¿Está usted triste o deprimido? Esta pregunta puede generar confusión, pero la tristeza y la depresión son dos experiencias diferentes que requieren un enfoque distinto para ser comprendidas y transitadas.
La tristeza forma parte de las emociones básicas humanas. Así como existen miedo, alegría, asco o sorpresa, la tristeza tiene un valor adaptativo. Surge tras una pérdida, una decepción o una frustración. Sentir tristeza permite reflexionar, procesar lo ocurrido y buscar una posible resolución. Es un estado temporario que señala que algo en la vida ha cambiado y merece ser considerado.
No debe confundirse con la depresión, que constituye una enfermedad que afecta la salud mental, cuya causa es multifactorial.

Diferenciar la tristeza de la depresión resulta esencial. Cuando alguien está triste, suele haber una causa identificable detrás del sentimiento. La tristeza, además, tiene un tiempo limitado, mejora con el paso de los días y con el apoyo de los seres cercanos.
Por el contrario, la depresión puede tener distintas intensidades y a veces se confunde con una tristeza, pero sus características la hacen inconfundible. En la depresión, se experimenta una pérdida de interés por las actividades cotidianas y el ánimo bajo predomina durante casi todo el día, la mayoría de los días.
Aparece una incapacidad para disfrutar o reír, lo que se denomina anhedonia. Los procesos cognitivos también se ven afectados, como la concentración y la toma de decisiones.
Además, pueden presentarse alteraciones en el sueño y en el apetito, desde insomnio hasta la necesidad de dormir más de lo habitual, o bien pérdida o aumento del apetito. Es frecuente la presencia de cansancio y fatiga persistente.

Estos síntomas suelen prolongarse por varias semanas y afectan la vida personal, social y laboral. Las relaciones interpersonales y el rendimiento diario sufren un impacto directo, lo que marca una diferencia fundamental con la tristeza pasajera.
Es importante distinguir estas condiciones. La tristeza habitualmente dura entre pocos días y una o dos semanas. La depresión se extiende por más de dos semanas y no desaparece con apoyo o consuelo, ya que requiere evaluación médica y un abordaje profesional.
No se debe medicar la tristeza ni banalizar la depresión. Transitar una tristeza es necesario y saludable, mientras que la depresión necesita diagnóstico y seguimiento para evitar complicaciones.
Espero que esta explicación le haya sido útil para comprender la diferencia entre tristeza y depresión, y que permita abordar cada situación de la manera más adecuada.
* El doctor Daniel López Rosetti es médico cardiólogo (MN 62540) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Presidente de la Sección de Estrés de la World Federation for Mental Health (WFMH). Es autor de los libros: “Emoción y sentimientos” (Ed. Planeta, 2017), “Equilibrio. Cómo pensamos, cómo sentimos, cómo decidimos. Manual del usuario” (Ed. Planeta, 2019), “Recetas para vivir mejor y más tiempo” (Ed. Planeta, 2025), entre otros.
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