
Algunas manifestaciones dermatológicas serían reactivas a la infección del SARS-CoV-2, de hecho a cualquier infección, y esto se da a razón de activarse el sistema inmunológico. El virus SARS-CoV-2 deja huellas en la piel. Seis señales pueden alarmar de la presencia de coronavirus vinculadas a diferentes etapas de la enfermedad.
Los fenotipos cutáneos que fueron identificados y pueden relacionarse al COVID-19 son: urticaria, erupciones morbiliformes en las extremidades y el tronco, reacciones cutáneas similares a la varicela, presencia de lesiones símiles a los sabañones, livedo reticularis (parecido a los hematomas por traumatismos) y vasculitis, con posible formación de úlceras en miembros inferiores. Esto fue lo que arrojó el ensayo liderado por Angelo Valerio Marzano, catedrático de Dermatología y director de la Escuela de Especialización en Dermatología y Venereología de la Universidad de Milán, que casualmente fue el primer paciente en ser hospitalizado por coronavirus el 22 de febrero del 2020 en la capital de la región de Lombardía, inmediatamente después del paciente 1 de Codogno, en Italia.

Las distintas reacciones de la piel se relacionan al tipo de gravedad de la enfermedad. Dentro de las menos graves podemos ubicar a las erupciones acrales que suele afectar a los más jóvenes, por lo general. Mientras que en los que presentan más complicaciones podemos mencionar a las lesiones urticariformes, que se caracterizan por la aparición súbita de ronchas que suelen producir una intensa picazón. Las máculo-pápulas y la livedo-reticularis también se engloban en este grupo. Y en aquellas que presentan un nivel de dificultad intermedia, se podrían enumerar a las erupciones vesiculosas y la vasculitis.
El estudio de la Sociedad Italiana de Dermatología Médica, Quirúrgica, Estética y Enfermedades de Transmisión Sexual (SIDeMaST) y publicado en en el Journal of the American Academy of Dermatology, contó con 200 pacientes de toda Italia. Unos trabajos realizados previamente a nivel internacional habían asumido que las lesiones cutáneas más graves estaban relacionadas con una forma más severa de coronavirus, estableciendo así una proporción directa entre los síntomas cutáneos agresivos y la gravedad del COVID-19.
Según Marzano, la duración media de las manifestaciones cutáneas observadas fue de 12 días, mientras que la de los sabañones fue de 22 días. A su vez, indicó el ideólogo del estudio, “encontramos que los sabañones eran el síntoma predominante entre los jóvenes y estaban asociados con una manifestación casi siempre asintomática del virus, mientras que todos los demás fenotipos estaban asociados a una forma más o menos grave”.

Para la médica española especialista en dermatología del Hospital Son Llàtzer de Palma de Mallorca, Rosa Taberner Ferrer, “la urticaria suele aparecer de forma concomitante a la sintomatología infecciosa. En cambio, las lesiones que recuerdan a los sabañones pueden aparecer en pacientes asintomáticos, y cuando estos han presentado manifestaciones clínicas, a veces varias semanas después del cuadro infeccioso, que en muchas ocasiones no se llega a demostrar. Por eso, tenemos que ser prudentes y realizar estudios para investigar la posible relación del virus con las diferentes lesiones cutáneas. Correlación no implica necesariamente causalidad”, afirmó la experta.
Por su parte, agregó:”en estos momentos ni siquiera tenemos clara la relación causal con el virus, pero, ante todo, yo pediría sentido común y fijarse, mas que en la piel, en el estado general del paciente. Si se encuentra bien, no hay por qué alarmarse y en estos momentos tampoco parece que debamos recomendar medidas de aislamiento”, concluye Taberner.

El presidente de la Sociedad Italiana de Dermatología Médica, Quirúrgica, Estética y Enfermedades de Transmisión Sexual, Ketty Peris, destaca que desde la entidad se han mantenido activos realizando varios estudios científicos centrados en las enfermedades de la piel y la infección por SARS-CoV2. El trabajo confirma que la piel puede indicar una infección de COVID-19. Es por eso que es fundamental revisar aún más nuestra piel, porque podría advertirnos y con anticipación lo que está sucediendo en nuestro cuerpo, brindándonos la oportunidad de avanzar y hacer un diagnóstico precoz de la enfermedad, y de esta manera evitar posibles nuevas infecciones, afirma la secretaria general de la Asociación Europea de Dermato-Oncología (EADO).
Angelo Marzano, director de la Universidad de Milán, declaró: “queremos estudiar los mecanismos por los que el virus produce lesiones cutáneas una vez que ha ingresado al organismo a través del sistema respiratorio. El objetivo es contribuir a un conocimiento cada vez más rápido y profundo de la enfermedad para que la comunidad científica pueda vencerla en el menor tiempo posible “, concluyó.
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