
Por definición, el Parkinson es una enfermedad progresiva del sistema nervioso central que afecta el movimiento. Los síntomas comienzan gradualmente. A veces, empieza con un temblor apenas perceptible en una sola mano. Los temblores son habituales, aunque la enfermedad también suele causar rigidez o disminución del movimiento.
“Es una enfermedad a la cual uno debe estar atento, no debe tener miedo infundado y, quizá, lo que se debe entender es que, si bien muchos pacientes con enfermedad de Parkinson tienen temblor, no todas las personas con temblores tienen Parkinson; por lo tanto, ante la aparición de este tipo de síntomas, lo más importante es consultar al médico lo antes posible”. En una nueva entrega de Stamboulian Talks, el médico neurólogo Marcelo Merello (MN 74.237) resaltó que “la enfermedad de Parkinson es una enfermedad relativamente frecuente, para la cual existen muchísimas terapias muy efectivas, que hacen que ese miedo que una persona pueda tener por la enfermedad pueda ser controlado”.
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Para el director del Departamento de Neurociencias de Fleni, “si bien es una enfermedad que no se cura, debe entenderse que enfermedades incurables no es sinónimo de enfermedades intratables y, de la misma manera, que las personas pueden vivir con otras patologías tomando su medicación diaria, pueden hacerlo tomando la medicación para la enfermedad de Parkinson”.
“Para los pacientes en los que la enfermedad no es fácilmente controlable, se han desarrollado en los últimos años una serie de terapéuticas avanzadas extremadamente efectivas que están basadas no solo en la infusión permanente de drogas a través de bombas de implantación subcutánea o bombas que se llevan en el bolsillo, sino, también, a través de dos o tres procesos neuroquirúrgicos para la mejoría de los síntomas que afectan a los pacientes”, sostuvo, al tiempo que resaltó que “los síntomas no motores son muy importantes y son el protagonista principal de la enfermedad de Parkinson avanzada”.
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Y, tras detallar que “pueden ser caracterizados como trastornos neuropsiquiátricos, trastornos del sueño, trastornos disautonómicos, entre otros”, señaló que estas manifestaciones “son muy marcadas y deben ser buscadas en todos los enfermos desde los estadios iniciales”.
En ese sentido, Merello recalcó: “La mayoría de los síntomas que definen al paciente avanzado de Parkinson no son motores y esto hace a entender que una terapia avanzada contra el Parkinson no necesariamente debe ser aplicada a un paciente con enfermedad avanzada, ya que el paciente con enfermedad avanzada tiene una serie de problemas que no pueden ser resueltos ni con la medicación ni con terapias avanzadas, como pueden ser cirugías, infusión continua con levodopa o apomorfina”.
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“Existen muchos estudios que demuestran la eficacia de estas terapias, pero debe ser recalcado que deben ser aplicadas antes que los síntomas no motores neuropsiquiátricos tomen el control de la enfermedad”, enfatizó.
La delgada línea entre Parkinson y COVID-19
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Un reciente estudio publicado en la prestigiosa revista científica The Lancet investigó la relación entre la enfermedad de Parkinson y el COVID-19. En el documento, los autores, el investigador argentino Marcelo Merello, el neurólogo inglés Kailash Bhatia y el científico español pionero en la temática José Obeso, explicaron que, durante la pandemia, “ha quedado claro que el coronavirus del síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV-2) no solo causa enfermedades respiratorias, sino que puede afectar múltiples órganos y tejidos”. Es de destacar la afectación del Sistema Nervioso Central (SNC) y el Sistema Nervioso Periférico (SNP), y el hecho de que esta afectación es independiente de la gravedad de la enfermedad respiratoria.
“Complicaciones neurológicas agudas y subagudas de infecciones por SARS-CoV-2 se informan hasta en el 85% de los pacientes, incluidos aquellos con COVID-19 grave, pero también en personas mínimamente sintomáticas o asintomáticas. Hasta el 65% de las personas con COVID-19 presentan hiposmia, que también es un síntoma premotor común en la enfermedad de Parkinson. Este síntoma, sumado al hecho de que se ha informado parkinsonismo después de COVID-19, ha llamado la atención de la comunidad médica sobre el vínculo hipotético entre la infección por SARS-CoV-2 y la enfermedad de Parkinson”, advierten, en el paper científico al que Infobae accedió en exclusiva.
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