
El colesterol fue tradicionalmente visto como un adversario en la lucha por la salud cardiovascular. Aunque su reputación como un peligroso cúmulo de grasa en el cuerpo con capacidad para bloquear arterias y derivar en enfermedades cardíacas es conocida, la realidad es que el cuadro es mucho más complejo.
Mediante un informe detallado, Science Focus compartió que el colesterol desempeña un papel vital para el organismo y, a menudo, sus niveles elevados operan sin síntomas visibles. Especialistas aportaron sus visiones sobre la dualidad del colesterol y sus riesgos para la salud, dependiendo de sus niveles.

Comprensión del colesterol
A menudo considerado como el villano por excelencia en la salud del corazón, el colesterol es una sustancia esencial al desempeñar un rol crítico en el cuerpo humano.
Según Sir Rory Collins, director del Departamento de Salud de la Población de Nuffield, “el colesterol juega un papel crucial en la construcción de membranas celulares, y es importante en varias hormonas y otras sustancias biológicas que nos mantienen vivos”.
Sin embargo, el exceso de colesterol, especialmente en las poblaciones occidentales, supera los niveles considerados saludables. Estas tendencias generan preocupaciones sobre las enfermedades cardiovasculares.
Prevalencia y riesgos de niveles altos de colesterol
El alto contenido de colesterol en la sangre se vinculó directamente con enfermedades mortales. De acuerdo con un reporte de la World Heart Foundation, este tipo de colesterol es responsable de aproximadamente 4.4 millones de muertes anuales.
Los elevados índices son silenciosos; para algunas estimaciones oficiales hasta el 39% de las personas en el mundo podrían tener niveles elevados sin siquiera saberlo. Según Steve Humphries, profesor de ciencia cardiovascular en el University College London, la mayoría de las personas no conocen sus niveles hasta llegar a los 40 o 45 años, cuando “sus arterias ya están llenas de colesterol”.

Manejo y prevención del colesterol alto
Una gestión adecuada del colesterol alto comienza con el conocimiento, según expertos. Hablar con un médico y realizarse pruebas con regularidad es fundamental para quienes desean prevenir complicaciones. Comprender que el colesterol no viaja libremente por el cuerpo, sino que lo hace en partículas llamadas lipoproteínas, es clave.
Las lipoproteínas de baja densidad (LDL) son las encargadas de llevar el colesterol desde el hígado a todo el cuerpo, mientras que las lipoproteínas de alta densidad (HDL) transportan el colesterol de regreso al hígado para su procesamiento. Mantener bajos los niveles de LDL y altos los de HDL es esencial para una salud óptima.
Impacto de la dieta en el colesterol
Existe una idea errónea muy común que asocia directamente los alimentos que se ingieren con el colesterol presente en nuestro cuerpo. En realidad, la mayor parte del colesterol es producido por nuestro hígado y solo un 20% proviene de la dieta.
Evitar grasas animales, como las que se encuentran en la carne y los lácteos, es una manera de mantener el colesterol bajo control, de acuerdo con el especialista Collins.
También es crucial tener en cuenta que alimentos con alto contenido en grasas saturadas, presentes en aceites tropicales y productos horneados, pueden incentivar al hígado a producir más lipoproteínas de baja densidad (LDL).
La reducción de estas grasas y azúcares en la dieta es un primer paso vital para controlar el colesterol. Sustituir esos alimentos por opciones ricas en fibra, como los granos enteros y las legumbres, puede ayudar a reducir los niveles de colesterol LDL, actuando como un escudo que impide que el colesterol entre en el torrente sanguíneo.

Ejercicio y reducción del colesterol
La actividad física desempeña un papel primordial en la reducción de los niveles de colesterol. Investigaciones indicaron que los ejercicios aeróbicos pueden mejorar notablemente los niveles de HDL, al tiempo que reducen la inflamación general en el cuerpo.
Además, el ejercicio regular le “enseña a los músculos” a utilizar la grasa saturada como fuente de energía, reduciendo así su presencia en el organismo. La evidencia también apoya la inclusión de entrenamiento de resistencia, donde el levantamiento de pesas demostró científicamente su eficacia para disminuir los niveles de LDL.
Tratamientos farmacológicos para el colesterol
Para algunas personas, el control del colesterol a través de la dieta y el ejercicio puede no ser suficiente. Factores como el envejecimiento y las condiciones genéticas pueden exacerbar el riesgo de colesterol elevado.

En esos casos, medicamentos como las estatinas, ofrecen una solución. Estas funcionan al inhibir la producción de colesterol en el hígado, pero pueden presentar efectos secundarios como dolores musculares y mareos.
De igual manera, como destacó Collins, aunque “los riesgos asociados son más altos en comparación con la dieta y el ejercicio”, los beneficios de estos medicamentos en casos graves tienden a superar los inconvenientes.
Un concepto personalizado hacia las cuestiones relacionadas al colesterol es central, ya que las necesidades pueden diferir según el individuo. Ante cualquier duda sobre los niveles de esta sustancia, es aconsejable consultar a un médico para obtener orientación individual y adecuada.
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