
La sexualidad, según la Organización Mundial de la Salud, se entiende como un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. El mismo abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual.
La sexualidad se vivencia y expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales. Si bien puede incluir todas estas dimensiones, no todas se vivencian o expresan siempre. Además, se encuentra influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales.
“Un punto a destacar es que la sexualidad es transversal a los aspectos de nuestra vida, es nuestra manera de ser y estar en el mundo. Sin embargo, en la cotidianeidad, la sexualidad está fuertemente asociada al coito. Por cuestiones religiosas e imposiciones culturales, aún hoy en día sigue considerándose en muchas ocasiones como un tabú y da pudor hablar de ello, a pesar de todos los esfuerzos por garantizar una sexualidad plena”, comenta la licenciada Guadalupe Chacon Lechmann, miembro del departamento de Terapia Ocupacional de INECO y Diplomada en ESI.
Al remontarse a la historia de la sexualidad, se puede comprender que la misma y la reproducción estaban al servicio de la producción, lo que determinaba quiénes eran considerados más deseables por ser más productivos para el sistema, relegando así a los adultos mayores y a las personas con diversas capacidades funcionales.

En línea con ello, la profesional de INECO agrega: “El término ´viejísimo´ contempla el conjunto de prejuicios, estereotipos y discriminaciones que se aplican a las personas mayores simplemente en razón de la acumulación de cierto número de cumpleaños. Existen diversos prejuicios, entre los que se destacan, por ejemplo, que las personas mayores están enfermas o discapacitadas, deprimidas, seniles y que son asexuados”.
Otros prejuicios que suelen aparecer son: “Pasan mucho tiempo en cama a causa de sus enfermedades”; “tienen muchos accidentes en el hogar”; “tienen pobre coordinación psicomotriz, lo cual los hace propensos a los accidentes”; “desarrollan infecciones fácilmente” y que “la mayoría de la población cree que entre el 20 y el 50% de los adultos mayores están hospitalizados o viven en instituciones especializadas”.
Al pensar en las personas mayores, no se puede dejar de lado que ellos vivenciaron la revolución sexual de los ´60, la reducción del papel conservador de la iglesia, la apertura sexual, el acceso a la anticoncepción y las múltiples posibilidades eróticas de revistas e internet. Muchas de estas personas tienen vidas activas, placenteras, viajan, realizan cursos y otras actividades. Algunos siguen trabajando y forman nuevas parejas, ya que tienen buenas condiciones físicas, cognitivas, y estilos de vida saludables, por lo que se comete el error de juzgar la capacidad de satisfacción de las personas mayores.
A continuación, la lienciada Chacon Lechmann compartirá algunas sugerencias para que las personas mayores se animen a disfrutar la sexualidad.

Es importante tener una actitud positiva hacia la sexualidad en todas nuestras etapas de la vida, ya que esta permite la felicidad e influirá en la percepción subjetiva de salud global.

Saber que si bien existen algunos factores que influyen en la actividad sexual, como historial personal, de salud, estilos de vida y estresores, estos no eliminan la capacidad de desear ni de ser deseable, de compartir o sentir placer.

Es indispensable amigarse con los distintos cambios corporales, nuevos tiempos, gustos o necesidades, haciendo de estos un punto de acercamiento, para abrirse a las necesidades del otro y para animarse a explorar.

Es importante siempre respetarse a uno mismo y al compañero que se haya elegido. Además, siempre hay que tener en cuenta que el consentimiento es fundamental y reversible.

Realizar un mapa erótico del cuerpo y descubrir qué te da placer en cada etapa de la vida. Además, es ideal elegir con libertad las actividades sexuales o eróticas que uno quiera vivenciar.
Para ello, algunos puntos que pueden tenerse en cuenta al momento de disfrutar de la sexualidad es animarse a jugar, utilizar lubricantes o dispositivos sexuales, si así se desea.

Comprender que el cerebro es el órgano principal en juego, por lo que se debería poner la mente en modo erótico para poder disfrutar de ello.
Para concluir, la especialista de INECO explica: “La Terapia Ocupacional entiende a la salud sexual como una incumbencia de la misma profesión, por lo que las diversas sesiones de terapia deben ser un espacio seguro para abordar temáticas sexuales, brindar información adecuada, acompañar a los pacientes si así se necesita con lo referido a aceptar los cambios del cuerpo, y la búsqueda de variantes para que puedan llevar a cabo las prácticas sexuales que deseen de manera placentera”.
*La licenciada Guadalupe Chacon Lechmann, miembro del departamento de Terapia Ocupacional de INECO y Diplomada en ESI.
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