El agua que sobra: cómo ajustar el manejo ganadero frente a un escenario de excesos hídricos

Especialistas recomiendan adaptar la carga animal, reorganizar el pastoreo y reforzar el manejo sanitario ante lluvias extraordinarias

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Especialistas recomiendan adaptar la carga animal, reorganizar el pastoreo y reforzar el manejo sanitario ante lluvias extraordinarias. REUTERS/Agustin Marcarian
Especialistas recomiendan adaptar la carga animal, reorganizar el pastoreo y reforzar el manejo sanitario ante lluvias extraordinarias. REUTERS/Agustin Marcarian

Las lluvias no dieron respiro y el paisaje productivo cambió en pocos días. Campos anegados, caminos intransitables y animales desplazados marcaron el pulso reciente en el centro-norte de Santa Fe y el sur del Chaco.

En una región acostumbrada a convivir con el agua, la magnitud de los excesos recientes obligó a revisar decisiones dentro de los sistemas ganaderos.

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Los bajos submeridionales atraviesan un momento crítico. En pocos días se registraron entre 300 y 600 milímetros de lluvia, una cifra que equivale a casi la mitad de lo que suele caer en todo un año en la zona oriental, donde el promedio ronda los 1200 milímetros, y supera ampliamente la dinámica habitual del sector occidental.

El principal problema es el anegamiento de caminos de tierra, que dificulta el acceso y genera aislamiento. 
Argentina, November 17, 2025. REUTERS/Agustin Marcarian
El principal problema es el anegamiento de caminos de tierra, que dificulta el acceso y genera aislamiento. Argentina, November 17, 2025. REUTERS/Agustin Marcarian

A ese volumen se suma el escurrimiento de agua proveniente de Chaco y Santiago del Estero, lo que agrava la situación general. Según Mario Basan Nickisch, especialista del INTA Reconquista, “los recientes excesos hídricos superficiales afectan directamente las áreas urbanas como rurales”, con localidades como Villa Minetti, San Bernardo y Fortín Olmos entre las más comprometidas.

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El informe del INTA señala que el principal problema es el anegamiento de caminos de tierra, que dificulta el acceso y genera aislamiento. En paralelo, los establecimientos ganaderos ubicados en zonas bajas enfrentan complicaciones para sostener la actividad diaria.

Ajustes clave en la carga y el pastoreo

Frente a este panorama, los técnicos recomiendan una revisión inmediata del sistema productivo. El primer paso es ajustar la carga animal en función de la disponibilidad real de recursos forrajeros y del estado del terreno.

Basan Nickisch explicó que es necesario “priorizar las categorías más estratégicas, como vaquillonas de reposición y vientres con mejores perspectivas productivas”, y avanzar con la venta de animales menos eficientes o de menor valor futuro. También se sugiere evaluar alternativas para terneros, novillos y vaquillas, como el destete precoz o el engorde a corral.

El manejo del pastoreo se vuelve central. La recomendación es diferir potreros, evitar la sobrecarga en pastizales naturales y organizar la rotación mediante divisiones temporales con alambrado eléctrico, en función de la evolución del agua y la humedad del suelo.

Sanidad, encierres y planificación

El exceso hídrico también eleva el riesgo sanitario. Por eso se recomienda reforzar la prevención con vacunaciones y monitoreo de enfermedades asociadas a ambientes húmedos, como leptospirosis, carbunclo y pietín. Mantener instalaciones en condiciones adecuadas resulta clave para facilitar traslados y controles.

En casos de encierre a corral, se indica asegurar superficie suficiente: “No menos de 8 metros cuadrados por animal, asegurando al menos cinco metros cuadrados secos por animal para dormidero”, junto con acceso adecuado a agua y alimento, evitando cambios bruscos en la dieta.

El área de ganadería del INTA advierte además que el escenario podría extenderse en los próximos meses por la influencia del fenómeno Niño, con impacto durante otoño, invierno y primavera. En ese contexto, la planificación aparece como un factor decisivo para sostener la producción.

Cada establecimiento deberá adaptar las recomendaciones a su realidad. La combinación de monitoreo climático, decisiones oportunas y manejo flexible será clave no solo para atravesar la emergencia, sino también para acelerar la recuperación cuando el agua empiece a retirarse.

Fuente: Inta

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