Qué frecuencia cardíaca deberías tener al entrenar, según especialistas en salud y deporte

Los valores recomendados varían según la actividad y permiten anticipar complicaciones, optimizar rutinas y mejorar el bienestar a largo plazo

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La frecuencia cardíaca ideal varía según el tipo de ejercicio y es clave para optimizar el rendimiento físico (Scribsnews)

Una cifra pequeña y silenciosa puede marcar la diferencia entre progresar, estancarse o poner en riesgo la salud durante el entrenamiento. La frecuencia cardíaca resume en tiempo real cómo responde el cuerpo ante el esfuerzo y se ha convertido en el parámetro más valioso para quienes buscan resultados efectivos, seguros y personalizados al entrenar.

Más allá de los relojes inteligentes, comprender y ajustar este dato es la frontera entre ejercitarse a ciegas y aprovechar la ciencia para lograr objetivos deportivos y cuidar el corazón.

Conocer y monitorizar la frecuencia cardíaca durante el ejercicio se ha convertido en una herramienta fundamental para quienes desean mejorar su salud cardiovascular y optimizar el rendimiento físico. Según especialistas citados por GQ, mantener la frecuencia cardíaca dentro de los rangos recomendados ayuda a alcanzar los objetivos de entrenamiento y a prevenir lesiones, reducir el riesgo de sobreentrenamiento y detectar señales tempranas sobre el estado general de salud.

¿Qué es la frecuencia cardíaca y cuáles son sus valores normales?

La frecuencia cardíaca, definida como el número de latidos del corazón por minuto, representa un indicador esencial de la condición física y el bienestar global.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Monitorizar la frecuencia cardíaca durante el entrenamiento ayuda a prevenir lesiones y a mejorar la salud cardiovascular (Imagen Ilustrativa Infobae)

Alina Cox, entrenadora de ClubQ Health, explicó a GQ que los valores deben ser bajos en reposo o durante el sueño, y elevan de forma natural con el ejercicio o ante situaciones de estrés. Adam Enaz, entrenador personal, puntualizó que en adultos promedio una frecuencia cardíaca saludable en reposo oscila entre 60 y 100 latidos por minuto, mientras que en personas con gran entrenamiento físico puede situarse entre 40 y 50 lxm. Además, la frecuencia cardíaca máxima (FCM) es indispensable para ajustar la intensidad del ejercicio.

Riesgos y señales de alerta al entrenar fuera de los rangos óptimos

Los expertos destacan la utilidad de monitorizar la frecuencia cardíaca para adaptar la intensidad del entrenamiento a objetivos personales y evitar riesgos asociados a valores anómalos. Investigaciones citadas por GQ y Harvard Health advierten que una frecuencia cardíaca en reposo alta de manera persistente puede indicar mala condición física o presión arterial elevada, lo que se traduce en un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares e incluso muerte prematura.

Cox añadió que, en su experiencia, un aumento inusual de la frecuencia cardíaca en reposo suele anticipar enfermedades o episodios de estrés, de ahí la utilidad de dispositivos como relojes inteligentes o bandas pectorales para monitorización.

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Mantener la frecuencia cardíaca por encima del 90% de la FCM incrementa el riesgo de sobreentrenamiento y fatiga (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entrenar fuera de los valores normales de frecuencia cardíaca implica posibles consecuencias negativas. Cox señaló que mantener la frecuencia cardíaca constantemente por encima del 90% de la FCM incrementa los riesgos de sobreentrenamiento, lesiones, fatiga y eleva los niveles de hormonas del estrés.

La permanencia de valores altos tras concluir el ejercicio puede indicar recuperación insuficiente o deshidratación. Por otra parte, una frecuencia cardíaca en reposo muy baja (menos de 40 lxm en personas no deportistas) sugiere bradicardia, lo que puede causar mareos o fatiga y exige valoración médica. Si la frecuencia cardíaca no aumenta lo suficiente con el ejercicio, podría reflejar mala condición física o necesidad de mejorar el acondicionamiento aeróbico.

Rangos recomendados de frecuencia cardíaca durante el ejercicio

Respecto a los rangos ideales durante la actividad física, Cox y Enaz coincidieron en que resulta óptimo mantener la frecuencia cardíaca entre el 50% y el 85% de la FCM, ajustando según el objetivo.

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Los rangos recomendados de frecuencia cardíaca dependen de la actividad: caminar, correr, pesas o HIIT requieren diferentes porcentajes de FCM (Imagen Ilustrativa Infobae)

Enaz detalló a GQ las zonas recomendadas: para actividades como caminar o ciclismo ligero, entre el 50% y el 60% de la FCM; para carrera estable, entre el 60% y el 75%; en levantamiento de pesas, entre el 60% y el 80%; y para entrenamientos de alta intensidad, como HIIT o sprints, entre el 80% y el 95%. Si los valores se mantienen fuera de estos rangos varias sesiones, los expertos recomiendan consultar con un fisioterapeuta para revisar el plan de entrenamiento.

Técnicas y beneficios clave para controlar la frecuencia cardíaca

El control de la frecuencia cardíaca depende de incorporar ciertos hábitos y técnicas en la rutina diaria. Para mantener este parámetro dentro de valores saludables, se recomienda practicar la respiración diafragmática profunda —inhalando por la nariz y exhalando por la boca— y realizar un calentamiento progresivo antes de actividades intensas, facilitando así la adaptación del sistema cardiovascular.

La alimentación también juega un papel importante: consumir alimentos ricos en glucosa, como cereales integrales o frutas, unas tres horas antes de entrenar, ayuda a mantener la frecuencia cardíaca más baja y mejora el aprovechamiento energético. Además, la hidratación adecuada y el aporte de electrolitos son esenciales, ya que la deshidratación puede provocar un aumento de la frecuencia cardíaca en cualquier nivel de esfuerzo.

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Consumir alimentos ricos en glucosa antes de entrenar contribuye a mantener la frecuencia cardíaca estable y mejora el rendimiento (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ejercicio regular, particularmente las actividades de resistencia como nadar, correr, andar en bicicleta o remar, fortalece el corazón y contribuye a disminuir la frecuencia cardíaca en reposo a largo plazo. Incluso sesiones breves de entrenamiento intenso pueden tener un impacto positivo.

Dormir entre siete y nueve horas diarias es crucial para la recuperación y el control de la frecuencia cardíaca, favoreciendo tanto el bienestar general como un mejor rendimiento físico.