
La lactancia materna es un proceso fundamental para la salud y el bienestar tanto del bebé como de la madre. Proporciona todos los nutrientes esenciales y anticuerpos que el recién nacido necesita para un crecimiento saludable y una protección óptima contra infecciones. Es recomendable mantener esta práctica durante los primeros seis meses de vida del neonato para que obtenga todos los beneficios antes de que comience a probar nuevos alimentos.
Esta experiencia vital también conlleva ciertos desafíos que, si bien pueden generar angustia, son solucionables. Debido a esto y para activar la difusión de información valiosa, la Semana Mundial de la Lactancia Materna se celebra cada año del 1 al 7 de agosto. Es una iniciativa global coordinada por la Alianza Mundial para la Acción de Lactancia Materna (WABA) y promovida por la OMS y UNICEF para sensibilizar sobre el valor de la lactancia y apoyar a las madres en su esfuerzo por amamantar.
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El lema de este año es “Disminuyamos la brecha, apoyemos la lactancia entre todos”. Tiene como objetivo principal realizar diversas campañas para educar a la comunidad, fomentar políticas de apoyo, y destacar la relevancia de un entorno que facilite el proceso para todas las madres sin importar sus circunstancias, además de eliminar las brechas que profundizan las desigualdades.
Es esencial comprender las maneras mediante las cuales se pueden superar los obstáculos que dificultan el amamantamiento. Desde incomodidades físicas hasta preocupaciones a futuro, los expertos explican cómo se puede navegar esta etapa crucial.
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1. ¿Cómo se puede organizar la lactancia?

Se debe tener en cuenta que no hay normas estrictas para la lactancia, ya que depende de las demandas alimentarias del niño. “Cada bebé es distinto y cada mamá también. Por eso, no hay una regla. Con la ‘lactancia a demanda’ el bebé come cada vez que lo pide, de día y de noche, sin horarios ni tiempos de duración rígidos”, explicó la doctora Ana Pedraza (MN 42867), jefa de Neonatología de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina.
Debido a esto, es importante mantenerse cerca del recién nacido al principio para poder alimentarlo cuando muestre indicios de que tiene hambre. Durante los primeros meses de vida, según explica la doctora, llega a comer entre 8 y 12 veces al día. A medida que crece, el bebé modifica sus hábitos y se coordinan sus horarios de demanda con los de la producción de leche. También se genera una rutina y la madre comienza a reconocer los ritmos de su hijo.
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2. ¿Qué hago si los pezones empiezan a ponerse sensibles?
Primero se debe identificar la causa, que podría ser que el bebé no prenda bien al pecho. La posición ideal es con el cuerpo del niño frente al de la mamá, y con su hombro, su oreja y su panza en contacto con la piel materna.
Al amamantar, el bebé debe tener el pezón y la mayor parte de la aréola dentro de su boca, los labios hacia afuera y el mentón de manera tal que toque el pecho.
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Como esta acción va a realizarse varias veces por día y durante mucho tiempo, deben darse las condiciones para que tanto la mamá como el hijo estén cómodos. Esto incluye la tranquilidad del espacio en cuanto a niveles agradables de luz y sonido.
“Hay diferentes posiciones para amamantar: clásica, debajo del brazo, invertida y recostada”, comentó la licenciada Marcela Sánchez, coordinadora de Puericultura de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina. “Recordá que, para proteger y cuidar tus pezones, tu propia leche es lo mejor. Después de cada toma podés cubrir la aréola y el pezón con un poco de tu leche, dejándolo secar al aire”, agregó.
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3. ¿Qué hago si tengo una baja producción de leche?
Ante la duda sobre si los niveles de producción de leche son adecuados, se debe observar el peso y crecimiento del bebé para saber si recibe el alimento suficiente. Lo importante es dejar que el niño decida cuándo quiere comer y con qué regularidad. Además, se le debe ofrecer para que tome de ambos pechos.
El estímulo principal de la producción de leche es la misma succión del bebé, ya que estimula la secreción de las hormonas necesarias para que las glándulas mamarias desarrollen su función. Por eso se debe asegurar la prendida al pecho apropiada y un buen ritmo de amamantamiento.
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También se pueden colocar paños tibios y realizar masajes en los pechos antes de dar de mamar para promover la bajada de leche, según manifestó la licenciada María Teresa D’Osualdo, coordinadora de Puericultura del Sanatorio de los Arcos.
4. ¿Cómo puedo solucionar la incomodidad de sentir los pechos “demasiado llenos”?

Esta sensación es normal cuando comienza a producirse y a bajar la leche. Con un amamantamiento frecuente, la extracción de leche y la aplicación de paños fríos en los pechos puede solucionarse la incomodidad.
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Sin embargo, el doctor Jorge Lezcano (MM 110054), jefe de Neonatología del Sanatorio de los Arcos, advierte que si la congestión continúa y es acompañada por dolor y fiebre, se debe consultar con un médico.
5. ¿Cómo continúo con la lactancia cuando vuelva a trabajar?
“Empezá a prepararte extrayéndote leche dos o tres semanas, para asegurarte de que tu bebé tenga suficiente leche. Consultá con tu empleador sobre la existencia de Espacios Amigos de la Lactancia para que puedas planificar una rutina de extracción en los mismos horarios en que tu bebé se alimenta y conservar tu leche durante la jornada laboral”, aconsejó la Dra. Pedraza.
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Los Espacios Amigos de la Lactancia son zonas privadas e higiénicas que cuentan con las comodidades necesarias para que se pueda realizar la extracción y conservación adecuada de la leche materna mientras la madre está en su espacio de trabajo. Al promover la existencia de estas áreas se les permite a las madres continuar con la lactancia de sus hijos, incluso luego de que finalice licencia por maternidad.
Estos desafíos no son solamente responsabilidad de la madre, sino de toda la comunidad para que se logre un apoyo colectivo a quienes desean mantener la lactancia materna. Es necesaria la compañía de la familia y de los seres queridos, tanto en el ámbito emocional como en la crianza del niño, para que el amamantamiento se pueda realizar de manera correcta y prolongada.
“Este apoyo familiar debe estar acompañado también por un compromiso de toda la sociedad. Los lugares de trabajo, las organizaciones de la sociedad civil, los gobiernos, los sistemas de salud y las comunidades son quienes de distintas maneras pueden participar para disminuir la brecha”, concluyó Pedraza.
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