
La primera estimación de superficie para la campaña invernal 2026/27 en la provincia de Córdoba anticipa una tendencia a la baja en la siembra de trigo y garbanzo, según el relevamiento realizado por la Bolsa de Cereales de la provincia (BCCBA).Tras un ciclo con buenos resultados productivos, el nuevo escenario muestra mayor cautela por parte de los productores, en un contexto donde la definición final dependerá en gran medida de la evolución de las lluvias durante el otoño.
En el caso del trigo, la proyección inicial indica una reducción interanual cercana a las 38 mil hectáreas, aunque el área sembrada se mantendría por encima del promedio histórico y en niveles similares a los observados desde la campaña 2024/25. El promedio provincial refleja una caída moderada, pero con comportamientos heterogéneos entre regiones, de acuerdo con los reportes de los referentes zonales.
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Entre quienes prevén mantener o aumentar el área, el principal argumento es la buena disponibilidad de humedad en el perfil del suelo, un factor que históricamente resulta decisivo al momento de planificar el cultivo. En cambio, los productores que proyectan una reducción señalan a la rentabilidad esperada como el principal condicionante. Si bien la última campaña habría mostrado resultados positivos, el aumento de los costos directos, en especial de fertilizantes, redujo el atractivo económico del cereal.

El garbanzo, por su parte, profundizaría la caída de superficie iniciada en el ciclo anterior, según prevé la proyección de la BCCBA. El elevado nivel de stock y la menor previsibilidad comercial aparecen como los factores más influyentes en la decisión de siembra. A esto se suma la incertidumbre generada por el contexto geopolítico internacional, que dificulta las rutas de comercialización y agrega volatilidad al negocio de este cultivo, tradicionalmente orientado a la exportación.
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La disponibilidad de agua en el suelo también juega un papel relevante en las decisiones. Si bien al momento del relevamiento las reservas hídricas eran buenas en el norte y el sur de la provincia, se observaba una disminución hacia el centro, en un contexto en el que la mayor parte de los cultivos estivales aún se encontraba en pleno consumo de humedad, lo que limita la recarga de los perfiles.
De cara a los próximos meses, el pronóstico climático agrega un factor de incertidumbre. Para el otoño se prevén precipitaciones por debajo de lo normal en gran parte del territorio provincial y temperaturas superiores a la media, justo en el período en el que los lotes comienzan a liberarse y se inicia la recarga hídrica necesaria para la siembra invernal. Por ese motivo, el comportamiento del clima en las próximas semanas será clave para confirmar o revertir la tendencia a la baja en la superficie.
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