Diez claves de por qué la escuela es segura, según la ciencia

Luego de que se conociera en la noche del domingo que la Cámara de Apelaciones porteña había ordenado a la Ciudad de Buenos Aires que garantice las clases presenciales, Infobae recopiló la evidencia científica disponible que asegura que los establecimientos educativos no actúan como multiplicadores de casos, sino al contrario

Las escuelas de la Ciudad hoy abrieron sus puertas luego de que así lo determinara un fallo de la Cámara de Apelaciones porteña (NA)
Las escuelas de la Ciudad hoy abrieron sus puertas luego de que así lo determinara un fallo de la Cámara de Apelaciones porteña (NA)

Mucho se ha dicho y escrito desde que el miércoles por la noche el presidente Alberto Fernández anunciara la suspensión de las clases presenciales por dos semanas en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) a causa del aumento de los casos de coronavirus.

El jueves, el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, le pidió en una conferencia de prensa una reunión al primer mandatario, a la que concurrió, según dijo, con la evidencia científica con que contaba la CABA para argumentar la continuidad de las clases presenciales en la actual situación epidemiológica.

Y luego de que entrara en vigencia el decreto de necesidad y urgencia que ponía en vigencia la medida de todos modos, a última hora de anoche, domingo, se supo que la Cámara de Apelaciones porteña había ordenado a la CABA que garantice las clases presenciales.

En este contexto, Infobae recopiló la evidencia científica que existe al momento y que avala que la presencialidad en las escuelas no representa un riesgo mayor de circulación viral en la comunidad.

1- “No existe una relación directa entre el cierre o apertura de las escuelas y las tasas de contagio de COVID-19 en la comunidad.”

Eso concluyó un estudio de Unicef realizado en 2020 en 191 países, que el gobierno porteño esgrimió para argumentar su decisión de sostener la presencialidad en las escuelas.

Según el organismo, “reabrir las instalaciones educativas no representaría un riesgo considerable si se toman las medidas necesarias de cuidado y seguridad”.

Complementariamente, una investigación realizada por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades que tuvo lugar en 32 países del Viejo Continente indicó que “la evidencia del rastreo de contactos en las escuelas y datos de observación en los países, sugiere que el aumento de casos no está asociado con la apertura de los establecimientos” y que el cierre de escuelas tiene menos efectividad en la reducción de contagios que otras políticas.

Según datos de nuevos contagios a los que había accedido la semana pasada Infobae, el aumento de los casos en las escuelas acompaña al rebrote general de la segunda ola, pero con una muy baja positivización que, según el gobierno porteño, indica que en los colegios no se está reproduciendo el coronavirus.

En comparación con el primer mes del ciclo lectivo, en el que solo se había contagiado el 0,17% de los docentes y alumnos, entre el 17 de marzo y el 12 de abril se infectó el 0,71% de la comunidad educativa, en línea con la curva ascendente en la Ciudad. No obstante, de los casos que se aislaron preventivamente por contacto estrecho dentro de una misma burbuja, dio positivo luego solo el 0,012%.

Padres, alumnos y docentes realizaron hoy abrazos simbólicos a colegios de la provincia de Buenos Aires pidiendo el regreso a la presencialidad
Padres, alumnos y docentes realizaron hoy abrazos simbólicos a colegios de la provincia de Buenos Aires pidiendo el regreso a la presencialidad

2- La curva de contagios y las respuestas educativas en el mundo.

Según Unesco, solo 27 de 210 países decretaron el cierre total de sus escuelas a nivel nacional, afectando al 10,1% de los estudiantes matriculados del mundo, mientras que la mitad de los países decidieron mantener sus escuelas totalmente abiertas y 62 definieron cierres parciales.

Asia es el continente con la mayor proporción de países con escuelas cerradas, seguida por América, mientras que en Europa solo el 10% de los países mantienen cerradas totalmente las escuelas actualmente. En América, la mayoría de países continúan con aperturas parciales, siendo apenas ocho los que hoy en día mantienen un cierre total de establecimientos.

Durante 2021, en la mayoría de los países analizados por el organismo, la presencialidad total guió las políticas educativas, optando por el cierre de escuelas únicamente por períodos determinados o de manera parcial y no total. Esto se puede ver especialmente en países como Reino Unido, Austria y Canadá. Únicamente Italia mantuvo desde comienzo de año las escuelas parcialmente abiertas, dependiendo de la situación sanitaria de cada región del país.

No obstante, se destacan los casos de Uruguay y Paraguay, donde se ha optado por un cierre total de escuelas en los últimos días debido a los altos niveles de contagio a nivel nacional. A su vez, en Francia se determinó desde el 1° de abril la suspensión de clases presenciales y del 12 al 25 de abril un receso escolar, esperando retomar la presencialidad a partir del 26 de dicho mes.

