
En el universo de los superalimentos, las semillas de girasol se destacan por su perfil nutricional y su potencial para mejorar la salud de manera integral. Más allá de su sabor característico, aportan nutrientes esenciales que contribuyen a combatir el cáncer, reducir la inflamación y favorecer el buen funcionamiento de la tiroides.
Las semillas provienen del girasol (Helianthus annuus) y la mayor parte de los cultivos se destina a la producción de aceite, mientras que solo algunas variedades se emplean para el consumo humano.
“Las semillas de girasol contienen muchísimos nutrientes”, afirmó la dietista titulada Gillian Culbertson, quien agregó: “Además, son deliciosas. Me encantan como acompañamiento para ensaladas y yogur, y, por supuesto, son un clásico en la mezcla de frutos secos”.
Además, su efecto sobre la función tiroidea las hace especiales entre los alimentos de origen vegetal. Estos nutrientes contribuyen a combatir el cáncer, disminuir el riesgo de enfermedades cardíacas, mantener equilibrados los niveles de glucosa, proteger la tiroides y reducir la inflamación.

Principales beneficios de las semillas de girasol
1. Proporcionan nutrientes con efecto anticancerígeno
Una alimentación rica en nutrientes es clave para reducir el riesgo de cáncer. Las semillas de girasol son fuente de antioxidantes como la vitamina E y flavonoides. “Los antioxidantes previenen el daño de los radicales libres que pueden provocar cambios cancerosos en las células”, señaló Culbertson.
Además, contienen ácidos grasos poliinsaturados beneficiosos. Diversos estudios han identificado el ácido linoleico conjugado (CLA) como un compuesto con propiedades anticancerígenas.
Aunque el CLA está presente en varios alimentos, las semillas de girasol poseen la mayor concentración frente a otras semillas como el sésamo, el lino y el cacahuete.

Los estudios sugieren que obtener suficiente vitamina E a través de los alimentos, en vez de suplementos, ofrece protección frente al cáncer. “Las semillas de girasol son una de las mejores fuentes de vitamina E”, aseguró Culbertson.
En una taza (unos 45 gramos) de semillas se obtiene más del 100 % de la necesidad diaria de vitamina E; es importante retirar la cáscara antes de consumirlas, ya que no es comestible.
2. Contribuyen a la salud de la tiroides
“Los trastornos tiroideos son frecuentes y pueden afectar significativamente la calidad de vida”, afirmó Culbertson. La tiroides regula funciones clave como el mantenimiento óseo, el crecimiento celular, la digestión, la función cardíaca y el metabolismo.
Aportar suficiente yodo y selenio es fundamental para la salud tiroidea. En ese sentido, una taza de semillas de girasol con cáscara proporciona aproximadamente 24 microgramos de selenio, el 35 % de la ingesta diaria recomendada.
3. Ayudan a combatir la inflamación
La relación entre la inflamación crónica y enfermedades graves está sólidamente documentada.
Entre las afecciones vinculadas a la inflamación se encuentran las alergias, artritis, cáncer, enfermedades cardiovasculares, diabetes y accidentes cerebrovasculares.

Consumir semillas de girasol de manera regular puede disminuir la inflamación, medida a través de la proteína C reactiva en sangre. En un estudio extenso, quienes consumían semillas cinco o más veces por semana presentaron niveles de proteína C reactiva un 32 % más bajos en comparación con quienes no las incluían en su dieta.
4. Previenen los calambres musculares
Las semillas de girasol son ricas en minerales esenciales, especialmente magnesio y ácido pantoténico, que contribuyen a evitar calambres y espasmos musculares.
“Una deficiencia de magnesio o ácido pantoténico puede provocar estos síntomas, aunque la carencia de ácido pantoténico es muy infrecuente y suele asociarse a cuadros graves de desnutrición o a trastornos metabólicos hereditarios poco frecuentes”, detalló Culbertson.
5. Favorecen la salud cardiovascular
La vitamina E de las semillas de girasol contribuye a reducir la inflamación, uno de los factores de riesgo de las enfermedades del corazón, y ayuda a disminuir el colesterol LDL, el colesterol total y los triglicéridos.
“Las semillas de girasol contienen compuestos llamados fitoesteroles”, explicó Culbertson, quien añadió: “Impiden que el cuerpo absorba más colesterol, lo que proporciona otra vía para mantener los niveles dentro de un rango saludable”.

Ambos factores —inflamación y colesterol alto— inciden en la aterosclerosis o endurecimiento de las arterias. Por este motivo, las semillas de girasol son consideradas un alimento cardiosaludable.
Incluir semillas de girasol en la dieta resulta sencillo: pueden consumirse solas, añadirse a la avena o a ensaladas, o integrarse en recetas como ensalada de brócoli para sumar textura y nutrientes.
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