
David Rosmarin, reconocido especialista en ansiedad y profesor en la Universidad de Harvard, propone un cambio de paradigma en la forma en que se percibe y trata esta emoción.
En una entrevista brindada al podcast de Mel Robbins, el experto invita a considerar la ansiedad no como una patología a eliminar, sino como una oportunidad para el desarrollo personal y la resiliencia.
Su método de cuatro pasos, basado en una amplia trayectoria clínica y en la atención a más de 10.000 pacientes, ofrece herramientas concretas para su gestión sin recurrir de forma inmediata a la medicación.
Qué es la ansiedad y cómo diferenciar lo normal de lo clínico
Según explicó Rosmarin en el podcast, la ansiedad es una emoción humana universal. Su presencia, lejos de ser un síntoma negativo, puede indicar un buen estado de salud mental. “Si no tienes ansiedad, probablemente algo anda mal”, afirmó. La función adaptativa de esta emoción reside en prepararnos para enfrentar lo incierto o lo importante.

El especialista identificó tres componentes clave:
- Cognitivo: pensamientos negativos o anticipación de problemas.
- Fisiológico: sudoración, malestar estomacal, respiración acelerada.
- Conductual: evitación de situaciones o comprobaciones constantes.
La distinción clave, según Rosmarin, es si estos síntomas interfieren significativamente en la vida cotidiana. Cuando la ansiedad se vuelve persistente, intensa y limitante, se considera patológica.
Crítica a la medicalización excesiva
Rosmarin expresó preocupación por la tendencia a patologizar cualquier manifestación de ansiedad. “Nuestra sociedad está sobre-medicalizando una emoción humana normal”, advirtió, en diálogo con el podcast de Mel Robbins. Esta postura, señaló, fomenta una visión distorsionada de la ansiedad, tratándola como un trastorno cuando muchas veces es una respuesta esperable ante desafíos.
El especialista citó un ejemplo reciente: un cuestionario de dos preguntas propuesto en Estados Unidos para detectar ansiedad, cuyo umbral es tan bajo que casi cualquier persona podría ser considerada como paciente con ansiedad clínica.

Esta estrategia, sostuvo, puede tener efectos adversos, especialmente en niños y adolescentes, quienes podrían interpretar que sentir ansiedad es un problema en sí mismo.
Juzgar la ansiedad como una debilidad puede profundizar el malestar emocional. “Deja de juzgarte por sentir ansiedad, todos la experimentan”, recomendó el experto. En el ámbito familiar, muchos adultos tienden a proteger a los niños de situaciones que generan miedo, lo que puede reforzar la idea de que la ansiedad es peligrosa.
Rosmarin sugirió que los adultos acompañen a los menores con preguntas empáticas y sin juicio, lo que permite fortalecer la resiliencia emocional desde una edad temprana.
El método de 4 pasos: identificar, compartir, abrazar y soltar
El especialista propuso un enfoque progresivo y accesible para transformar la ansiedad en una aliada. Su método, descrito durante el podcast, consta de:

- Identificar: explorar el origen real de la ansiedad.
- Compartir: expresar lo que se siente con alguien de confianza.
- Abrazar: enfrentar gradualmente aquello que genera temor.
- Soltar: aceptar la falta de control sobre ciertos aspectos de la vida.
Este proceso, según Rosmarin, puede aplicarse tanto en niños como adultos, desde temores cotidianos hasta situaciones complejas como fobias o trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). En estos casos, destacó, la exposición gradual y el acompañamiento emocional pueden generar mejoras notables, incluso en pocas sesiones.
Durante la entrevista, Rosmarin observó que las mujeres presentan el doble de casos de ansiedad clínica que los hombres. Este fenómeno, explicó, se relaciona con una mayor tendencia femenina a internalizar la emoción como una falla personal, mientras que los hombres suelen buscar causas externas y, en algunos casos, recurrir a estrategias evasivas como el consumo de sustancias.
Una invitación a repensar la relación con la ansiedad
El mensaje final de Rosmarin, recogido por el podcast de Mel Robbins, es claro: la ansiedad no debe ser erradicada, sino comprendida. “La ansiedad puede ser una aliada para el crecimiento personal”, sostuvo el experto de Harvard, quien alentó a utilizar el método de cuatro pasos para gestionarla de forma constructiva.

En casos de ansiedad clínica severa, recomendó buscar ayuda profesional. No obstante, para la mayoría de las personas, adoptar una actitud de aceptación, conexión y exposición progresiva puede significar una mejora sustancial en su calidad de vida.
“Todos los seres humanos se beneficiarían de reconocer los límites de lo que podemos controlar y aprender a soltar”, concluyó Rosmarin. Su enfoque propone un cambio cultural profundo: dejar de temerle a la ansiedad y comenzar a integrarla como parte fundamental del crecimiento emocional.
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