Por otra parte, destacaron el caso de España y Estados Unidos donde, aun en los momentos de mayor aumento de contagios, las escuelas permanecieron abiertas.

3- Las medidas de vacunación y las respuestas educativas.

Dado que en el último tiempo a nivel mundial comenzó una intensa campaña de vacunación con el objetivo de frenar la propagación del virus, entre la documentación que el gobierno de la Ciudad contaba para argumentar la continuidad de la presencialidad y a la que Infobae tuvo acceso figura un análisis de la evolución del porcentaje de personas vacunadas en relación a los períodos de apertura y cierre de escuelas.

Según se observa en una serie de gráficos, existen heterogeneidades entre los países respecto a sus avances en la vacunación de la población, tanto en el porcentaje de habitantes alcanzados como en la cantidad de dosis que pudieron ofrecer de la vacuna. Las diferencias en cantidad de dosis se observan, sobre todo, en Reino Unido, Uruguay y Paraguay.

La Argentina es uno de los pocos países del mundo que ubicó a los docentes entre la población prioritaria para recibir la vacuna contra el COVID-19 (Efe)
La Argentina es uno de los pocos países del mundo que ubicó a los docentes entre la población prioritaria para recibir la vacuna contra el COVID-19 (Efe)

En el caso de Israel, donde el 60% de la población se encuentra vacunada con ambas dosis, desde el mes de marzo se avanzó hacia una progresiva apertura de escuelas. Por su parte, Chile y Estados Unidos no optaron por el cierre de las escuelas y ya cuentan con un 20% de la población vacunada.

Un reciente estudio de Unesco indica que solo 17 países dieron prioridad a docentes dentro del primer grupo para la vacunación, mientras que algunas provincias y jurisdicciones lo priorizaron a nivel subnacional. En otros casos, la vacunación de docentes se encuentra dentro de los grupos 2 y 3 de prioridad y 54 países no priorizaron a docentes en sus planes de implementación de vacunas.

En ese sentido, el médico infectólogo Eduardo López había señalado a este medio que “haber tomado la decisión de vacunar a los maestros también aporta a disminuir el riesgo de contagio de los maestros a los chicos”. “El riesgo nunca se elimina, pero, si se suma el uso del barbijo, más la ventilación de las aulas, lavado frecuente de manos, distancia social, vacunación de maestros, creo que son todas medidas que hacen que se minimice el riesgo de contagio en las escuelas en forma significativa”, consideró.

4- “La escuela es un lugar seguro y trabajar con niñas y niños no es un factor de riesgo”. Así lo hicieron saber la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) en conjunto con Unicef, que el jueves pasado emitieron un comunicado en el que dejaron en claro su preocupación por el impacto de la suspensión de las clases presenciales en niñas, niños y adolescentes e instaron a las autoridades a que “la suspensión de la presencialidad escolar sea durante el menor tiempo posible”.

Cuando se le preguntó sobre el riesgo para los maestros, el profesor Calum Semple, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Liverpool y miembro del Grupo Asesor Científico para Emergencias del Reino Unido (SAGE), refirió que los datos muestran que “la escuela como lugar de trabajo no representa más riesgo para las personas que los que tiene la sociedad en general, que lleva a cabo su vida diaria y su entorno de trabajo normal”.

De hecho, en un estudio de las ausencias de alumnos y maestros causadas por pruebas positivas por COVID-19, los investigadores dijeron que las infecciones confirmadas en las escuelas no condujeron a brotes más grandes. En cambio, hubo evidencia de que lo contrario era cierto, lo que sugiere que los alumnos y los maestros tenían más probabilidades de infectarse en otros lugares.

“La escuela es un lugar seguro y trabajar con niñas y niños no es un factor de riesgo”, aseguraron la SAP y Unicef en un comunicado (NA)
“La escuela es un lugar seguro y trabajar con niñas y niños no es un factor de riesgo”, aseguraron la SAP y Unicef en un comunicado (NA)

5- “Los niños tienen la mitad de probabilidades de contagiar el virus y un tercio de chances de contraerlo”. Semple insistió en que “los niños de la escuela primaria tienen el menor riesgo frente al virus tanto para ellos mismos como para la sociedad”. Y en ese sentido, agregó: “Si tuviera que invertir en una sola actividad para mejorar el medio ambiente tanto para los niños como para los adultos, estaría buscando mejorar la ventilación, abriendo las ventanas, mejorando los intercambios de aire; esa sería una forma mucho más eficaz de reducir la transmisión en las escuelas”.

No hay evidencia de que las escuelas abiertas impulsen la propagación del coronavirus en la comunidad en general en el Reino Unido, dijeron los asesores de SAGE.

