
La dismorfia muscular, también conocida como vigorexia o complejo de Adonis, es un trastorno caracterizado por una preocupación excesiva por el tamaño y la definición muscular. Quienes la transitan sienten que su cuerpo no es lo suficientemente musculoso, por lo cual buscan aumentar su masa y volumen a través del ejercicio extremo y el entrenamiento con pesas.
Este trastorno, pese a que puede presentarse tanto en varones como mujeres, de acuerdo a Mayo Clinic, “ocurre casi exclusivamente en los hombres” y forma parte de los denominados trastornos dismórficos corporales, en los cuales las personas no pueden dejar de pensar en uno o más defectos percibidos en su apariencia, incluso cuando estos son mínimos o invisibles para los demás. “Puedes sentirte tan avergonzado, intimidado y ansioso que es posible que evites muchas situaciones sociales”, advierten. Al tiempo que aseguran que, este comportamiento, puede generar “un sufrimiento emocional significativo, que repercute en su capacidad para desenvolverse en la vida diaria”.
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Asimismo, un reciente estudio alertó que esta condición es cada vez más frecuente en los adolescentes varones. Otro trabajo, publicado en el Journal of Adolescent Health, encontró que entre los 16 y los 25 años, una cuarta parte de los 4.489 participantes masculinos dijeron a los investigadores que estaban preocupados por no tener suficiente músculo. Mientras que el 11% informó usar productos para desarrollar músculos como creatina o esteroides anabólicos.

En ese sentido, un estudio publicado en la revista PLOS Mental Health reveló que el consumo de suplementos para aumentar la masa muscular puede incrementar el riesgo de dismorfia muscular en adolescentes. La investigación encontró que esta relación era más fuerte en quienes usaban productos para ganar peso o volumen.
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“El uso de seis suplementos dietéticos diferentes destinados a aumentar la masa muscular se asoció con mayores síntomas de dismorfia muscular”, señalaron los autores. Entre estos síntomas, los investigadores destacaron el tiempo excesivo en el gimnasio y la obsesión por la ingesta de alimentos, los cuales se volvían más marcados a medida que aumentaba la cantidad de suplementos consumidos.
Según el trabajo, los investigadores compararon los informes de 2.731 participantes de entre 16 y 30 años sobre el uso de suplementos con sus síntomas de dismorfia muscular, evaluados a través del Inventario de trastorno dismórfico muscular. Estos datos provienen del Estudio canadiense sobre conductas de salud en adolescentes.
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La investigación de PLOS Mental Health es observacional, lo que significa que es difícil decir si el uso de suplementos aumentó los síntomas de dismorfia muscular o si las personas con más síntomas de esta condición eran propensas a tomar más suplementos. Pero los científicos aseguraron que estos hallazgos “justifican una mayor investigación y el desarrollo de estrategias de intervención para disminuir el uso de suplementos para el desarrollo muscular cada vez más normalizados y la sintomatología de dismorfia muscular”.
Qué es el trastorno dismórfico corporal
La dismorfia muscular, o trastorno dismórfico muscular (TDM), es un subtipo del trastorno dismórfico corporal (TDC), que se manifiesta como una preocupación obsesiva por no estar lo suficientemente musculoso o delgado, incluso cuando no existe una base real para ello.
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Un estudio publicado a comienzos de 2025 en la Revista de la Academia Estadounidense de Psiquiatría Infantil y Adolescente analizó la prevalencia y el impacto del trastorno dismórfico corporal (TDC) en jóvenes de entre 5 y 19 años. A partir de datos de la Encuesta de Salud Mental de Niños y Jóvenes en Inglaterra, que incluyó a 7.654 participantes, los investigadores encontraron que el 1 % de los jóvenes padecen TDC y que fue significativamente más común en adolescentes (1,9%) que en niños (0,1 %). Además, advirtieron que se presentó con más frecuencia en mujeres (1,8 %) que en hombres (0,3 %).

Sin embargo, “la preocupación de que la constitución del cuerpo sea demasiado pequeña o no sea lo suficientemente musculosa (dismorfia muscular) ocurre casi exclusivamente en los hombres”, aclaran desde Mayo Clinic.
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En tanto, de acuerdo con la Fundación del Trastorno Dismórfico Corporal (BDD Foundation), una organización benéfica con sede en el Reino Unido que trabaja para apoyar a personas afectadas con esta condición, el TDM se caracteriza por comportamientos como “exceso de tiempo y sobreesfuerzo en el levantamiento de pesas para aumentar la masa muscular”, además de experimentar angustia ante la exposición de su cuerpo y compararse compulsivamente con otros, por citar algunos ejemplos.
“La dismorfia muscular consiste en la preocupación por no estar lo suficientemente musculoso o delgado (cuando no es el caso)”, destacan desde la BDD Foundation.
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Dismorfia muscular: síntomas y hábitos asociados con la vigorexia
La Fundación del Trastorno Dismórfico Corporal describió los siguientes:

- Exceso de tiempo y sobreesfuerzo en el levantamiento de pesas para aumentar la masa muscular
- Preocupación y pánico por el entrenamiento si no se puede asistir
- Sobreentrenamiento o entrenamiento cuando se está lesionado
- Trastornos alimentarios, uso de dietas especiales o suplementos proteicos excesivos
- Abuso de esteroides y, a menudo, de otras sustancias
- Angustia en caso de exposición que lleva a camuflar el cuerpo.
- Comparación y comprobación compulsiva del propio físico
- Angustia significativa o cambios de humor

- Priorizar el propio horario por sobre todo lo demás o interferir en las relaciones y la capacidad para trabajar.
- A menudo, otros problemas corporales, cabello, piel, tamaño del pene.
Trastorno dismórfico corporal: diagnóstico y tratamiento
Por lo general, el trastorno dismórfico corporal no mejora por sí solo. “Si no se trata, es posible que empeore con el tiempo y provoque ansiedad, facturas médicas extensas, depresión grave e incluso pensamientos y conductas suicidas”, advierten desde Mayo Clínic.
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Asimismo, advierten que su diagnóstico se basa en “una evaluación psicológica que analiza los factores de riesgo y los pensamientos, sentimientos y conductas relacionados con una imagen negativa de sí mismo”. Además, se toman en cuenta “antecedentes médicos, personales, sociales y familiares”, junto con la identificación de “signos y síntomas” característicos de la afección.

En cuanto al tratamiento, explican que “se suele combinar terapia cognitiva conductual con medicamentos”, la cual ayuda a “desafiar los pensamientos negativos automáticos sobre la imagen corporal y aprender maneras más flexibles de pensar”, además de brindar estrategias para “manejar los impulsos o los rituales para reducir las veces que te miras al espejo, la necesidad constante de quedarte tranquilo o el uso excesivo de los servicios médicos”.
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También se promueve la participación en actividades saludables y el contacto con entornos de apoyo. En los casos más severos, “puede ser necesaria una internación psiquiátrica”, especialmente “cuando no puedes mantener el ritmo de tus responsabilidades cotidianas o cuando estás en riesgo inminente de hacerte daño”.
Según Mayo Clinic, aunque no hay fármacos específicos aprobados para el Trastorno Dismórfico Corporal, ciertos tratamientos utilizados en otras afecciones de salud mental pueden ser eficaces, aunque siempre es esencial contar con la supervisión y el acompañamiento de un profesional.
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