
En publicaciones anteriores se han brindado recomendaciones para fomentar estilos de vida activos y saludables, en esta ocasión la licenciada Adriana Fiorino, directora del Departamento de Terapia Ocupacional de Grupo INECO, abordará qué es el estilo de vida minimalista.
Se trata de un estilo de vida que propone simplificar y reducir al mínimo las posesiones, compromisos y distracciones para que las personas puedan estar enfocadas en lo esencial y lo que realmente les resulta significativo. El mismo abarca diversas áreas de la vida, desde la reducción de pertenencias materiales hasta la simplificación de agendas y prioridades.
“En términos prácticos, el minimalismo implica deshacerse de objetos que no son verdaderamente necesarios, priorizar la calidad sobre la cantidad, reducir el consumo desmedido y concentrarse en actividades y relaciones que aportan un valor real e importante para cada persona”, menciona la licenciada Adriana Fiorino, quien además es Subdirectora Operativa de Tratamientos Interdisciplinarios de INECO.
La profesional explica que este enfoque puede ayudar a liberar tiempo y recursos para que puedan ser destinados a ocupaciones que promuevan la satisfacción personal y emocional, así como también una mayor conciencia de la sostenibilidad y la responsabilidad ambiental.

Desde la perspectiva de las neurociencias, la práctica del minimalismo puede tener efectos profundos en la salud mental y emocional. Lloyd & Pennington (2020) indicaron, en su trabajo “Hacia una teoría del minimalismo y el bienestar”, que reducir la cantidad de posesiones y compromisos puede disminuir el estrés y la ansiedad, lo cual se refleja en una mayor satisfacción con respecto a la vida. Al realizar simplificaciones en diferentes aspectos de la vida cotidiana, se reduce la carga cognitiva, permitiéndole al cerebro adaptarse de manera más efectiva a nuevas experiencias.
“El objetivo de este enfoque no solo implica reducir posesiones materiales, disminuir el ruido visual de los ambientes, fomentar el orden y la eficiencia, sino también devolvernos horas del día”, explica la licenciada Fiorino. Y ejemplifica: “Tener espacios que estén menos cargados de objetos permite ahorrar tiempo destinado a su limpieza y cuidado. Asimismo, poseer menos prendas en el armario, minimiza el tiempo y la energía que destinamos a la toma de decisiones sobre cómo vestirnos cada mañana”.
Por otro lado, el estilo de vida minimalista también se focaliza en optimizar la organización del día, simplificando agendas y estableciendo prioridades centradas en los intereses de la persona. Al hacerlo, se logra tener más tiempo, el cual puede ser destinado a, por ejemplo, familiares y amigos, y a la realización de ocupaciones importantes que no tenían lugar anteriormente en la rutina. De ese modo, se favorece el balance ocupacional, el cual está vinculado estrechamente con la salud y el bienestar.
A su vez, el minimalismo se relaciona intrínsecamente con un estilo de vida sostenible, promoviendo hábitos como la conservación de recursos y disminución del consumo desmedido, la reducción y reciclaje de residuos, y la modelación del propio perfil como consumidores, considerando siempre las compras en función de la responsabilidad social y el impacto medioambiental.
A continuación, la profesional comparte una serie de sugerencias para adoptar un estilo de vida minimalista.

En este sentido, puede ser útil preguntarse cuáles son las actividades que resultan verdaderamente satisfactorias y relevantes para uno. Una vez identificadas, organizar el tiempo y llevar adelante una planificación en torno a esas ocupaciones.

Priorizar las actividades significativas, evaluar los compromisos/ocupaciones que se tienen y eliminar aquellas que causan estrés o no aportan valor en la vida cotidiana. Es muy importante aprender a decir “no” de manera asertiva.

Para lograr un estilo de vida minimalista, es esencial cultivar relaciones profundas y verdaderas en lugar de tener muchas conexiones superficiales. A su vez, esto se puede trabajar reduciendo el consumo de medios y redes sociales. Es decir, intentar limitar el tiempo que se pasa frente a las pantallas, para profundizar en los vínculos cara a cara.

Hacer un inventario de las pertenencias que se tiene y preguntarse si realmente todas son necesarias. Deshacerse de objetos innecesarios como ropa, muebles y otros artículos que no se usan y simplificar los espacios. Mantener orden digital, digitalizar documentos y reducir el uso de papel, utilizando herramientas de organización y respaldo digital, y eliminando archivos innecesarios.

Reducir la producción de residuos, reciclar, administrar responsablemente los recursos y evaluar el impacto ambiental a la hora de consumir productos. Asimismo, se sugiere limitar el consumo dado que es un punto clave para adquirir nuevos hábitos sustentables. Es aconsejable también realizar compras de manera consciente, adquiriendo solo aquello que realmente se necesita, y priorizar las experiencias sobre las posesiones.
Últimas Noticias
Qué alimentos ayudan a dormir mejor, según expertos en nutrición y estudios científicos
Diversas investigaciones destacan el papel de ciertos nutrientes en la regulación del descanso nocturno y explican cómo incorporarlos a la dieta diaria puede favorecer un sueño más profundo y reparador

Un estudio internacional revela que humanos y animales eligen las mismas señales acústicas
Los resultados muestran que ambos prefieren sonidos de baja frecuencia y adornos acústicos, sustentando la hipótesis de una sensibilidad

Cuánto debes caminar para perder un kilo de grasa: claves y límites de la actividad
Es una de las formas más accesibles para incrementar el gasto calórico y puede complementar el proceso de pérdida de peso

6 hábitos respaldados por la ciencia para mantener la regularidad intestinal todos los días
Cambios simples en la rutina facilitan el tránsito y previenen molestias digestivas sin necesidad de medicamentos

Qué comer para rendir mejor: pautas nutricionales para sostener la actividad física después de los 40 años
Un especialista en nutrición deportiva detalló a Men’s Health cómo la diversidad alimentaria, el aporte de antioxidantes, proteínas y fibra, junto con combinaciones estratégicas de alimentos, contribuyen a preservar la energía, la salud digestiva y la capacidad funcional con el paso del tiempo


