Médicos estudian el uso del placebo “sin engaño” para reducir la dependencia a fármacos

Diversas investigaciones científicas demuestran que el cerebro puede modular síntomas físicos y emocionales a través de la expectativa. The Washington Post elaboró un informe con expertos, sobre esta práctica que adquirió un aval sólido

Los nutracéuticos
El método de "placebos de etiqueta abierta" funcionan incluso cuando los pacientes saben que se trata de medicamentos inertes (Freepik)
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Durante años, el efecto placebo fue visto como un fenómeno secundario en la investigación médica, asociado a la sugestión o la falta de tratamientos efectivos. Pero diferentes estudios demostraron que este mecanismo puede generar cambios fisiológicos reales, influyendo en el alivio del dolor, la ansiedad y otras condiciones. The Washington Post analizó esta práctica con la participación de especialistas en salud.

El placebo se define como una sustancia o procedimiento sin propiedades terapéuticas activas que, sin embargo, genera mejoras en la salud del paciente. Su eficacia se explica por la capacidad del cerebro de modular el dolor y otras respuestas fisiológicas en función de las expectativas y la interacción con el entorno médico.

Según Luana Colloca, directora del Placebo Beyond Opinions Center en la Universidad de Maryland, la evidencia científica consolidó la legitimidad del efecto placebo dentro de la medicina. Aunque en el pasado se lo consideraba un producto de la imaginación del paciente, hoy se sabe que desencadena procesos biológicos concretos.

El efecto placebo genera cambios fisiológicos reales para afrontar las molestias, según estudios recientes (Jesús Tovar Sosa/Infobae)
El efecto placebo genera cambios fisiológicos reales para afrontar las molestias, según estudios recientes (Jesús Tovar Sosa/Infobae)

Históricamente, los placebos se utilizaron en ensayos clínicos como grupo de control para evaluar la efectividad de un nuevo tratamiento. Si los pacientes que recibían el placebo mejoraban de manera similar a quienes tomaban el medicamento en estudio, esto indicaba que el fármaco no tenía un beneficio superior. Sin embargo, la investigación sobre el tema fue más allá y reveló que el placebo puede generar cambios fisiológicos medibles.

El efecto placebo sin engaño

El éxito del placebo se atribuía a la creencia del paciente de que estaba recibiendo un tratamiento real. Sin embargo, estudios recientes demostrado que el efecto placebo puede producirse incluso cuando el paciente es consciente de que está tomando una sustancia inerte. Este enfoque, conocido como “placebo de etiqueta abierta” (open-label placebo), plantea un nuevo paradigma en la medicina.

Según Ted Kaptchuk, profesor en la Escuela de Medicina de Harvard, la clave para que este método funcione es la transparencia. Los médicos deben explicar que el placebo carece de principios activos, pero que la investigación demostró que en ciertos casos puede generar mejoras.

En lugar de depender de la sugestión, este mecanismo opera a través de la relación de confianza entre el médico y el paciente, la expectativa de mejoría y la influencia positiva del entorno clínico. Es así que la aceptación del placebo de etiqueta abierta abre nuevas posibilidades en el tratamiento de diversas afecciones, permitiendo su incorporación en la práctica médica sin comprometer la ética profesional.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La relación entre el médico y el paciente influye en la efectividad que pueda tener el placebo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Condiciones para que el placebo funcione

El efecto placebo no actúa en todas las enfermedades ni en todos los pacientes. Su efectividad se observó principalmente en síntomas modulados por el sistema nervioso central, como el dolor crónico, la fatiga, la ansiedad y la depresión.

De acuerdo con Kaptchuk, los placebos no pueden curar enfermedades como el cáncer ni reducir los niveles de colesterol, pero sí ayudan a aliviar síntomas relacionados con el malestar físico y emocional. En afecciones como la osteoartritis o la fatiga asociada al cáncer, pueden reducir la percepción del dolor sin alterar la enfermedad subyacente.

Otro factor determinante es el contexto clínico. La relación entre médico y paciente juega un papel esencial en la respuesta al placebo. Investigaciones validaron que la empatía, el trato atento y la comunicación clara influyen en la percepción del tratamiento, potenciando sus efectos. En contraste, la administración de un placebo sin interacción médica significativa tiende a reducir su impacto.

Mecanismos biológicos del efecto placebo

Algunos análisis de neuroimagen revelaron que el efecto placebo activa regiones cerebrales vinculadas a la percepción del dolor y la regulación emocional. Para Lauren Atlas, investigadora del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, el placebo estimula la liberación de endorfinas y otros neurotransmisores que modulan la sensación de malestar.

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El consumo de placebo activa circuitos cerebrales relacionados con la expectativa y la recompensa, disminuyendo malestares físicos y mentales (Archivo)

El mecanismo principal se basa en la activación de circuitos cerebrales relacionados con la expectativa y la recompensa. Cuando una persona cree que está recibiendo un tratamiento, su cerebro libera sustancias que contribuyen a mejorar su estado. Este fenómeno no solo reduce el dolor, sino que también puede influir en otros síntomas como la fatiga y la ansiedad.

Investigaciones y aplicaciones médicas

Los estudios del placebo llevaron a explorar su integración en la medicina como complemento de tratamientos convencionales. Una de las estrategias propuestas es el uso de “placebos de extensión de dosis”, en los cuales se combina un medicamento activo con un placebo para reducir la cantidad de fármaco necesario sin comprometer los efectos terapéuticos.

Según la postura de Gregory Scherrer, investigador de la Universidad de Carolina del Norte, este enfoque podría ayudar a minimizar los efectos adversos de los medicamentos y disminuir la dependencia de ciertos fármacos, como los opioides. Al aprovechar la respuesta cerebral al placebo, sería posible optimizar los tratamientos sin necesidad de aumentar la dosis de sustancias activas.

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