
La determinación partió del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA). El organismo concluyó que el trigo genéticamente modificado desarrollado por Bioceres Crop Solutions puede cultivarse y reproducirse de forma segura en todo el país. Eso sí, la empresa aún debe completar pasos adicionales, incluidos determinados ensayos de campo que tardarán años, antes de poder comercializar abiertamente el trigo HB4 tolerante a sequía, según indicó una organización para el desarrollo del mercado de exportación de trigo de los Estados Unidos.
En principio la prensa especializada tomó de buen grado la noticia, que considera una posible victoria para los agricultores que luchan contra el déficit hídrico y un clima más severo, a pesar de las preocupaciones de algunos consumidores. Un agricultor de Oklahoma, en las Planicies del sur de Estados Unidos, indicó a Reuters que la falta de lluvias afecta los rendimientos y la calidad del cereal, por lo que una innovación como el HB4 tiene mucho interés para los productores. Bioceres reiteró que su trigo transgénico “ha demostrado aumentar los rendimientos en un promedio del 20% en condiciones de escasez de agua”.
La modificación genética implica alterar la composición de una planta mediante la transferencia de ADN de un organismo a otro y es común en cultivos como el maíz, la soja o el algodón. Paralelamente se conoce desde hace mucho tiempo la existencia de ciertos grupos ambientalistas y de consumidores que se oponen a la modificación genética del trigo, aludiendo posibles daños a la salud humana. La harina de este cereal se utiliza a lo largo y ancho del planeta para elaborar pastas y panificados, es decir, es de consumo directo por parte de las personas.

Desde Bioceres han expresado en múltiples oportunidades que la oposición al trigo modificado genéticamente está disminuyendo debido a los mayores precios de los alimentos y la ausencia de pruebas científicas que cuestionen su inocuidad. Hace unos meses la empresa informó que comenzó a vender semillas de este material GM en la Argentina. Es la primera vez que la tecnología estuvo disponible comercialmente para los agricultores en cualquier parte del mundo.
En cuanto a Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) concluyó una revisión del trigo de Bioceres en 2022 sin más preguntas. Este organismo supervisa la seguridad de los alimentos de los nuevos cultivos transgénicos antes de que ingresen al mercado, mientras que el USDA revisa el impacto en la agricultura y el ambiente.
Por cierto, en la conformidad del USDA influyó que Bioceres se plegó a un programa de consulta voluntaria de la FDA, un paso clave hacia la habilitación comercial en los Estados Unidos. Tras examinar toda la información sobre seguridad y normativa presentada, la FDA llegó a la conclusión de que “no tiene más dudas sobre la seguridad del trigo HB4 y que no plantea cuestiones que requieran una revisión previa a la comercialización o la aprobación de la FDA”.
El año pasado, Bioceres dijo que se concentraría en obtener la aprobación de las principales naciones importadoras de trigo antes de poner sus semillas transgénicas en el mercado para su cultivo. Ahora esta tarea probablemente se verá facilitada. Hasta acá cuenta con la aprobación regulatoria para el uso del HB4 en alimentos y como forraje en Nigeria, Brasil, Colombia, Indonesia y Sudáfrica. Los principales compradores de trigo estadounidense, incluidos México, Filipinas y Japón, no lo han aprobado.

La industria del trigo ha dudado en adoptar la ingeniería genética por temor a que los consumidores pudieran rechazar la harina elaborada a partir de él. Como fuere, después de una generación al margen, la cadena parece estar a punto de unirse a la era de la biotecnología agrícola.
Los grupos estadounidenses vinculados con el trigo dijeron que la aplicación prudente de esta ciencia podría brindar beneficios, ayudar a los productores en regiones cada vez más áridas a ser más productivos y aliviar las preocupaciones sobre la seguridad alimentaria. Tanto la National Association of Wheat Growers como la promotora de exportaciones U.S. Wheat Associates, avisaron que apoyarían la comercialización de trigo transgénico después de una revisión exhaustiva y el desarrollo de un plan que facilite la comercialización con mínimas perturbaciones del mercado. “Respetamos la capacidad de nuestros clientes para realizar compras en función de sus preferencias por rasgos, clases, cualidades y características específicas”, afirmaron.
Viene a la memoria que hace más de dos décadas, Monsanto estaba trabajando para comercializar trigo mejorado para soportar tratamientos que incluyan glifosato, pero la empresa detuvo ese esfuerzo en 2004. Los compradores internacionales habían amenazado con boicotear el trigo estadounidense si el producto se introducía en el mercado. Los tiempos cambian.
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