Granos en tensión: entre Medio Oriente y la cosecha local

“La volatilidad internacional cede frente a los fundamentos del mercado”, aseguran desde el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral: mientras la soja mejora su rendimiento, el maíz se encamina a una producción récord, y el trigo enfrenta incertidumbre por el aumento de costos

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Condicionado por la incertidumbre geopolítica en Medio Oriente, el mercado internacional de granos atraviesa un escenario cambiante. Sin embargo, está cada vez más centrado en sus propias variables productivas y comerciales, indica un informe del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral (CBOT)

El mercado internacional de granos atraviesa un escenario cambiante, condicionado por la incertidumbre geopolítica en Medio Oriente pero cada vez más enfocado en sus propias variables productivas y comerciales. La sucesión de hechos en la región mantiene en vilo a los mercados energéticos, aunque su impacto sobre los commodities agrícolas comienza a perder fuerza frente a factores propios del sector.

“La situación en Medio Oriente sigue siendo confusa, con avances y retrocesos permanentes. Esto sostiene la volatilidad en energía, pero cada vez cuesta más trasladarlo directamente a los precios de los granos”, explicó Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

En el caso de la soja, el escenario global combina una oferta abundante —con Brasil en expansión productiva— y una demanda sostenida por el crecimiento de los biocombustibles. En Estados Unidos, la molienda alcanzó niveles récord en marzo, mientras los stocks de aceite disminuyeron, aportando firmeza a los precios. En Argentina, en tanto, la cosecha avanza lentamente por las lluvias, con un progreso del 6,2%, aunque con un dato alentador: los rindes iniciales promedian 37,5 qq/ha, por encima de la campaña anterior.

Semilla de trigo en manos de un hombre
Si bien el mercado global de trigo combina altos stocks con algunas alertas productivas, en Argentina el principal desafío pasa por los costos, aseguró Dante Romano, investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral (Revista Chacra)

“La cosecha viene demorada, pero con rindes mejores a lo esperado. Si el clima se estabiliza, podemos ver una presión de cosecha más concentrada y fuerte en el corto plazo”, señala Romano. A su vez, el mercado muestra cautela, con ventas a precio que apenas alcanzan el 9% de la producción, reflejando una estrategia de retención por parte de los productores.

El maíz, por su parte, presenta un panorama más sólido a nivel local. Aunque en el plano internacional la demanda no muestra un impulso claro, en Argentina la cosecha avanza con buenos resultados: ya alcanza el 29%, con rindes promedio de 87,5 qq/ha y proyecciones de producción que podrían ubicarse entre 61 y 67 millones de toneladas. “El maíz en Argentina muestra muy buenos rindes y una producción que puede ser récord. A esto se suma una demanda externa activa que sostiene el mercado local”, afirmó Romano.

En contraste, el trigo enfrenta un escenario más incierto. Si bien el mercado global combina altos stocks con algunas alertas productivas, en Argentina el principal desafío pasa por los costos. “El trigo enfrenta un problema serio de costos. El encarecimiento de los fertilizantes puede reducir el área y condicionar la producción futura en Argentina”, advirtió el profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral. A esto se suman factores locales como las lluvias, los problemas logísticos y el aumento del costo del gasoil, que complican el flujo de mercadería. “La combinación de lluvias, problemas logísticos y costos crecientes genera un mercado muy sensible. Si la cosecha se dosifica, los compradores pueden verse obligados a convalidar precios más altos”, concluye.