Lluvias que cambian el ánimo del campo: ¿alcanzan para asegurar la cosecha?

Las precipitaciones mejoraron la condición de soja, maíz y girasol en gran parte del país, pero el resultado final todavía depende del clima y del ritmo de cosecha en las próximas semanas

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Con lluvias que mejoran el
Con lluvias que mejoran el presente pero con etapas críticas aún por delante, ¿será suficiente el cambio de clima para consolidar una campaña que todavía no está definida? (Revista Chacra)

Las precipitaciones registradas durante los últimos días sobre gran parte del área agrícola trajeron alivio para los cultivos tardíos y de segunda, que venían afectados por el déficit hídrico. A nivel nacional, indica en su reporte semanal la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la soja mostró una mejora en la condición de humedad, con un aumento de 7 puntos porcentuales en los cuadros con estado Adecuado/Óptimo. El cambio fue particularmente notorio en el centro y sudeste de Buenos Aires, donde las lluvias permitieron revertir parcialmente las limitaciones que habían predominado durante buena parte de la campaña.

La condición del cultivo también reflejó una evolución favorable. Los lotes calificados entre Normal y Excelente crecieron 2 puntos porcentuales respecto del informe previo. En el caso de la soja de primera, que se encuentra próxima a la cosecha, los rindes esperados se ubican en torno a 35,9 quintales por hectárea en el Núcleo Norte y 37,9 quintales en el Núcleo Sur. En paralelo, el 74,7 % de la soja de segunda atraviesa su período crítico, con el 67 % de los lotes en condición Normal/Excelente, luego de una leve mejora tras las últimas lluvias. En este contexto, se mantiene la proyección nacional de producción en 48,5 millones de toneladas.

En maíz, la cosecha avanza a buen ritmo y ya alcanza el 13 % del área apta a nivel país. Las labores se concentran principalmente en el Núcleo Norte, donde los rindes promedian 98,2 quintales por hectárea, mientras que en el Núcleo Sur comienza a generalizarse la recolección, con resultados cercanos a 86,6 quintales por hectárea. Al mismo tiempo, el maíz tardío transita etapas de llenado de grano con un escenario hídrico más favorable, ya que el 85,2 % del área presenta reservas entre Adecuadas y Óptimas, tras una mejora intersemanal de 4,4 puntos.

La cosecha de girasol volvió
La cosecha de girasol volvió a tomar impulso, especialmente en el sur del área agrícola, indica el relevamiento realizado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA)

El estado general del cereal también resulta alentador, con el 90 % de los planteos en condición entre Normal y Excelente. Este panorama permite sostener la proyección de producción nacional en 57 millones de toneladas, aunque los técnicos advierten que el resultado final dependerá de que las condiciones climáticas se mantengan estables durante el tramo final del ciclo.

Por su parte, la cosecha de girasol volvió a tomar impulso, especialmente en el sur del área agrícola. En la última semana el avance fue de 11 puntos porcentuales, lo que elevó el progreso nacional al 48,2 %. El mayor dinamismo se observó en el oeste, donde los avances intersemanales oscilaron entre 25 y 32 puntos, impulsando el rinde promedio nacional hasta 23,8 quintales por hectárea gracias a mejores resultados en esas zonas.

De manera más gradual también comenzaron a recolectarse lotes en el centro y sudeste bonaerense, donde los rindes se ubican entre 22 y 24 quintales por hectárea, afectados por la falta de lluvias registrada desde diciembre. A pesar de estas diferencias regionales, se mantiene la estimación de producción en 6,2 millones de toneladas.