COVID-19 en el agua: ¿qué tan seguras son las piscinas y playas?

Si bien no hay evidencia de que el SARS-CoV-2 pueda transmitirse a las personas a través del agua, el potencial de que se propague en piscinas, lagos y playas se relaciona con las multitudes atraídas a estos lugares. Infobae consultó a los especialistas

No hay evidencia de que el virus que causa COVID-19 se propague a través del agua en piscinas, jacuzzis, spas o áreas de juegos acuáticos, según expertos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) (REUTERS)
No hay evidencia de que el virus que causa COVID-19 se propague a través del agua en piscinas, jacuzzis, spas o áreas de juegos acuáticos, según expertos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) (REUTERS)

A medida que se acerca el verano, los ciudadanos están ansiosos por aprovechar al máximo los días de calor, y en todo el país, algunas piscinas públicas y playas piensan en la posibilidad de abrir con restricciones. Afortunadamente, parece muy poco probable que podamos contraer el coronavirus a través del agua, pero, como siempre, podemos contraerlo de otras personas.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, “no hay evidencia de que el virus que causa COVID-19 pueda transmitirse a las personas a través del agua en piscinas, jacuzzis, spas o áreas de juegos acuáticos”. Desde la agencia aseguran que tratar este tipo de instalaciones con productos químicos, incluido el cloro, debería “inactivar el virus en el agua”.

“Es muy poco probable que incluso el agua dulce o salada propague el coronavirus, ya que otros coronavirus no son estables en el agua”, aseguró Angela Rasmussen, viróloga de la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia, en diálogo con el New York Times. Y según explicó el doctor Leonard A. Mermel, profesor de medicina en la Escuela de Medicina Warren Alpert de la Universidad de Brown, durante un seminario de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de America, eso parece deberse en parte al hecho de que “el agua diluye las gotitas de saliva que pueden transmitir la enfermedad”.

Además, debido a que contraer el coronavirus generalmente implica inhalarlo, no tragarlo, “el agua es una ruta de transmisión poco probable”, sostuvo consultado por Business Insider Joseph Eisenberg, presidente del departamento de epidemiología de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Michigan. “En general, los patógenos respiratorios no sobreviven en el agua”, dijo.

Aún así, pasar un día de playa o en la piscina puede ser riesgoso si implica un contacto cercano prolongado con otras personas, vestuarios abarrotados o playas concurridas (REUTERS)
Aún así, pasar un día de playa o en la piscina puede ser riesgoso si implica un contacto cercano prolongado con otras personas, vestuarios abarrotados o playas concurridas (REUTERS)

“Por tener un solo ácido nucleico, los virus necesitan siempre de otro organismo para poder vivir y reproducirse. Por lo cual, no pueden vivir en el agua. Hasta ahora, no hay evidencia que demuestre que el nuevo coronavirus se pueda transmitir por el agua”, indicó en diálogo con Infobae la médica infectóloga Cristina Freuler, jefa del Departamento de Medicina Interna del Hospital Alemán.

Aún así, pasar un día de playa o en la piscina puede ser riesgoso si implica un contacto cercano prolongado con otras personas, vestuarios abarrotados o playas concurridas. Si bien es posible que el coronavirus no se propague fácilmente a través del agua, digamos que si alguien escupe o libera gotas de saliva al hablar, toser o estornudar, podría infectar a las personas a corta distancia aún cuando están dentro del agua.

Además, las piscinas, especialmente las públicas, contienen áreas de alto tránsito y superficies que se tocan con frecuencia, como la baranda de los escalones para salir de la piscina o las puertas de entrada al recinto. El principio del distanciamiento social es mantener a las personas lo suficientemente alejadas para que alguien que no sepa que está infectado no transmita el virus a otra persona o a un grupo de personas. Los baños, las filas para el almuerzo, las áreas interiores con sombra y cualquier lugar donde las personas se acerquen pueden aumentar su riesgo.

Por ejemplo, nadar en una piscina bien tratada en la que tiene su propio carril y carriles vacíos a su lado tiene un riesgo bastante bajo, mientras que chapotear en una piscina cubierta llena de gente es un riesgo mayor porque es probable que esté en contacto cercano con otras personas. Es incluso más peligroso si también está usando el vestuario, donde no solo puede estar cerca de extraños que no usan máscaras, sino también tocando superficies como pomos de puertas y manijas de ducha que pueden albergar el virus.

Las actividades acuáticas recreativas son naturalmente sociales; las playas se llenan de gente cuando el clima cálido atrae multitudes, los amigos se acurrucan bajo grandes sombrillas y se acuestan uno al lado del otro sobre las toallas, y el ambiente social se presta al impulso de compartir una cerveza o un mate junto al agua (AP)
Las actividades acuáticas recreativas son naturalmente sociales; las playas se llenan de gente cuando el clima cálido atrae multitudes, los amigos se acurrucan bajo grandes sombrillas y se acuestan uno al lado del otro sobre las toallas, y el ambiente social se presta al impulso de compartir una cerveza o un mate junto al agua (AP)

Si bien los expertos están de acuerdo en que es poco probable que los individuos se infecten con COVID-19 por actividades recreativas en el agua, tienen otra preocupación sobre la reanudación de las actividades acuáticas: aflojar el distanciamiento social.