“Hay revisión sistemática de 190 trabajos en todo el mundo y uno muy interesante de la Universidad de Edimburgo que refrendó el tema de que si se trabajan los protocolos es perfectamente posible (la presencialidad); los niños no contagian más que un adulto; no son las bombas biológicas que en algún momento se pensaba”, había dicho a Infobae la médica epidemióloga pediatra Ángela Gentile, quien enfatizó en el hecho de que “los chicos en general hacen formas leves o asintomáticas de la enfermedad, lo que significa que tienen una baja carga viral como cualquier caso leve”.

Según la jefa del Departamento de Epidemiología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, “hay que tener mucha prudencia, pero también aprender a vivir con este coronavirus”.

6- El rol de los niños como “super contagiadores”.

Ya un estudio publicado en mayo de 2020 en la revista científica JAMA daba cuenta de la causa por la que los niños representan menos del 2% de los casos de COVID-19: la expresión de la enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2), que se demostró que se une a la proteína espiga del SARS-CoV-2 y promueve la internalización del virus en las células humanas es más baja en los menores y aumenta en la edad adulta.

“Los niños no tienen el receptor ACE2; terminan de expresarlo después de los 18 años”, había dicho en esa oportunidad a Infobae el médico infectólogo pediatra Eduardo López, que integra con Gentile el comité de expertos que asesoran al Gobierno en la pandemia. “Solo entre un 10 y un 15% lo tiene antes de esa edad”, insistió.

Desde el 17 de febrero, fecha en que se dio comienzo al ciclo lectivo en la ciudad de Buenos Aires, el Ministerio de Educación porteño realiza un seguimiento y acompañamiento a las escuelas en el accionar frente a casos positivos o sospechosos (MOISÉS PABLO/CUARTOSCURO.COM)
Desde el 17 de febrero, fecha en que se dio comienzo al ciclo lectivo en la ciudad de Buenos Aires, el Ministerio de Educación porteño realiza un seguimiento y acompañamiento a las escuelas en el accionar frente a casos positivos o sospechosos (MOISÉS PABLO/CUARTOSCURO.COM)

Para Supinda Bunyavanich, de la Escuela de Medicina Icahn en el Monte Sinaí, “por qué los niños tienen menos COVID-19 que los adultos ha sido un rompecabezas”. “Ahora se ha formulado la hipótesis de que una menor expresión de la ACE2, que el virus del SARS-CoV-2 utiliza para entrar en el cuerpo, podría explicar por qué los niños tienen menos probabilidades de contraer COVID-19”.

7- El balance de los dos meses de presencialidad, fue positivo, según las autoridades porteñas.

Desde el 17 de febrero, fecha en que se dio comienzo al ciclo lectivo en la ciudad de Buenos Aires, el Ministerio de Educación porteño realiza un seguimiento y acompañamiento a las escuelas en el accionar frente a casos positivos o sospechosos.

Del total de escuelas de gestión estatal y privada al que concurren 700.518 personas en 45.056 burbujas, al 12 de abril se habían confirmado 6.257 casos de COVID-19.

Y si bien las burbujas aisladas pasaron de ser 494 (1,09%) en el primer mes a 2.539 (5,6%) en el segundo, las autoridades destacan que “si se observan ambos períodos de tiempo, sería posible afirmar que, si bien aumentaron la cantidad de casos confirmados que se detectaron en las escuelas (siguiendo el aumento de la curva de casos en CABA), hubo una disminución el porcentaje de positividad dentro de la escuela ante un caso confirmado”.

Los datos duros muestran que el porcentaje de positividad por contacto dentro de una burbuja ante un caso confirmado bajó del 0,017% al 0,012%.

8- Las escuelas no son un espacio de contagio, sino de prevención.

Con estrictos protocolos desde el nivel inicial hasta los cursos más grandes, y que incluyen distancia social, toma de temperatura, uso del barbijo, higiene constante de manos, prohibición de compartir útiles o elementos personales y ventilación de las aulas, los colegios se convirtieron, según los especialistas, en agentes de concientización de los más chicos y de detección temprana de casos que de otra manera tal vez pasarían inadvertidos.

Es que de las 2.539 burbujas aisladas entre las que solo en 5,6% se detectaron casos positivos de coronavirus hubo un 94,4% que preventivamente fueron separadas de la institución para control del supuesto caso sospechoso. Ese trabajo de rastreo y detección no se daría con los chicos y personal docente y no docente fuera de las instituciones educativas.

