
El té es la bebida más consumida en todo el mundo, incluso por sobre el agua, dado que esta última no puede ser bebida de manera directa en muchas ciudades por cuestiones sanitarias.
Y si bien algunas infusiones brindan más beneficios para la salud que otras, existe mucha evidencia de que beber té regularmente puede tener un impacto beneficioso en la salud, según numerosos estudios científicos.
¿Qué planta es la del té blanco?

Conocido por tener un sabor delicado, el té blanco proviene de la planta Camellia sinensis que es originaria de China e India. Es la variedad de té menos procesada.
Esta variedad también se caracteriza por ofrecer la menor cantidad de cafeína, lo que la convierte en una opción a tener en cuenta para los bebedores de té que desean evitar o limitar su consumo de cafeína.
Cuáles son los beneficios para la salud del té blanco
El té (en todas sus variedades) es una de las bebidas naturales más consumidas en países como Japón, China e India, y una de las que más beneficios brinda al organismo. Rico en antioxidantes, el té blanco aporta micronutrientes, polifenoles y otras sustancias beneficiosas.
Debido a que fortalece el sistema inmunitario, la investigación científica sobre sus propiedades muestra que el té blanco puede ser más efectivo para combatir varias formas de cáncer. A grandes rasgos, las propiedades del té blanco podrían resumirse en cinco:

1- Cuida la salud cardiovascular: el té blanco reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
2- Ayuda a controlar el colesterol: ya que la infusión disminuye los niveles de colesterol en sangre.
3- Fortalece el sistema inmunitario: previene infecciones mejorando las defensas.
4- Cuida la salud bucal: el té blanco inhibe la formación de bacterias que forman la placa dental, y también previene la caries por ser fuente de flúor, catequinas y taninos.
5- Antiinflamatorio: las catequinas, tan abundantes en el té blanco, tienen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Además reducen el cortisol.
¿Cómo se prepara el té blanco?

Para preparar té blanco, un primer punto que conviene aclarar es que muchos bebedores de té creen que deben hervir el agua para hacer cualquier té y esto es un error. En el caso del té blanco, el líquido debe alcanzar 80 grados antes de infusionar con el té.
En cuanto a la cantidad de hojas o hebras -dependiendo del tipo de té blanco- lo ideal es una cucharadita por cada 0,15 litros de agua y dejar infusionar durante nueve minutos.
Al no tener tanta clorofila ni taninos como el resto de tés, el blanco no se amarga tanto, por lo que puede infusionarse más tiempo. Y asimismo, beberlo sin endulzar para apreciar sus delicados matices.
Puede tomarse caliente o frío, dependiendo del gusto de cada persona.
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