapia cognitivo-conductual (TCC) son estrategias recomendadas para atenuar estos síntomas, según la guía actualizada del Instituto Nacional para la Excelencia en la Salud y la Atención del Reino Unido.
En varones, la baja testosterona asociada a hipogonadismo, obesidad o tratamientos hormonales para cáncer de próstata también altera la regulación térmica y puede desencadenar sudores nocturnos. Hasta el 35% de los hombres mayores de 45 años y entre el 30% y el 50% de quienes presentan obesidad o diabetes tipo 2 desarrollan esta afección, de acuerdo con los datos de Science Focus.
Algunos medicamentos comunes, como los antidepresivos, los fármacos para la diabetes y los analgésicos, figuran entre los factores que pueden causar este síntoma. La hipoglucemia, inducida por exceso de insulina, también puede manifestarse con sudor nocturno debido a la liberación de hormonas del estrés.
Cambios en la rutina y el entorno para mitigar el malestar
Modificar algunos hábitos y optimizar el entorno puede contribuir a reducir la intensidad de la sudoración nocturna. Según la doctora Christine Blume, científica del sueño en la Universidad de Basilea, la elección de materiales transpirables como lino o lana merino para la ropa de cama y pijamas ayuda a mantener el cuerpo fresco.

Los colchones con microesferas de gel o materiales de alta capacidad térmica, además de una temperatura ambiente entre 16 y 19 °C, favorecen el descanso.
El consenso de los especialistas consultados por Science Focus indica que la consulta médica se justifica cuando los sudores nocturnos son persistentes, sin causa aparente y se acompañan de otros síntomas.
Una consulta clínica, análisis de sangre y estudios del sueño pueden esclarecer el origen y permitir un tratamiento adecuado. Identificar la causa principal es clave para resolver el problema y mejorar la calidad del descanso.
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