Las actividades acuáticas recreativas son naturalmente sociales; las playas se llenan de gente cuando el clima cálido atrae multitudes, los amigos se acurrucan bajo grandes sombrillas y se acuestan uno al lado del otro sobre las toallas, y el ambiente social se presta al impulso de compartir una cerveza o un mate junto al agua. Si bien podemos estar bastante seguros de que el agua en sí es segura, los expertos coincidieron en que muchas de las otras actividades que acompañan a un día en la piscina o en la playa no lo son.

Eduardo López, prestigioso infectólogo y uno de los principales asesores del Presidente en la lucha contra el coronavirus en Argentina, enfatizó que el modo principal de infección por COVID-19 sigue siendo la transmisión de persona a persona, y la razón principal para evitar un día en la piscina o en la playa sería mantener una distancia segura de otras personas que podrían estar infectadas.

“El coronavirus no es una enfermedad del agua. La cloración del agua en las piscinas lo inactiva y la inmensidad del mar imposibilita su transmisión. Sin embargo, el problema aquí no es el agua sino todo lo que la rodea. No guardar el distanciamiento social, las aglomeraciones y la falta de uso de máscaras faciales, son los principales peligros”, manifestó en diálogo con Infobae el experto.

Para Gabriela Piovano, infectóloga del hospital Muñiz, “si bien no es el agua lo que lo transmite sí lo es la posibilidad de contacto. Cuando hablamos de ir a nadar a océanos, lagos u otros cuerpos de agua naturales, sabemos que el agua daña a la cubierta del virus y el contagio no es viable. Sin embargo, una persona infectada podría salir del agua de una piscina habiendo dejado mucosidad y ese material podía caer sobre alguna superficie. Si más tarde viene otra persona y lo toca y luego se toca la cara, la transmisión del virus es probable”, advirtió.

Es incluso más peligroso si también está usando el vestuario, donde no solo puede estar cerca de extraños que no usan máscaras, sino también tocando superficies como pomos de puertas y manijas de ducha que pueden albergar el virus (REUTERS)
Es incluso más peligroso si también está usando el vestuario, donde no solo puede estar cerca de extraños que no usan máscaras, sino también tocando superficies como pomos de puertas y manijas de ducha que pueden albergar el virus (REUTERS)

Sin embargo, algunos nadadores son cautelosos: algunos virus, bacterias y parásitos prosperan en el agua. El año pasado, por ejemplo, hubo un aumento en las infecciones criptográficas, que pueden provocar diarrea y vómitos, en piscinas y parques acuáticos debido a un parásito llamado cryptosporidium que es altamente resistente al cloro.

No importa la actividad, el riesgo de contraer COVID-19 depende principalmente de los mismos factores: ¿qué tan cerca estamos de cuántas personas y por cuánto tiempo? Para el doctor Erich Anderer, neurocirujano y miembro fundador del grupo North Brooklyn Runners, “el principio general debería ser: afuera es mejor que adentro; abierto es mejor que cerrado; menos es mejor que más personas; y manténgase alejado de las personas enfermas”.

Afortunadamente, existen varias acciones que podemos tomar para reducir el riesgo de contraer o propagar el virus cuando visitamos áreas públicas para nadar, como playas, piscinas, parques acuáticos y jacuzzis. La lista de recomendaciones de los CDC:

Antes de salir de casa

- Quédese en casa si tiene síntomas de COVID-19, le han diagnosticado COVID-19, está esperando los resultados de la prueba de COVID-19 o estuvo expuesto recientemente a alguien con COVID-19.

- Verifique si el área pública para nadar, la piscina, el área de juegos acuáticos o el jacuzzi tienen pasos para prevenir la propagación del virus.

- Lleve suministros que le ayuden a usted ya otras personas a mantenerse saludables, por ejemplo, una mascarilla (o dos, para cada persona, en caso de que se moje), desinfectante de manos con al menos 60% de alcohol, toallitas desinfectantes, pañuelos de papel y toallas de papel.

Distanciamiento social dentro y fuera del agua

- Ya sea que esté dentro o fuera del agua, manténgase al menos a 2 metros de distancia de las personas con las que no vive.

- Evite las áreas para nadar, las playas, las piscinas, los parques acuáticos y los jacuzzis abarrotados en los que no pueda mantenerse a 2 metros de distancia de los demás.

Barbijos

- Use máscaras cuando no está en el agua. No coloque una mascarilla en niños menores de 2 años ni en nadie que tenga problemas para respirar o que esté inconsciente, incapacitado o que no pueda quitarse la mascarilla sin ayuda.

- Las máscaras son especialmente importantes cuando el distanciamiento físico es difícil.

Lávese las manos con frecuencia y evite compartir artículos

- Lávese las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos, especialmente antes de comer o beber y cuando llegue y salga de la zona de baño. Si no dispone de agua y jabón, utilice un desinfectante de manos con al menos un 60% de alcohol y frote hasta que tenga las manos secas. Los desinfectantes de manos no son tan efectivos cuando las manos están visiblemente sucias o grasosas, así que limpie la arena o la suciedad antes de aplicarlo.

- Evite compartir artículos, como alimentos, equipo, juguetes y suministros con personas que no vivan con usted.

- Si no está usando su mascarilla, asegúrese de cubrir la tos y los estornudos con un pañuelo de papel o dentro de su codo, arroje el pañuelo a la basura y lávese las manos inmediatamente, o si no hay agua y jabón disponibles, use un desinfectante para manos.

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