
La gripe aviar captó la atención mundial debido al incremento alarmante de la presencia del virus en diversas regiones y su potencial para afectar la salud humana. Según un informe de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), los brotes de influenza aviar en mamíferos se duplicaron en 2024: alcanzaron 1.022, en comparación a los 459 reportados en el 2023.
Este aumento significativo, detectado en 55 países, generó preocupación sobre posibles adaptaciones del patógeno que podrían facilitar su transmisión a humanos. “Los autores destacan que, si bien el riesgo de infección humana sigue siendo bajo, cuantos más mamíferos como bovinos, gatos o perros se infectan, mayor es la probabilidad de que el virus se adapte a la transmisión entre mamíferos e incluso a los humanos”, alertó el informe.
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La doctora Emmanuelle Soubeyran, directora general de la OMSA, afirmó: “La propagación, prevalencia e impacto de las enfermedades animales infecciosas están cambiando, lo que plantea nuevos desafíos para la agricultura, la seguridad alimentaria, la salud humana, el desarrollo y los ecosistemas naturales”.
Brasil es un epicentro de preocupación en América Latina, ya que el 16 de mayo, el Ministerio de Agricultura y Ganadería del país confirmó brotes en el estado de Río Grande do Sul. Este hecho motivó la implementación de barreras sanitarias y la suspensión temporal de importaciones de productos avícolas desde ese país por parte de varios países vecinos, incluida la Argentina.
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El reciente informe de la OMSA ofrece una visión crítica sobre la situación actual. Es que además, se identificó que casi el 47% de las enfermedades animales tienen potencial zoonótico, lo que significa que pueden transferirse de animales a personas.
El informe también resalta la expansión de enfermedades a nuevas regiones. Por ejemplo, la peste porcina africana alcanzó Sri Lanka, que se encuentra a 1.800 kilómetros del brote más cercano, según comentaron desde la organización, lo que pone de manifiesto la creciente movilidad de patógenos debido al comercio global y el cambio climático. Esta expansión resalta la necesidad de estrategias de prevención y respuesta más robustas.
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“Junto con otras medidas, la vacunación sigue siendo una de las herramientas más eficaces para prevenir enfermedades, salvar innumerables vidas, evitar pérdidas económicas y reducir la necesidad de tratamientos antimicrobianos. Para limitar la propagación de enfermedades altamente dañinas como la gripe aviar, la fiebre aftosa y la peste de los pequeños rumiantes (PPR), la comunidad internacional debe reforzar la cooperación y garantizar un acceso equitativo a vacunas seguras y eficaces, junto con otras medidas de control”, aseveró la doctora Soubeyran.

La OMSA aboga por un enfoque de “Una sola Salud”, el cual integra la salud humana, animal y ambiental, para enfrentar estos desafíos de manera completa, destacando la interdependencia crucial entre los sistemas de salud y la necesidad de cooperación global coordinada.
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Respuestas regionales e internacionales ante la gripe aviar en Brasil
Ante la amenaza representada por los brotes de gripe aviar, numerosos países desplegaron rigurosas estrategias para prevenir la entrada y propagación del virus dentro de sus fronteras. Estas no solo se limitan a la implementación de controles fronterizos, sino que también incluyen un conjunto integral de medidas de vigilancia y respuesta sanitaria que buscan contener la enfermedad efectivamente.
En Brasil, epicentro de preocupantes brotes recientes, las autoridades adoptaron una serie de acciones específicas para controlar la situación. Esto incluyó el sacrificio de aves infectadas y potencialmente expuestas, así como la limpieza y desinfección exhaustiva de instalaciones afectadas en la localidad de Montenegro, a las afueras de Porto Alegre, para minimizar la propagación del virus.
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Establecieron barreras sanitarias en rutas críticas, donde patrullas permanentes supervisan la desinfección de vehículos que transitan por estas áreas, especialmente aquellos que transportan aves o productos relacionados. Estas medidas son reforzadas por controles en un radio de hasta 10 kilómetros alrededor de los focos de infección, durante los cuales se inspeccionan propiedades rurales y se trabaja en colaboración con veterinarios y personal de salud para monitorear y frenar la enfermedad.
Argentina y otros países vecinos no se quedaron atrás en sus esfuerzos de prevención. El Senasa accionó ya que el foco de infección brasileño se encuentra a tan solo 620 kilómetros de la frontera.
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Implementaron estrictos protocolos de bioseguridad que incluyen la suspensión de importaciones de algunos productos y subproductos avícolas provenientes de Brasil. Además, recomendaron que se adopten las siguientes medidas en las granjas: revisión y refuerzo de mallas antipájaros y el establecimiento de medidas avanzadas de higiene y el control de puntos de agua estancada que podrían atraer a aves silvestres.

