
En un mundo donde cada vez vivimos más años, los expertos afirman que es vital centrarse en nuevas medidas preventivas que nos mantengan saludables durante más tiempo. Dentro de ellas, las mascotas emergen como aliadas fundamentales para el bienestar mental.
La relación entre animales de compañía y la salud mental es cada vez más estudiada por la ciencia y una nueva investigación viene a aumentar la evidencia sobre los beneficios de convivir con ellos, en especial con los gatos.
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Un estudio de la Universidad de Ginebra sugirió que convivir con perros o gatos podría asociarse con un deterioro cognitivo más lento en la vejez.
Esta investigación, basada en datos de ocho oleadas de la Encuesta de Salud y Jubilación en Europa durante 18 años en ese continente, indica una curiosidad: no todas los animales de compañía ejercen el mismo efecto protector sobre el cerebro, lo que abre nuevas perspectivas sobre su papel en el bienestar de las personas mayores y en el papel de los gatos en la longevidad.
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Los resultados del estudio revelaron que los tutores de gatos experimentaron un deterioro más lento en la fluidez verbal, una habilidad clave para la comunicación y la vida cotidiana.
Por otro lado, quienes comparten su vida con perros tienden a conservar una memoria más aguda, tanto en el corto como en el largo plazo. Estas diferencias sugieren que cada animal puede determinar qué funciones cognitivas se ven más beneficiadas.
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El análisis, liderado por Adriana Rostekova desde la Universidad de Ginebra, se centró en adultos de 50 años o más y examinó cómo tener diferentes especies de animales de compañía influye en el envejecimiento cerebral.
Los gatos y la hormona del amor

Los científicos saben desde hace tiempo que las interacciones amistosas con los animales de compañía y en especial con los gatos son beneficiosas.
Laura Elin Pigott, profesora titular de Neurociencias y Neurorrehabilitación de la Facultad de Salud y Ciencias de la Vida, Universidad South Bank de Londres, en un artículo en The Conversation citó que investigadores en Japón informaron en un estudio que las breves sesiones de caricias de los tutores con sus gatos aumentaron sus niveles de oxitocina.
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La oxitocina es la llamada “hormona del amor”. "Es la misma sustancia neuroquímica que se libera cuando una madre acuna a su bebé o cuando los amigos se abrazan, fomentando la confianza y el afecto, según estudios. Y ahora, las investigaciones demuestran que la oxitocina también es importante para el vínculo entre gatos y humanos“, expresó la profesora.
"Un estudio de 2002 descubrió que esta descarga de oxitocina por el contacto suave con un gato ayuda a reducir el cortisol (la hormona del estrés), lo que a su vez puede bajar la presión arterial e incluso disminuir el dolor“, detalló Pigott.
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¿Cuándo se libera la oxitocina entre gatos y humanos? Según explicó Pigott, los estudios han detectado momentos específicos que provocan la liberación de esta hormona.
“El contacto físico suave parece ser un desencadenante principal para los gatos. Un estudio de febrero de 2025 descubrió que cuando los dueños acariciaban, abrazaban o acunaban a sus gatos de manera relajada, la oxitocina de los dueños tendía a aumentar, y también la de los gatos, si la interacción no era forzada en el animal", describió la experta.
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Sin embargo, “se observó que la oxitocina en gatos evitativos y ansiosos disminuía tras un abrazo forzado. Cuando las interacciones respetan la comodidad del gato, la oxitocina fluye; pero cuando un gato se siente acorralado, la hormona del vínculo es esquiva”, explicó la especialista.

El ronroneo también contribuye a la conexión con las personas.
“El ronroneo de baja frecuencia de un gato se ha relacionado no solo con la curación en los propios gatos, sino también con efectos calmantes en los humanos, según estudios. Escuchar el ronroneo puede reducir la frecuencia cardíaca y la presión arterial; la oxitocina media estos beneficios“, explicó la investigadora.
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Qué descubrieron sobre la relación con perros, aves y peces
Según el estudio de la Universidad de Ginebra, “tener un animal de compañía se ha relacionado con una influencia positiva en el funcionamiento cognitivo y el deterioro cognitivo en la edad adulta avanzada”, afirmó Adriana Rostekova, investigadora y autora principal del artículo, publicado en la revista Scientific Reports. “Sin embargo, existe una comprensión limitada de cómo las diferentes especies se asocian con estos resultados”.
Rostekova añadió: “Es posible que la interacción con perros y gatos proporcione una estimulación cognitiva única, que puede ser menos pronunciada en otros animales menos exigentes”.
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En contraste, el estudio no halló una relación significativa entre la tenencia de peces o aves y la ralentización del deterioro cognitivo. Aunque estos animales suelen asociarse con mejoras en el bienestar general, los datos no respaldan un impacto similar al de perros y gatos en la preservación de las capacidades mentales.

Rostekova explicó que la corta esperanza de vida de peces y aves podría limitar el desarrollo de un vínculo emocional profundo, lo que reduciría su potencial efecto protector. Además, señaló que el ruido generado por las aves puede afectar negativamente la calidad del sueño de sus dueños, un factor que se ha vinculado con un mayor riesgo de deterioro cognitivo.
Según Rostekova, la ausencia de un efecto positivo en los propietarios de peces y aves sugiere que los beneficios observados en el deterioro cognitivo están impulsados principalmente por la convivencia con perros o gatos, y no por la tenencia de mascotas en general.
“También existe la posibilidad de una mayor estimulación social facilitada por los gatos y los perros, que puede estar relacionada con el deterioro cognitivo más lento que experimentan sus tutores: una mayor frecuencia de interacciones sociales cuando están acompañados por un perro o, en el caso de los gatos, un sustituto de una red social”, dijo Rostekova.
La literatura científica previa respalda estas ideas. Diversos estudios han documentado un aumento en la activación del cerebro prefrontal y en los procesos de atención y excitación emocional durante la interacción con perros.

En el caso de los gatos, los estudios han observado una mayor activación de la corteza prefrontal y del giro frontal inferior, posiblemente relacionada con el carácter impredecible y particular de estos animales.
El impacto potencial de estos hallazgos va más allá del ámbito individual. Andrew Scott, experto en longevidad y autor de The Longevity Imperative, reflexionó en The Guardian sobre la necesidad de repensar las estrategias de salud pública en sociedades que envejecen.
“Tendemos a pensar que la salud tiene que ver con enfermedades y hospitales, pero a medida que vivimos más y necesitamos centrarnos en medidas preventivas que nos mantengan saludables durante más tiempo, descubriremos que el sistema de salud se extiende mucho más allá de los médicos y los hospitales", dijo el experto.
Y concluyó: “Se trata de cómo vivimos. Lo bueno de este estudio es que sugiere una forma divertida y significativa de mantenernos sanos y activos. Muchas de las cosas que nos recomiendan para nuestra salud no siempre son divertidas ni agradables (¿alguien ayuna en familia?). Tener un animal de compañía puede ser divertido, y si te mantiene sano, es una gran ventaja".
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