
Una sencilla costumbre podría ofrecer beneficios inesperados para el corazón de las personas mayores. Así lo sugiere una investigación difundida por Prevention, que pone el foco en una alternativa natural para combatir la hipertensión, un problema que afecta a millones y representa uno de los principales factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares.
La búsqueda de soluciones accesibles y seguras despierta cada vez mayor interés entre especialistas y pacientes, especialmente ante la creciente prevalencia de la presión arterial elevada en la población de edad avanzada.
Cómo se realizó el estudio: diseño y participantes
El estudio, publicado en la revista Free Radical Biology and Medicine, incluyó un ensayo clínico cruzado y doble ciego con 78 participantes, divididos en dos grupos según la edad: adultos jóvenes (entre 18 y 30 años) y adultos mayores (entre 67 y 79 años).
Durante tres periodos de prueba, los voluntarios recibieron jugo de remolacha rico en nitratos, un jugo placebo o realizaron enjuagues bucales bajo estrictos controles de laboratorio. Se midieron valores de presión arterial antes y después de cada intervención.

Los resultados indicaron que únicamente el grupo de adultos mayores experimentó una reducción ligera pero significativa en la presión arterial tras consumir jugo de remolacha dos veces al día, informó Prevention.
En los participantes jóvenes no se detectaron cambios relevantes, lo que sugiere una posible relación entre la edad y la respuesta a los nitratos dietéticos.
Por qué la remolacha impacta la salud cardiovascular
La doctora Padma Shenoy, cardióloga en Manhattan Cardiology, explicó que este efecto podría deberse a cambios en las bacterias presentes en la boca, las cuales tienen la capacidad de transformar los nitratos de la dieta en óxido nítrico.
Este compuesto es fundamental para la relajación y dilatación de los vasos sanguíneos, lo que facilita una mejor circulación y reduce la presión arterial. “Beber jugo de remolacha puede ayudar a reducir la presión arterial en adultos mayores”, afirmó la Dra. Shenoy.

Por su parte, la nutricionista dietista registrada Elizabeth Adrian subrayó que el estudio detectó una disminución de bacterias como Prevotella y un aumento de otras, específicamente Neisseria y Rothia, lo cual potencia la producción de óxido nítrico.
Asimismo, Adrian señaló: “Las dietas ricas en verduras ricas en nitratos, como la espinaca, la rúcula y la remolacha, se relacionan sistemáticamente con una mejor salud vascular”.
Hallazgos y limitaciones de la investigación
Los investigadores remarcaron que los nitratos de origen natural presentes en las verduras contribuyen a la relajación de los vasos sanguíneos. Además, explicaron que algunos medicamentos para la presión arterial contienen nitratos como principio activo, aunque su uso y dosificación dependen del cuadro clínico de cada paciente.
Es importante destacar que los resultados positivos se observaron únicamente en adultos mayores que no tomaban medicación para enfermedades cardiovasculares o metabólicas, ni presentaban hipertensión avanzada.

Tanto las expertas consultadas como los autores del estudio coincidieron, según Prevention, en la necesidad de realizar más investigaciones para confirmar estos resultados. El tamaño reducido de la muestra y la exclusión de adultos con hipertensión avanzada limitan la extrapolación de los hallazgos al conjunto de la población.
La Dra. Shenoy subrayó que, aunque el jugo de remolacha puede sumarse a un estilo de vida saludable, no debe sustituir los tratamientos médicos ni las indicaciones profesionales.
Nitratos naturales versus nitratos procesados
Una advertencia relevante de los expertos consultados remite a la diferencia entre los nitratos que se encuentran de manera natural en las verduras y los que se añaden como aditivos en embutidos y productos procesados. Según Elizabeth Adrian, los nitratos presentes en verduras como la remolacha, el apio o las hojas verdes resultan seguros y aportan beneficios.
En contraste, los nitratos presentes en alimentos industriales no ofrecen el mismo perfil saludable y su consumo excesivo podría asociarse a riesgos para la salud.

Prevention señala que, para proteger la salud cardiovascular, resulta fundamental incorporar una alimentación variada y rica en verduras, limitar el consumo de sal y realizar actividad física de manera regular. La integración de estos hábitos, junto con el seguimiento médico individualizado, contribuye a optimizar el control de la presión arterial y proteger el corazón a largo plazo.
La combinación de dieta, ejercicio y atención profesional representa la mejor estrategia para prevenir complicaciones asociadas a la hipertensión.
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