
El dolor de cuello se consolidó como una de las molestias físicas más extendidas y persistentes en la vida cotidiana, afectando a personas de distintas edades y hábitos, desde quienes pasan largas horas frente a una computadora (síndrome de cuello tecnológico) hasta quienes realizan actividad física con técnica inadecuada.
En el Reino Unido, The Telegraph registró que cerca de un millón de personas no pudieron desempeñar sus tareas laborales durante el último año debido a dolencias en la espalda o el cuello.
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Qué es la tortícolis y por qué se produce
El término tortícolis suele abarcar diversos síntomas, desde hernias discales hasta latigazo cervical, aunque principalmente se refiere a dolor repentino y rigidez que dificultan girar la cabeza.
Médicamente, se denomina tortícolis aguda o espasmo cervical, motivada por tensión o espasmo muscular que obliga a la cabeza a inclinarse o rotar de forma atípica.
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Navin Furtado, neurocirujano consultor y cirujano de columna en el Hospital Harborne de HCA Healthcare UK, explicó: “Una tortícolis abarca incluso patologías graves, pero por lo general se trata de dolor de cuello localizado y cierta restricción de movilidad con una causa simple: una distensión muscular o ligamentosa”.
Entre los factores más frecuentes figuran posiciones incómodas de la cabeza, lesiones menores, desgaste degenerativo asociado a la edad, problemas de disco, estenosis espinal, mala postura y movimientos inadecuados al hacer ejercicios.
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En lo referente a la actividad física, Maxwell Thompson, entrenador de David Lloyd Clubs, identificó las abdominales y flexiones como causas habituales porque se suele levantar la cabeza y tensar el cuello: “Muchas personas concentran allí la presión”.
Primeras acciones para aliviar el dolor
Thompson indicó que la respuesta depende del nivel de molestia. Sugirió comenzar con un estiramiento suave para evaluar la rigidez y evitar movimientos que provoquen pinchazos, ya que podría existir una compresión nerviosa. Recomendó aplicar compresas frías para disminuir la inflamación o recurrir al calor para relajar los espasmos musculares.
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Movimientos recomendados para recuperar la movilidad
Se destacan ejercicios orientados a mejorar la función cervical, siempre controlando el rango de movimiento y evitando molestias intensas.
- Rotaciones articulares controladas: Thompson recomendó llevar el cuello al máximo rango en un círculo lento y consciente: “Imagina que el aire es pesado, como un líquido gelatinoso, y empuja suavemente para vencer la resistencia”.
- Extensiones: Furtado señaló la importancia de estos ejercicios para mantener el cuello móvil: “Esta es una de las principales cosas que puedes hacer para mantener el cuello lo más móvil posible”.
- Tracción doméstica: Consiste en recostarse y dejar que el peso de la cabeza, extendida sobre el borde de una superficie firme, estire los músculos.
- Pelota de movilidad: Se utiliza para trabajar la base del cráneo y los músculos trapecios mediante presión controlada, ya sea acostado o apoyado contra la pared.

Otras estrategias útiles y cómo reducir el riesgo de molestias futuras
El masaje puntual con los dedos favorece la relajación de la zona afectada. Furtado aclaró a The Telegraph que “si se logra relajar la tensión, los síntomas del cuello también se calmarán”, sugiriendo presionar el área dolorida entre 10 y 15 segundos y repetir según la tolerancia.
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Sobre el uso de calor y frío, aseguró que “no hay una solución correcta o incorrecta”, dado que los estudios no muestran superioridad de una técnica sobre otra.
El uso de “pistolas de masaje” puede considerarse, siempre con cautela, solo en la parte posterior del cuello y durante períodos breves de entre 10 y 20 segundos.
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Las acciones preventivas se enfocan en hábitos concretos: mantener una postura neutra al trabajar, realizar pausas frecuentes, usar una almohada adecuada para el apoyo y fortalecer trapecios y escápulas mediante ejercicios específicos. Thompson señaló que los movimientos de remo resultan especialmente útiles, tanto con palmas enfrentadas como hacia el suelo.
Cuándo consultar a un profesional
El neuocirujano recordó que el Servicio Nacional de Salud (NHS) aconseja consultar al médico si el dolor persiste varias semanas, si los analgésicos no tienen efecto o aparecen síntomas como hormigueo o sensación de brazo frío.
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Furtado advirtió: “Si los síntomas progresan de dolor localizado y movilidad limitada a un dolor más intenso que afecta las actividades, o a un dolor irradiado a brazos, columna o piernas, podría tratarse de una irritación nerviosa que debe ser evaluada por un médico”.

Mencionó como señales de alerta el entumecimiento progresivo, la debilidad, dificultades de equilibrio o coordinación, y cualquier cambio en la función de la vejiga.
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El dolor de cuello exige atención temprana y estrategias claras para su manejo y prevención, ya que afecta tanto a la calidad de vida de las personas como al funcionamiento de los sistemas de salud.
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