
Los primeros años de vida son de vital importancia en la formación de la personalidad. Los valores, gustos, así como las creencias que se adoptan en ese momento de la vida, determinarán los años venideros.
Los trastornos alimenticios que suelen hacer su aparición durante la infancia o adolescencia pueden estar motivados por la desvalorización del propio cuerpo que puede ser causada por múltiples factores, que van desde las burlas de sus compañeros, por un entorno familiar que se vuelve perjudicial o en el afán de perseguir una moda peligrosa.
Lo cierto es que la edad en la que los más chicos se adentran al mundo de los trastornos alimenticios se da de forma más temprana. Así lo definió un nuevo estudio que se llevó a cabo en Reino Unido y en Irlanda, donde el número anual de casos nuevos de anorexia nerviosa, entre los niños de 8 a 12 años, es aproximadamente el doble en comparación al último informe realizado en el 2006.
“Este estudio reveló un aumento de casos de anorexia en niños de 8 años en adelante. En Argentina, tenemos registrados casos en edades más tempranas. De hecho, ahora que en las escuelas brindamos charlas, nos dimos cuenta que hay una tendencia en los más chicos en convertirse veganos o vegetarianos sin una ayuda profesional y eso es como una puerta entrada a un círculo diferente”, explicó a Infobae la directora de la Asociación de Lucha Contra la Bulimia y la Anorexia (Aluba) Mabel Bello.

En línea con este pensamiento sobre cómo la edad de inicio se adelantó, la nutricionista Agustina Murcho explicó a Infobae que no es casualidad: “No es raro ya que hay mucho acceso a las redes sociales en donde suelen acceder a dietas ‘fit’ o cuentas que promuevan el abandono de las harinas, sumado a que en los colegios hay mucho bullying”.
En este contexto, un estudio realizado por ALUBA reveló que la patología alimentaria fue detectada en un 13% de las mujeres entrevistadas, mientras que en los varones fue del 4,5%. También, que ha disminuido la edad en que comienzan siendo que registraron casos de anorexia a los 3 años de edad.
“Notamos que a partir de los 3 años empiezan a socializar y a mostrar conductas patológicas. Una de las grandes razones puede ser si en la casa del pequeño predomina una cultura del adelgazamiento. Lo cierto es que los casos han aumentado; la mejor manera de tratarlo es enseñarle a comunicarse. También es importante destacar que los chicos se curan más rápido que los adultos, una vez que entienden las pautas o se cambian los hábitos inmediatamente cambian la forma de ver la vida y están más aptos para desarrollarse sin problemas de este tipo”, apuntó Bello.
“Hay cada vez más nutricionistas que restringen a los chicos. Le suelen sacar alimentos y los obsesionan con eso. Además también tiene que ver con el tema familiar, si un padre o una madre es dietante o se queja todo el tiempo por su cuerpo si la personalidad del chico es vulnerable cae seguro. Y es que hay diferentes factores: familiares, biológicos, endocrinológicos, hay cada vez más disparadores pero sin duda el tema social es el más importante, sobre todo en Argentina", enfatizó Murcho.
La especialista de ALUBA explicó que la anorexia nerviosa suele afectar a chicos a los que les cuesta comunicarse, ya sea porque son obsesivos pensantes perfeccionistas o tienen emociones inestables: “Cualquiera de las dos razones es una entrada para desarrollar la patología”.

Por otro lado, el acceso a las redes sociales y a la cultura de lo perfecto desde una edad muy temprana contribuye a que chicos vulnerables puedan desarrollar algún trastorno alimenticio: "Por supuesto que esto repercute en ellos. Es muy común que visiten sitios sobre estas enfermedades y se metan en un mundo muy oscuro por falta de criterio y madurez, sin darse cuenta de que todo es una propaganda ".
La profesional también explicó que aquellos que padecen anorexia nerviosa no asocian algunas actitudes que aisladamente no parecen ser importantes, pero que en su conjunto pueden conformar la patología alimentaria grave. De este modo, aquellas personas con este cuadro no reconocen estar enfermas, tienen un miedo intenso a aumentar de peso y se perciben como personas gordas. Estas tres razones básicas se potencian y dan como resultado una obsesión por adelgazar que no tiene límites. “No olvidemos que conocer la anorexia nerviosa y el sufrimiento de quienes la padecen es el primer paso para combatirlas”, advirtió Bello.
“Para abordar esta temática se trabaja en conjunto con los padres, un psicólogo experto en trastornos alimentarios, un nutricionista, médico y psiquiatra si es necesario. En un niño es difícil pero también se suele evaluar si es necesario un abordaje desde ese lugar”, concluyó Murcho.
Si conocés a alguien de tu entorno que sufre desórdenes alimenticios podés ayudarlo. Comunicate con ALUBA . Teléfonos: 4306-0033, 4304-8081, 4306-9786, 4306-9789 y líneas rotativas. Un tratamiento y un control a tiempo salva vidas.
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