“La positivización de los contactos estrechos es la forma de medir si se están generando brotes en la escuela. El número se mantuvo estable durante el segundo mes de clases respecto del reporte anterior, por lo que lo más probable es que la mayoría de los contagios de docentes y alumnos se estén generando fuera de la escuela. Por el contrario, la escuela funciona como un espacio de detección rápida que ayuda a cortar la cadena de transmisión comunitaria del virus”, remarcaron desde la cartera educativa.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Gobierno jurisdiccional junto a la Fundación Ineco llevaron adelante un estudio con el objetivo de medir el impacto psicológico por la pandemia de COVID-19 en adolescentes de CABA. Como resultado, entre el 60% y el 70% de los jóvenes encuestados manifestaron tener síntomas de ansiedad, depresión, sentimientos de soledad y baja satisfacción con la vida
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Gobierno jurisdiccional junto a la Fundación Ineco llevaron adelante un estudio con el objetivo de medir el impacto psicológico por la pandemia de COVID-19 en adolescentes de CABA. Como resultado, entre el 60% y el 70% de los jóvenes encuestados manifestaron tener síntomas de ansiedad, depresión, sentimientos de soledad y baja satisfacción con la vida

9- La salud emocional durante la pandemia.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “la salud es un estado de perfecto (completo) bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de enfermedad”. La definición hace referencia a un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.

En ese sentido, durante 2020, una encuesta orientada a relevar información sobre el estado de ánimo (ansiedad, autoestima, soledad, fatiga mental, resiliencia, sueño, entre otros) de los adolescentes concluyó que el 80,3% informó tener síntomas anímicos y el 71,2% síntomas ansiosos, siendo estos más prevalentes entre las participantes de sexo femenino.

La muestra del estudio incluyó a 2 910 participantes (entre 12 y 25 años), entre los que el 41,3% informó baja autoestima y más del 86% presentó un nivel de resiliencia de normal a muy alto.

Por otra parte, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Gobierno jurisdiccional junto a la Fundación Ineco llevaron adelante un estudio con el objetivo de medir el impacto psicológico por la pandemia de COVID-19 en adolescentes de CABA. Como resultado, entre el 60% y el 70% de los jóvenes encuestados manifestaron tener síntomas de ansiedad, depresión, sentimientos de soledad y baja satisfacción con la vida. Al igual que el estudio anterior, también reveló que dichos sentimientos se acrecientan en las mujeres.

Finalmente, es variada la evidencia internacional que analiza las consecuencias de varios meses de educación remota en el bienestar emocional de jóvenes que requirieron acompañamiento emocional en algún momento.

Un comunicado de la SAP y Unicef resaltó que la Convención sobre los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes fue ratificada por Argentina, otorgándole rango constitucional. En ella, los Estados partes reconocen el derecho de los niños, niñas y adolescentes a la educación, y que la misma se pueda ejercer progresivamente y en condiciones de igualdad de oportunidades (Art.28 CDN) (REUTERS/Agustin Marcarian)
Un comunicado de la SAP y Unicef resaltó que la Convención sobre los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes fue ratificada por Argentina, otorgándole rango constitucional. En ella, los Estados partes reconocen el derecho de los niños, niñas y adolescentes a la educación, y que la misma se pueda ejercer progresivamente y en condiciones de igualdad de oportunidades (Art.28 CDN) (REUTERS/Agustin Marcarian)

10- La educación como un derecho humano fundamental.

El comunicado de la SAP y Unicef, resaltó que la Convención sobre los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes fue ratificada por Argentina, otorgándole rango constitucional. En ella, los Estados partes reconocen el derecho de los niños, niñas y adolescentes a la educación, y que la misma se pueda ejercer progresivamente y en condiciones de igualdad de oportunidades (Art.28 CDN).

Existe consenso internacional que aún en estados de pandemia, crisis o catástrofes, el marco legal está dado por los derechos humanos. La educación es un derecho humano fundamental, que tiene como finalidad garantizar una educación de calidad para todos los niños, niñas y adolescentes del país -destacaron los expertos-. La plena vigencia de los derechos de los niños, niñas y adolescentes es un compromiso de toda la sociedad y debe estar permanentemente presente en la agenda de las decisiones políticas y sociales”.

La situación de encierro, la falta de interacción social, la pérdida del trabajo, y la incertidumbre general que ha originado esta pandemia es el ambiente propicio para aumentar el estrés y las situaciones de violencia. “A ello debemos sumarles las inequidades sociales, puestas en evidencia por la pandemia, que se han recrudecido y aumentan el abismo educativo entre quienes acceden al uso de la tecnología y quienes carecen de la misma -sostuvieron en el comunicado-. La escuela, por definición, es un ámbito donde esas disparidades sociales se pueden compensar. En este contexto la educación no puede verse relegada ni los derechos de los niños y las niñas anulados. La escuela educa, crea lazos sociales, alimenta, da refugio, democratiza conocimientos, orienta y contiene”.

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