Argentina sale bien parada de las restricciones chinas a las importaciones de carne vacuna

La cuota asignada está dentro de los volúmenes que podemos y solemos despachar. En la vereda opuesta, Brasil y Australia parecen ser los más castigados, con nuevos cupos por debajo de los niveles de envío de 2025. La movida impactará en el comercio global

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El mercado de la carne
El mercado de la carne en China tiene ahora reglas estrictas y un techo para las importaciones establecido por Beijing. Para algunos exportadores ya nada será como era entonces (EFE)

China confirmó la adopción de salvaguardas retroactivas al 1º de enero de 2026 para las importaciones de carne vacuna, con la implementación de cuotas por país exportador al 12% (excepto Australia) y la aplicación de un arancel del 55% a los volúmenes que excedan estos límites. Alcanza tanto a la carne fresca, como refrigerada o congelada, entera o media canal, y con o sin hueso, proveniente de Estados Unidos, Brasil, Argentina, Uruguay, Australia y Nueva Zelanda. Los países en desarrollo quedan excluidos siempre que no superen una cuota de importación del 3 % individualmente y del 9 % para el conjunto. Los cupos no utilizados en un año no se trasladarán al siguiente. La medida altera el funcionamiento del comercio internacional, ya que torna al excedente virtualmente inviable. Podría generar un exceso de oferta buscando destino y, en consecuencia, una caída de los precios.

Todo se inició tras las quejas de los ganaderos chinos, que alegan desventajas competitivas. El gigante de Asia adquiere fronteras afuera carne de mayor calidad y menor precio que la generada localmente. Sin embargo, Beijing concluyó que “el aumento en la cantidad de carne vacuna importada ha dañado gravemente la industria nacional china” y procedió a anunciar un cupo total por 2,7 millones de toneladas. La impresión es que este proceso tuvo ganadores y perdedores.

Por lo pronto, la Argentina tendrá su cuota limitada a 511.000 toneladas, y no parece ser un mal negocio. El analista Ignacio Iriarte entiende que para nuestro país la medida es casi neutral; la cuota está acorde a nuestro potencial para generar carne vacuna destinada a China. “Es algo más de medio millón de toneladas con el 12% de arancel. El año que acaba de terminar bordaremos las 480 mil toneladas. Somos uno de los países más expuestos al gigante asiático; el 65-70% de lo que exportamos termina allí, y reducir esta dependencia es más fácil de decir que de hacer”.

La cuota asignada a la
La cuota asignada a la Argentina prácticamente mantiene el statu quo, con lo cual nuestro país bien puede ubicarse entre los beneficiados por la novedad

Por su parte, el consultor Andrés Costamagna indicó en sus redes que se trata de un ardid para ir regulando el comercio sin decir que lo están haciendo. “Las limitaciones mayores han caído sobre los países que le envían mucha carne al gigante asiático. Por suerte, los chinos han sido amables con la Argentina. Si se consideran los envíos históricos, habría que pagar con arancel extra un 16% de las exportaciones, pero este año no vamos a exceder el cupo asignado. Para 2026 estamos pensando en una caída de la faena en torno de 1 millón de cabezas, lo cual derivará en una menor oferta de carne vacuna y una mayor tensión en la industria frigorífica, que no va a obtener la cantidad de animales que consiguió en 2023, 2024 y 2025”.

Del lado de los “ganadores” hay que contabilizar asimismo a Nueva Zelanda, que ha conseguido un cupo de 206 000 toneladas, casi el doble de su volumen de 2025, si bien es poco probable que lo complete pronto. Estados Unidos, con un faltante de carne importante y distanciado de China, ha recibido una cuota de 164.000 toneladas, sobre un total de envíos para el año 2025, hasta noviembre, de 55.000 toneladas.

Otro que salió bien parado es Uruguay, con el límite en 324.000 toneladas sobre un envío de 188.000 toneladas hasta noviembre de 2025. De acuerdo con Tardáguila Agromercados, este país es el principal beneficiado, con alrededor de 100 mil toneladas por encima de su promedio histórico. Según los datos oficiales, en 2025, la nación oriental no llegó a las 200.000 toneladas exportadas, mientras que en 2023 fueron 274.000 y en 2022 apenas se superó esa cifra. No va a tener problemas, la cuota le queda grande por ahora.

A la ganadería australiana le
A la ganadería australiana le tocó perder con la cuantificación de las exportaciones destinadas a China. Tenía un acuerdo de libre comercio que no le sirvió de mucho en este caso (Revista Chacra)

Entre los perdedores sobresalen Australia y Brasil. Los de Oceanía están que trinan, sobre todo porque tienen un acuerdo de libre comercio con Beijing desde 2015, cuyas salvaguardas especiales quedan suspendidas hasta nuevo aviso. “Las medidas distan mucho de ser imparciales y afectan a Australia más que a otros exportadores. Podrían costarle al país 1.000 millones de dólares, y tienen el potencial de reducir las ventas de carne australiana a China en aproximadamente un tercio en comparación con los últimos doce meses. El trato a otros países exportadores que abastecen el mercado chino es, como mínimo, inconsistente”, se escucha desde fuentes ligadas a la cadena cárnica. Australia quedará limitada este año a no más de 205.000 toneladas, lo que representa aproximadamente el 75 % del volumen total exportado en 2025. El Consejo Australiano de la Industria de la Carne expresó su profunda decepción con la medida, que calificó como “injusta e inapropiada”.

