A la hora de hablar de malestares generales, hay uno que no escapa al común de la población y es la acidez estomacal.
“El reflujo es un fenómeno fisiológico que sucede especialmente después de las comidas y durante un breve periodo de tiempo. Se puede presentar de una forma típica como es la sensación de ardor o quemazón en la zona de la boca del estómago o a nivel del pecho o la garganta, o como una sensación de retorno del contenido que comimos y está en el estómago, hacia la boca”. La licenciada en Nutrición y docente de la Universidad Isalud Paola Hernández explicó que “hay otros síntomas o signos de alarma que pueden ser: hemorragias gastrointestinales, vómitos persistentes, disfagia, anemias ferropénicas, pérdida de peso sin que uno la esté buscando o alguna tumoración que pueda palpar el médico”.
Consultada sobre los peligros que puede ocasionar en caso de no ser tratada correctamente, la profesional señaló que “en general es una enfermedad benigna, aunque en algunas ocasiones su persistencia y la intensidad de los síntomas pueden interferir con la vida diaria”. “Es una molestia frecuente en la población en general, que puede ser causada por la presencia de una hernia de hiato, sobrepeso, mala alimentación, sedentarismo, algunos medicamentos que la producen y es muy común que se presente en mujeres durante el embarazo”, sostuvo, al tiempo que señaló que “para tratarla, se usan medicamentos como antiácidos, bloqueadores de histaminas, inhibidores de la bomba de protones (omeprazol o pantoprazol), aunque abusar de estos genera un bloqueo en la primera línea de defensa a nivel digestivo y, a largo plazo, puede tener consecuencias como el sobrecrecimiento bacteriano a nivel intestinal”.
Es por eso que se aconseja siempre mejorar los estilos de vida y reducir en lo posible el consumo de medicamentos, porque estos a la larga tienen un impacto negativo en la microbiota intestinal.
En cuanto a la dieta para tratarlo, Hernández enumeró las siguientes recomendaciones:
- Es importante la reducción del consumo de sal ya que esta aumenta el reflujo.
- Disminuir las comidas ricas en grasas, ya que favorecen el aumento de peso y en consecuencia la presencia del reflujo.
- Otra cuestión importante es reducir y moderar el consumo de bebidas carbonatadas porque aumenta el reflujo gastroesofágico que se produce al relajar el esfínter del esófago.
- Los alimentos muy picantes dañan a la mucosa y hacen que esta esté más reactiva
- Las bebidas alcohólicas y estimulantes como café o mate, también tienen una acción local a nivel de las células del estómago.
- El chocolate y la menta tampoco son aconsejables en aquellas personas que sufren esta patología.
- Las frituras, los alimentos muy tostados o con excesiva costra y el azúcar caramelizado también se suman a la lista de alimentos que se aconsejan limitar en el consumo diario.
- Si bien antes se hablaba de alimentos como la cebolla o el ajo como causantes, al día de la fecha no está comprobado así que no se recomienda limitar su consumo para tratarlo.
Para culminar, la especialista indicó que se debe apuntar siempre a modificaciones en el estilo de vida, aumentar la actividad física, y seleccionar adecuadamente los alimentos de manera personalizada y de acuerdo a la tolerancia de cada individuo, siempre teniendo en cuenta la sintomatología del paciente que consulta: “La consulta profesional y la adecuación del consumo de alimentos para cada momento, resulta clave en el tratamiento”, concluyó.
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