
La vitamina D es un término general que se refiere tanto a la vitamina D2 (ergocalciferol) como a la vitamina D3 (colecalciferol). Esta última se produce de forma natural en la piel tras la exposición al sol y está disponible en alimentos de origen animal, como el salmón y las yemas de huevo.
Se trata de una vitamina liposoluble esencial para diversas funciones biológicas, principalmente en la regulación del metabolismo del calcio y el fósforo, lo que es fundamental para la salud ósea, según la Oficina de Suplementos Dietarios de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos.
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Cumple varias funciones como la de contribuir a la formación y mantenimiento de huesos y dientes fuertes, ayudar a regular la respuesta inmunitaria y a prevenir infecciones. Además, participa en el correcto funcionamiento de los músculos: así se reduce el riesgo de debilidad.

La principal fuente de vitamina D3 es la producción cutánea estimulada por la luz UVB. Sin embargo, esta síntesis puede verse limitada por factores como la edad avanzada, la pigmentación de la piel, el uso de protector solar, la latitud geográfica, las estaciones del año y el tiempo de exposición solar.
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Pero se puede obtener al consumir pescados grasos y otros productos, o existen suplementos en forma de cápsulas o gotas, que son especialmente útiles para personas con deficiencia o baja exposición al sol.
¿Qué es la vitamina D3?

Después de pasar tiempo al sol, el cuerpo convierte la luz solar en vitamina D3, que es transportada al hígado y transformada en 25-hidroxivitamina D3.
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Posteriormente, en los riñones, esta se convierte en calcitriol, que es la forma activa de vitamina D utilizada por el cuerpo para apoyar la salud general.
¿Cuáles son los beneficios para la salud de la vitamina D3?

La vitamina D3 tiene muchos beneficios, de acuerdo con la Oficina de Suplementos Dietarios. Algunos estudios sugieren que niveles adecuados de vitamina D podrían influir en la regulación de neurotransmisores asociados al estado de ánimo, como la serotonina, aunque deberían hacerse más investigaciones.
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También se sabe que esa vitamina implica estos aportes:
- Salud ósea La vitamina D3 ayuda al cuerpo a absorber el calcio y el fósforo, minerales que son esenciales para mantener huesos fuertes y sanos. Es especialmente importante durante la infancia y la adolescencia, cuando el cuerpo está en crecimiento.
- Sistema inmunitario Ayuda a activar las defensas del cuerpo contra infecciones y enfermedades.
- Metabolismo Contribuye a regular la insulina y el metabolismo de la glucosa.
- Salud muscular La vitamina D3 previene la pérdida de masa muscular en personas que practican deporte.
¿La vitamina D3 engorda?

No, la vitamina D3 no lleva al aumento de peso, ya que no aporta calorías ni aumenta el apetito.
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De hecho, la vitamina D puede ayudar a perder grasa abdominal: también ayuda a regular las hormonas que almacenan grasa y a reducir la formación de nuevas células grasas.
¿Cuáles son los alimentos que contienen vitamina D3?

Los pescados grasos, como la trucha, el salmón, el atún y la caballa, así como los aceites de hígado de pescado, se encuentran entre las mejores fuentes naturales de vitamina D.
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El hígado de ganado vacuno, la yema de huevo y el queso contienen cantidades pequeñas de vitamina D. Los hongos aportan algo de vitamina D.
¿Cuáles son los síntomas de deficiencia de vitamina D3?

Algunos síntomas de la deficiencia de vitamina D son:
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- Dolor muscular y debilidad
- Dolor en los huesos y articulaciones
- Fatiga
- Depresión
- Pérdida de cabello
- Mala cicatrización de las heridas
- Dificultad para dormir

La deficiencia de vitamina D puede hacer que los huesos se vuelvan delgados, quebradizos o deformados. Es la deficiencia nutricional más común en regiones de alta latitud o baja exposición solar.
Si la deficiencia es grave y prolongada, provoca retraso en el crecimiento y raquitismo en niños, y osteomalacia, osteopenia y osteoporosis en adultos, de acuerdo con la plataforma BMJ Best Practice.
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También la carencia de vitamina D podría estar asociada con el riesgo de muchas enfermedades crónicas, como el cáncer, las enfermedades autoinmunes, la diabetes de tipo 2, las cardiopatías y la hipertensión, la disfunción neurocognitiva, las enfermedades infecciosas (incluidas las infecciones de las vías respiratorias, la tuberculosis y el COVID-19) y la esquizofrenia.

Consultado por Infobae el médico Ramiro Heredia, especialista en medicina interna del Hospital de Clínicas José de San Martín de la Universidad de Buenos Aires, dijo: “Aún no está estandarizada la frecuencia en que debe medirse el nivel de vitamina D en personas sanas. Pero se debería prestar atención al tema especialmente en personas con más riesgo de tener déficit”.
“En los grupos de personas con más riesgo, quizá la exposición a la luz solar y a la alimentación saludable encuentre límites -comentó Heredia-. Lo mejor es que consulten a su médico de cabecera”.
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