Los brotes de gripe aviar tuvieron un impacto económico significativo en las regiones afectadas, especialmente en el sector avícola brasileño. En respuesta a la crisis, las autoridades propusieron redirigir las exportaciones de carne de aves y huevos a otros mercados y discuten la posibilidad de regionalizar las exportaciones para aliviar la presión económica. Sin embargo, la situación requiere acciones más allá del ámbito económico.
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Desde el Senasa, se brindaron una serie de recomendaciones preventivas que refuerzan la capacidad de respuesta ante posibles brotes futuros. Estas incluyen mantener a las aves en lugares protegidos y aislados de otros animales y personas, evitar el contacto con aves silvestres, y proteger el agua y los alimentos que puedan atraer a estas aves.
También las autoridades enfatizan la necesidad de limpiar y desinfectar regularmente las instalaciones avícolas, controlar el acceso de personas y vehículos a las granjas, y fomentar la notificación temprana de cualquier síntoma sospechoso en aves. La implementación de estas medidas resulta fundamental para mantener la salud del sector y asegurar una respuesta efectiva ante las amenazas de la gripe aviar.
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Qué es la gripe aviar
La gripe aviar, conocida también como influenza aviar, es una enfermedad infecciosa que afecta principalmente a las aves domésticas y silvestres. Este virus pertenece a la familia Orthomyxoviridae y, según explican desde el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), puede clasificarse en dos formas principales: influenza aviar de baja patogenicidad (IABP) e influenza aviar de alta patogenicidad (IAAP).

La IABP suele causar pocos o ningún signo en las aves infectadas. En muchos casos, este tipo de influenza aviar pasa inadvertida debido a la ausencia de síntomas graves. Aunque estas cepas no suelen causar altas tasas de mortalidad, su presencia puede ser una amenaza en sistemas avícolas industriales.
Por otro lado, la IAAP, principalmente atribuida a los subtipos H5 y H7, provoca síntomas clínicos graves y puede llevar a un índice de mortalidad muy alto en las aves afectadas, llegando incluso al 90% o 100% de las aves de un lote, según el organismo sanitario. Tiene la capacidad de propagarse rápidamente entre estos animales, tanto en ambientes industriales como en sistemas de cría a pequeña escala.
“Los virus de la influenza aviar tienen una gran capacidad de mutación, son altamente contagiosos y se encuentran ampliamente distribuidos entre las aves silvestres acuáticas y limícolas. En este sentido, la IAAP puede propagarse rápidamente, causando un alto impacto en la industria avícola y el cierre de mercados externos, debido a restricciones sanitarias”, agregan desde el Senasa.

Su propagación puede causar serios impactos no solo sobre la salud animal, sino también sobre la economía global, ya que afecta a la industria avícola con medidas restrictivas en el comercio internacional.
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), aunque la mayoría de los virus de influenza presentes entre aves no son zoonóticos, es decir, que no se transmiten de animales a humanos, algunas cepas altamente patógenas tienen la capacidad de contagiar a las personas.
La transmisión se realiza principalmente mediante el contacto directo o indirecto con animales infectados o entornos contaminados con sus heces. Esto representa una amenaza significativa para la salud pública, ya que, aunque los casos registrados en humanos suelen ser leves, siempre existe un riesgo asociado de contagio.
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