
La llegada de la primavera en septiembre y el florecimiento de las plantas y árboles generan mayor susceptibilidad a las enfermedades alérgicas. Uno de los principales síntomas es el malestar e irritabilidad del rostro, principalmente en los ojos. A nivel global, la prevalencia de estas afecciones se encuentra en alza. Según indica el estudio publicado en 2013 por la World Allergy Organization, se estima que alrededor de un 30% de la población sufre al menos algún tipo de alergia.
En esta época del año, es frecuente que los ojos estén rojos, piquen e incomoden a una de cada cuatro personas. La gente suele decir que los ojos están irritados, más sensibles a la luz, que no puede dejar de lagrimear o que se siente una especie de arenilla debajo de los párpados.
“Si se está frente a estos síntomas, es probable que se padezca una conjuntivitis alérgica”, explica el doctor Rogelio Ribes Escudero, médico oftalmólogo, jefe del equipo de trasplante de córnea del servicio de Oftalmología del Hospital Alemán.
La más frecuente es la conjuntivitis alérgica, la cual puede ser estacional o perenne. La conjuntivitis alérgica estacional se desencadena en individuos alérgicos, durante el otoño y/o primavera, coincidente con la liberación de polen de los árboles, moho y otros alérgenos ambientales -sustancia que desencadena la reacción alérgica- que viajan por el aire. “La conjuntivitis alérgica es una inflamación ocular producida por alérgenos, es decir, sustancias capaces de provocar una reacción en personas sensibles. En otras, palabras, hay muchos que pueden estar expuestas a estas sustancias, pero no desarrollarán el cuadro. En primavera, aumentan los alergenos de origen vegetal, especialmente, los pólenes, razón por la cual son muchos los que no están contentos durante esta época”, dice Ribes Escudero.

La conjuntiva es la piel que recubre el ojo por fuera, es un tejido con muchos vasos sanguíneos y, por ende, cuando se inflama, se pone rojo. Por definición, la conjuntivitis es la inflamación de este tejido. “A pesar de que cuando se habla de conjuntivitis la mayoría la asocia con un origen infeccioso, puede tener múltiples causas: microorganismos (virus y bacterias), irritaciones alérgicas, irritaciones tóxicas producidas por gases o sustancias químicas e inflamaciones traumáticas”, agrega el doctor.
“Los alérgenos son partículas presentes en el ambiente y no desencadenan problemas en la mayoría de las personas. En pacientes alérgicos, sin embargo, generan una respuesta inflamatoria. Los ojos son mucosas expuestas todo el tiempo al medioambiente, razón por la cual son frecuentes las conjuntivitis alérgicas. Afectan a niños de entre 4 y 12 años y a los mayores a 60 años. El principal síntoma es picazón o prurito, aunque se acompaña con ojos rojos y edema palpebral. Es importante su correcto diagnóstico con estudios de sangre, de laboratorio ocular y un examen oftalmológico”, dice Ribes Escudero.
Los alérgenos más comunes que producen estas reacciones son polvo, polen, moho, pelo de animales, plumas de aves y perfumes. Además, pueden existir otros factores como los productos cosméticos para ojos (rimel, delineador, lápices y sombras para párpados), la contaminación ambiental y el contacto con agua de piscinas que contengan productos desinfectantes como cloro.

Medidas para disminuir el contacto con los alérgenos:
1. Utilizar anteojos envolventes, en especial, en exteriores, que disminuyen la entrada de alergenos a los ojos.
2. Limpiar los filtros de los aires acondicionados.
3. Emplear productos cosméticos hipoalergénicos y de calidad.
4. Evitar el contacto con animales de pelo, que son reservorios de ácaros y otros alergenos. En caso de que éstos se encuentren en casa, se recomienda el baño frecuente.
5. Usar antiparras en las piletas.
El principal problema de las conjuntivitis alérgicas es que es difícil evitar la exposición frente al alérgeno ambiental. “Por lo tanto, la terapia se basa en la inmunoterapia, tratamiento que intenta disminuir la respuesta inflamatoria del propio cuerpo frente a la exposición del alérgeno. Cada paciente alérgico es diferente y, por tanto, el procedimiento es personalizado, basándose en la respuesta individual frente al factor desencadenante”, finaliza Ribes Escudero
Ojos y pandemia

Desde que la pandemia es parte de nuestras vidas, los ojos vienen siendo grandes protagonistas junto a las manos. Ambas partes del cuerpo deben mantenerse protegidas y limpias para evitar contagiarse el virus de SARS-CoV-2. Se sabe que para evitar su contagio es fundamental emplear métodos de barrera que impidan el acceso del patógeno al organismo. Eso significa que hay que proteger boca y nariz, principalmente, y también los ojos.
Los ojos pueden ser una de las puertas de ingreso y contagio del COVID-19. A su vez, la conjuntivitis puede ser una forma de expresión de esta enfermedad, incluso, en personas sin otras manifestaciones clínicas. Decir “conjuntivitis” es decir algo “inespecífico” que expresa inflamación de la conjuntiva, que podrá ocurrir de forma secundaria a muy diversos agentes causales, no sólo al COVID-19, que, de hecho, lo conocido hasta ahora es poco frecuente.
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