
Con el objetivo de evaluar si la tolerancia al anegamiento puede incrementarse a partir de la observación y selección de plantas superiores, un equipo de investigación del INTA y del Conicet avanzó en un rasgo clave para sostener el cultivo en ambientes donde el exceso de agua limita el rendimiento. “El rendimiento de la alfalfa se reduce de manera marcada cuando el suelo permanece saturado de agua, porque se afecta el desarrollo radicular”, explicó María Andrea Tomás, investigadora del Instituto de Investigación de la Cadena Láctea (INTA–Conicet) y agregó que “mejorar la tolerancia a hipoxia mediante mejoramiento genético puede favorecer el cultivo en suelos con mal drenaje”.
Para esto, partieron de materiales liberados por INTA, ampliamente utilizados, como Traful PV INTA y Limay PV INTA, y los sometieron a condiciones controladas que simulan el anegamiento. A partir de allí, se seleccionó de manera sistemática el 10 % de las plantas con mejor respuesta y se avanzó en nuevos ciclos.
PUBLICIDAD
Luego de tres ciclos de selección fenotípica recurrente, los resultados fueron consistentes. Las poblaciones seleccionadas mostraron incrementos significativos en biomasa aérea y radicular respecto del material original. Este programa de mejoramiento es parte de un convenio de investigación y desarrollo que coordina el Ariel Odorizzi del INTA Manfredi.

En términos concretos, se registró un aumento superior al 60% en biomasa aérea seca y de más del 40 % en biomasa radicular seca, junto con mayor proporción de raíz. Estos valores reflejan plantas con mayor vigor general y mejor capacidad de crecimiento bajo condiciones restrictivas para el sistema radicular. “La respuesta observada confirma que existe variabilidad genética aprovechable y que la selección fenotípica permite capturarla”, señaló Andrea Tomás. La heredabilidad estimada, de valor moderado, indica que el avance logrado no es circunstancial, y que es posible obtener progresos genéticos efectivos dentro de las poblaciones evaluadas.
PUBLICIDAD
El trabajo se apoyó en sistemas experimentales que permiten aislar el factor de interés y evaluar un gran número de plantas en igualdad de condiciones. En este caso, la utilización de hidroponia logrando una reducción considerable en el contenido de oxígeno posibilitó reproducir de manera controlada lo que ocurre en suelos anegados. “Estos sistemas permiten verificar que todas las plantas estén sometidas a la misma condición”, explicó la investigadora del INTA.
Estos resultados se complementan con ensayos previos -realizados por equipos del INTA- que mostraron que, bajo estas condiciones, se reduce la producción de biomasa aérea y radicular en los distintos cultivares, aunque con diferencias en la forma de asignar biomasa.
PUBLICIDAD
Fuente: INTA
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
El INASE incorpora inteligencia artificial para reforzar el control de las semillas de algodón
La nueva normativa exige sistemas de monitoreo con cámaras para fortalecer la trazabilidad y optimizar la fiscalización en las plantas deslintadoras

Cuando la soja reduce la huella del salmón: el desafío de conectar producción y sostenibilidad
Destacan el rol estratégico de la Argentina para abastecer de soja certificada a la industria acuícola chilena y avanzar hacia cadenas de suministro más sostenibles

El enemigo invisible del girasol
Los organismos técnicos intensifican la vigilancia para evitar el ingreso del jopo, una maleza parásita, al país

La economía cerró el semestre con saldo positivo pese al freno registrado en junio
El índice elaborado por las Bolsas de Comercio de Rosario y Santa Fe mostró una leve baja mensual, aunque la actividad permaneció por encima del nivel de fines de 2025

La certificación forestal gana terreno y ya supera las 380.000 hectáreas en Argentina
Cada vez más empresas y productores apuestan por la certificación forestal. ¿Qué hay detrás de un modelo que promete abrir mercados, proteger los bosques y mejorar la competitividad?


