
El “semáforo” mensual de economías regionales que elabora Coninagro volvió a mostrar un mapa productivo con escasos cambios de fondo. En el relevamiento correspondiente a noviembre, la entidad registró seis actividades en “rojo” —yerba mate, arroz, papa, vino y mosto, hortalizas y algodón—, mientras que otras ocho quedaron en “amarillo” y apenas cinco lograron sostenerse en “verde”, entre ellas bovinos, porcinos, ovinos, granos y miel.
La principal novedad intermensual fue el retroceso de la cadena aviar, que pasó de “verde” a “amarillo” debido a “un deterioro en los componentes de negocio y mercado”, según el informe. Entre los indicadores que explican ese cambio, Coninagro señaló que los precios subieron 16% en los últimos 12 meses, muy por debajo de la inflación general del 31%. A eso se sumó una baja del 13% en exportaciones, un aumento del 12% en importaciones y un consumo interno que apenas avanzó 1%.
De todos modos, el reporte destacó que el componente productivo funcionó como amortiguador y evitó una caída mayor. “Los indicadores continúan siendo positivos: el stock de aves creció 4% y la producción aumentó 3% en el último año”, remarcó Coninagro, planteando que la actividad mantiene un buen nivel de oferta aunque enfrenta condiciones de mercado menos favorables.
Economías regionales en situación crítica

Más allá de la foto mensual, el informe incluyó un análisis retrospectivo de la última década que dejó una conclusión preocupante: ocho de las 19 economías regionales analizadas pasaron más de la mitad del tiempo en situación crítica desde 2016 hasta 2025. Entre los casos más comprometidos aparecen la vitivinicultura y los cítricos dulces, que estuvieron en “rojo” cerca del 70% de los meses, seguidos por la lechería y el arroz (63%) y luego ovinos, peras y manzanas y papa, con alrededor del 55% del período en crisis.
En contraste, algunas producciones mostraron un comportamiento más estable y favorable. Las carnes porcina, aviar y bovina lograron permanecer en “verde” durante más del 45% del tiempo, un desempeño que también se reflejó en sectores como el maní y el complejo granos, que mantuvieron mejores condiciones relativas a lo largo de los años, según la serie histórica relevada por la entidad cooperativista.
Otro capítulo del reporte se centró en el comercio exterior: entre enero y noviembre de 2025, las 19 actividades medidas sumaron exportaciones por U$S 54.193 millones, un 65% por encima del promedio histórico de la última década. Sin embargo, Coninagro advirtió una fuerte concentración: el 76% de esos ingresos provino de los complejos granarios y el 9,4% del sector bovino, dejando al resto de las economías regionales apenas el 14,6% (U$S 7.912 millones). En paralelo, las importaciones promediaron U$S 3.145 millones, dominadas también por el complejo granario (72%), mientras que sobresalieron subas marcadas en cítricos dulces, maní, bovinos y vitivinicultura, y fuertes caídas en papa, apicultura, hortalizas y ovinos.
Últimas Noticias
Argentina, primer consumidor mundial de huevos
En 2025, el consumo alcanzó las 398 unidades “per cápita” al año, al tiempo que la producción creció más del 8% respecto del año anterior

Lunes negro para el maíz, que perdió casi 10 dólares en Chicago
Se esperaban noticias alcistas por parte del USDA, pero el organismo fue en contra de las proyecciones del mercado, especialmente en el caso del cereal. La soja y el trigo también salieron lastimados

La leche empezó el año con el pie derecho
Luego de un largo periodo en baja, los precios internacionales de la leche en polvo registraron una significativa mejora. Se sospecha una movida técnica de los inversores, ya que la relación oferta/demanda sigue siendo bajista

¿Cuál es el potencial del Artículo 6 del Acuerdo de París para la Argentina?
Desde la Mesa Argentina de Carbono, aseguran que el país podría convertir su capital natural y productivo en activos financieros exportables, apalancando proyectos en sectores como energía, agroindustria, bosques y gestión de residuos

Granos argentinos: calidad que impulsa la industria
Investigaciones sobre soja, lino y colza revelan la calidad de los granos, optimizan su uso industrial y fortalecen la producción agroalimentaria y energética