A Brasil se le ha asignado una salvaguarda para 2026 de 1,106 millones de toneladas, lo que equivale aproximadamente al 80 % de los envíos del año pasado. El vecino país destina a China más del 50 % de sus exportaciones de carne vacuna, lo que significa que estará muy expuesto a cualquier aumento arancelario este año. En Brasil el desencanto es significativo, en especial considerando que en 2025, las importaciones chinas de carne de este origen bordearon 1,6 millones de toneladas, es decir el 48 % del volumen total exportado por el socio del Mercosur. Desde la Asociación Brasileña de Industrias Exportadoras de Carne (Abiec) advierten que “será necesario realizar ajustes en toda la cadena de suministro, desde la producción hasta la exportación, para evitar perjuicios más amplios". Abrafrigo (Asociación Brasileña de Frigoríficos), por su parte, dice que el impacto potencial de las medidas de salvaguarda de China podría significar una pérdida de hasta 3000 millones de dólares en ingresos por exportaciones para Brasil en 2026.

Un conocido analista brasileño, Alé Delara, asegura que el mercado chino deja de estar completamente abierto y pasa a estar controlado. Modificaciones como esta, cuando ocurren, tienden a persistir; no es común que China cree un instrumento de este tipo y lo abandone rápidamente. Brasil entra en 2026 como el principal proveedor, y es precisamente por eso que siente el ajuste. “Parte de la carne que actualmente se destinaría a China tendrá que buscar otros destinos, generalmente con un valor promedio menor, y con un impacto directo en los ingresos y los márgenes. El precio interno operará con menos espacio de reacción durante los períodos de mayor oferta”.

Brasil es uno de los
Brasil es uno de los grandes perjudicados por la medida adoptada por Beijing. Deberá encontrar otros compradores para la carne que no podrá vender en China (Reuters)

Un hecho concreto es que el sacrificio de ganado en Brasil debería ser menor en 2026, debido a la consolidación de la reversión del ciclo ganadero. Por eso, desde Safras & Mercado aseguran que el vecino país pasará de un escenario de menor oferta interna prevista para 2026 a uno de mayor disponibilidad por las medidas de China. “La nueva norma sienta un precedente preocupante, ya que Brasil depende en gran medida de la nación asiática para sus exportaciones. En el caso de Argentina y Uruguay, las cuotas impuestas para este año podrían incluso estimular el crecimiento del negocio en este mercado. Y para Estados Unidos el escenario no es preocupante, ya que el país priorizará el consumo interno y no las exportaciones en 2026”.

Desde el Ministerio de Agricultura de Brasil indicaron a Reuters que el gobierno puede negociar medidas compensatorias con China para contrarrestar el impacto de los nuevos aranceles. “Si consideramos lo vendido este año estamos 400.000-500.000 toneladas fuera de la cuota; con un arancel del 55% sabemos que eso es prohibitivo. Brasil es el más competitivo de todos, pero naturalmente un impuesto de este tipo abarata la carne de Argentina, Uruguay y Estados Unidos”. Por su parte, el Frente Parlamentario Agrícola, la poderosa “Bancada ruralista”, ya está empujando al gobierno de Lula para intentar negociar. “La cuota es baja, pero tenemos tiempo para pactar alguna medida que mitigue el impacto de esta noticia. Además, habrá que pensar en abrir otros mercados”.

De fondo la sensación es que los chinos están cortando el desarrollo explosivo de Brasil en este mercado, más que ninguna otra cosa. Para Iriarte, la carne que no entra dentro del 12% de arancel en China se dirigirá sobre todo a Estados Unidos. “Veremos si la menor presión de oferta de Brasil en el mercado chino se va a expresar en precios más altos para el resto de los exportadores”, enfatiza. Costamagna, por su parte, explica que si Brasil quisiera mantener el volumen que ha exportado durante 2025, un tercio de sus envíos debería pagar 55% de arancel. “No va a suceder, va a colocar esa carne en otro mercado. Tendrá que recalcular y probablemente veamos más oferta de este país entre nosotros. Como va a recortar su producción -posible proceso de retención ganadera- va a tener que redireccionar un volumen menos gravoso”.

El gobierno chino está entre
El gobierno chino está entre dos fuegos: favorecer a sus productores y encarecer la carne para la población, o proteger a los consumidores con carne importada más barata (EFE)

China, mientras tanto, profundiza su encrucijada. Reducir el volumen de las importaciones, aumentaría el precio de la carne para su población. La otra opción es seguir importando mucha carne barata pero perjudicando a sus productores. Más de un analista cree que la ganadería china no es competitiva en comparación con países como Brasil, Uruguay y Argentina. Esto no se puede revertir a corto plazo mediante avances tecnológicos ni reformas institucionales.