
En la región relevada por la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca, los cultivos de fina transitan etapas iniciales con buena sanidad.
Las aplicaciones de fertilizantes contribuyen a un macollaje adecuado, aunque el crecimiento no es uniforme: la variabilidad en las fechas de siembra y la limitada disponibilidad hídrica en algunos sectores condicionan el ritmo del ciclo.
En el norte, el desarrollo es positivo, con focos puntuales de anegamiento —como en Carlos Casares— y una mejora hacia el oeste tras precipitaciones recientes. De todos modos, la reducción del área implantada respecto de la campaña previa limita parcialmente el potencial productivo de la región.

En el centro se acentúa la heterogeneidad: en el centro-oeste, la mayoría de los lotes avanza hacia el macollaje, con casos de retrasos fenológicos por exceso de humedad o nieve al inicio; en el centro-este, el desarrollo es más uniforme por la alta disponibilidad de humedad y la fertilización aplicada, aunque la dispersión de fechas genera distintos estadios iniciales.
En la subzona pampeana se registran déficits hídricos superficiales y se requieren lluvias para sostener el buen desempeño en momentos de mayor demanda de agua.
En el sur, los cereales evolucionan desde la emergencia al macollaje con condiciones favorables y una dinámica más pareja que en el resto del área.
El maíz y la incidencia del agua
Mientras avanza la fina, la campaña de maíz 2024-25 progresa lentamente: se cosechó el 60% de la superficie con un rinde medio de 6.100 kg/ha, condicionada por la elevada humedad del grano.
En la zona norte, el estado de los lotes es bueno, con rendimiento promedio de 7.300 kg/ha y un avance cercano al 80%, aunque persisten demoras en los sectores más húmedos.
En el centro, el rinde medio es de 5.400 kg/ha: hacia el oeste, la cosecha de primera avanza al 45%, mientras que los maíces tardíos y de segunda muestran retrasos por exceso de humedad; en el este, el estado de los lotes es muy bueno, con desarrollo uniforme y humedad favorable, pero la dispersión de fechas de siembra aporta variabilidad y el avance promedio ronda el 40%.
En la zona sur, donde predominan las siembras tardías, el avance de cosecha llega al 35% y el rendimiento promedio es de 3.800 kg/ha; la recolección avanza con lentitud por la alta humedad en los granos, aunque el estado general de los lotes se mantiene favorable.
El factor hídrico ordena ambas campañas. En el oeste bonaerense y el este de La Pampa, las reservas de agua oscilan entre escasas y regulares, según características edáficas y profundidad de la napa.
En el centro-este bonaerense, tras un período de excesos, el nivel disponible se ubica entre regular y óptimo. Al 19 de agosto, las precipitaciones en el sudoeste bonaerense acumularon 15 mm —el 70% del promedio mensual—, de acuerdo con la Red de Estaciones Meteorológicas de la Bolsa.
Pronósticos y perspectivas
Para los próximos diez días se prevén hasta 40 mm de lluvias y una probabilidad de heladas superior al 95% en el centro bonaerense.
Así, el resultado de la campaña dependerá de la consolidación de las precipitaciones sobre las áreas con déficit y de la incidencia de las bajas temperaturas en los lotes más adelantados.
En síntesis, la fina 2025-26 mantiene una base alentadora por su buena sanidad y un crecimiento inicial que, aunque dispar por región, confirma que el agua seguirá marcando el pulso de los cultivos en esta etapa.
Fuente: Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca
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