Juana y Floriana: nuevas colzas con alto potencial para la región pampeana

Juana INTA y Floriana INTA son dos nuevas colzas primaverales con alto rendimiento, calidad de aceite y mejor comportamiento sanitario para la región pampeana

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Juana INTA y Floriana INTA son dos nuevas colzas primaverales con alto rendimiento, calidad de aceite y mejor comportamiento sanitario para la región pampeana
Juana INTA y Floriana INTA son dos nuevas colzas primaverales con alto rendimiento, calidad de aceite y mejor comportamiento sanitario para la región pampeana (inta)

A medida que la colza suma protagonismo en los esquemas productivos, también crece la necesidad de materiales que acompañen esa expansión con mayor estabilidad y rendimiento.

En ese escenario, el INTA desarrolló dos nuevos cultivares de tipo primaveral que buscan responder a esas demandas: Juana INTA y Floriana INTA, dos variedades que combinan productividad, calidad de materia grasa y un comportamiento sanitario destacado.

Detrás de estos nuevos materiales hay años de trabajo y evaluaciones en distintos ambientes. El desarrollo se llevó adelante en el marco del Programa de Mejoramiento Genético de colza del INTA, donde el objetivo fue claro: obtener cultivares que se adapten a la región pampeana y permitan mejorar la eficiencia del cultivo en diferentes planteos productivos.

Las dos variedades presentan características complementarias. Juana INTA se posiciona como un cultivar de ciclo largo, mientras que Floriana INTA ofrece un ciclo intermedio a largo, con mayor flexibilidad frente a la fecha de siembra. Esta diferencia permite ampliar las opciones de manejo y ajustar la elección según cada esquema productivo.

Obtener cultivares que se adapten a la región pampeana y permitan mejorar la eficiencia del cultivo en diferentes planteos productivos.
Obtener cultivares que se adapten a la región pampeana y permitan mejorar la eficiencia del cultivo en diferentes planteos productivos. (inta)

Lucrecia Gieco, coordinadora del programa de mejoramiento de colza del INTA, explicó que la selección fue el resultado de evaluaciones sostenidas durante varios ciclos agrícolas. Los ensayos comparativos se realizaron en localidades como Oro Verde, Pergamino y Barrow, lo que permitió medir el comportamiento de los materiales en distintos ambientes y confirmar su potencial productivo.

Los resultados mostraron no solo buenos niveles de rendimiento, sino también una alta respuesta a las siembras tempranas. Esta estrategia, cada vez más utilizada, permite aprovechar mejor el ciclo del cultivo y maximizar la productividad. En ese sentido, contar con variedades adaptadas a esta práctica representa una herramienta clave para los productores.

Además del rendimiento, la sanidad fue uno de los ejes centrales del desarrollo. Ambos cultivares fueron seleccionados por su buen comportamiento frente al cancro de la base del tallo, causado por Plenodomus lingam. Para validar esta característica, el equipo realizó ensayos en invernáculo con inoculación artificial y evaluaciones en condiciones de campo. A esto se suma una excelente calidad de materia grasa, un atributo fundamental para la industria aceitera.

Floriana INTA, además, ya comenzó a mostrar su potencial fuera del país. El cultivar cuenta con registro en Uruguay, donde evidenció buena adaptación y rendimientos destacados en los sistemas productivos locales.

Elegir el cultivar, una decisión clave

En un contexto productivo atravesado por la variabilidad climática, la elección del cultivar adquiere cada vez mayor importancia. Seleccionar materiales adaptados al ambiente y a la fecha de siembra permite optimizar recursos, mejorar la estabilidad de los rendimientos y reducir riesgos.

En colza, esta decisión cobra aún más relevancia. Las siembras tempranas se consolidan como una estrategia para alcanzar mayores niveles de productividad, y disponer de variedades con ciclos definidos y buen comportamiento sanitario facilita la implementación de estos planteos.

Articulación para impulsar la adopción

Para facilitar la llegada de estos materiales al productor, el INTA trabaja en conjunto con distintos actores de la cadena.

Estas alianzas buscan asegurar la disponibilidad de semilla de calidad y fortalecer la expansión del cultivo en la región. Según las estimaciones del programa, Juana INTA y Floriana INTA estarán disponibles comercialmente a partir de 2027.

De esta manera, los nuevos cultivares aportarán nuevas herramientas para el crecimiento de la colza en los sistemas productivos.

Fuente: INTA