
Avanzada la zafra de terneros y en plena salida de vacas, la herramienta más utilizada por el criador para analizar las relaciones de reposición que ofrece el mercado, es el vínculo entre los precios de una vaca de descarte y un vientre joven preñado. Sin embargo, los técnicos del Rosgan ven más interesante focalizarse en otra relación de reposición que actualmente favorece la compra de vientres, debido a la revalorización del producto estrella de la cría bovina, el ternero.
Si se analiza el cociente entre el valor de una vaquillona preñada y un ternero macho de 180 kg, además de tratarse de un vínculo más estable que el registrado con la vaca, se comprobará que se ubica este año en uno de los niveles más favorables (1,9) de la serie analizada por el Rosgan, producto de los muy buenos valores que arroja la invernada. Así, con la venta de algo menos de dos terneros el criador puede reponer una hembra joven.
Para un ternero Rosgan mayo en torno de los $3.500 el kilo, la suba promedio que exhiben los valores asciende hasta acá al 24% interanual, superando de tal modo la mejora que registran los vientres (18%). Si plasmamos ambos indicadores en una misma gráfica y lo contrastamos con el precio de un vientre nuevo preñado medido a valores de hoy, se confirma una relación de reposición mucho más atractiva con la venta del ternero que la planteada a partir del refugo de vacas.

En este último caso, la ecuación de valores entre una vaquillona preñada ($1.200.000) y una vaca vacía de descarte ($1.100 a $1.200 el kilo) se ubica en torno de 2.6, es decir, entre un 10% y un 15% por encima de lo registrado en los últimos años, pero por arriba del promedio para el período analizado por el Rosgan, de 2.36. El criador tendrá que vender algo más de 2.5 vacas para reponer un vientre.
No debe perderse de vista que la interpretación de estos números no es estrictamente lineal. Por caso, Rosgan indica que cuando la relación es baja y favorece la compra, es importante observar si ese ‘abaratamiento’ de la reposición se debe a que el vientre no está siendo lo suficientemente valorizado por el mercado o bien que la oportunidad de compra se esté generando por un muy buen valor de la pieza de refugo.
En los últimos años, los momentos en que el precio de reposición marcó los niveles más bajos, 2019, 2020 y 2021, coinciden con períodos en el que la vaca comenzó a ser muy demandada para exportación y su valor de mercado se incrementó. Por cierto, mejoraron los ingresos del criador pero derivó en una fuerte erosión del stock de hembras, que al día de hoy no se ha logrado recuperar.

En suma, y más allá de que no es descartable la opción de utilizar la vaca refugo para reponer vientres, el mayor incentivo viene dado en esta ocasión por los buenos valores que ofrece el ternero, generando así una reposición genuina que no compromete en exceso la extracción de hembras del stock.
La historia reciente nos muestra que cada vez que la relación de reposición contra el refugo de vacas ha sido más baja o al menos cercana a la relación contra el valor del ternero -tal es el caso de los años 2018, 2019 y 2020 retomando luego por cuestiones climáticas en varias ocasiones en 2022 y 2023- la extracción de vacas para faena ha sido muy elevada.

Rosgan considera que frente a la inminente necesidad de recomponer el stock de hembras luego de 5 a 6 años en franco retroceso, el mercado ofrece una muy buena oportunidad para iniciar este proceso de reconstrucción. Sin embargo, el valor de que muestran los vientres aún no parece estar expresando plenamente la voluntad de moverse con este propósito.
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